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martes, agosto 19, 2014

El curioso amor por Jesús que une a musulmanes y cristianos

Isa, hijo de Maryam
Desde la Edad Media, las luchas entre cristianos y musulmanes han sido la tónica general en el escenario bélico del mundo. Ya sea directamente ejército contra ejército o como acicate de las bajas pasiones de unos contra otros, el enfrentamiento entre una y otra religión ha sido la reiterado en la Historia, manifestando en forma de guerra las profundas divergencias entre una y otra confesión... o no. Y digo "o no", porque más allá de las diferencias de estilismo y de tipo de escritura, resulta que las ideas básicas no difieren tanto como el enfrentamiento secular pudiera hacer pensar, ya que, por ejemplo... ¿sabía usted que Jesús, para el Islam, es un personaje tanto o más importante que Mahoma? Pues aunque le parezca mentira, así es.

Cruzadas, guerras de religión
Siglos y siglos de enfrentamiento religioso y de aislamiento político y social entre una y otra comunidad han hecho que ambas sean unas perfectas desconocidas entre sí. Estas diferencias, usadas hábilmente por los responsables políticos y religiosos de uno y otro bando en sus cainitas luchas de poder, han llevado a que, lo que en un principio no era más que una cuestión de matiz, se haya convertido en un auténtico muro antagónico. Y el caso de Jesús de Nazaret resulta paradigmático en este sentido.

Peregrino en La Meca
Para empezar hemos de saber que el Oriente Medio de los siglos  II a.C. al VI d.C debido a su gran actividad humana y sus espacios desérticos y esteparios, fue un gran crisol de religiones y adscripciones teológicas de todo tipo como resultado de la síntesis de las diferentes religiones (judíos, greco-romanos, egipcios...) que convivían en tan poco espacio de terreno. En esta situación, Mahoma, el gran profeta musulmán, durante el siglo VI, aprendió teología de fuentes judías y cristianas las cuales fueron las que le dieron la base a partir de la cual desarrollar lo que posteriormente se ha llamado como Islam.

De esta forma el Islam considera la Torá (el Antiguo Testamento) y el Nuevo Testamento como libros sagrados ya que en todos ellos se explica la palabra de Dios (Alá significa, simplemente, Dios), incluyendo en su santidad a los personajes que en ellos aparecen, entre ellos, Jesús.

Jesús en un códice islámico
Jesús, conocido como Isa en el Islam (ambos provienen del nombre arameo "Yeshua", que significa "Dios es salvación"), al contrario que en el cristianismo, que lo considera como el hijo de Dios en la tierra, para los musulmanes es simplemente un profeta más que hacía milagros y predicaba la palabra de Dios, talmente como Moisés, Abraham o Jacob. Ello es debido a que el Islam considera que Dios es Dios y la humanidad es la humanidad, simplificando así la enrevesada, incomprensible, pero tan cristiana idea de que Dios es uno y trino.

Isa (con llamas de santidad)
Para denotar la importancia del papel de Jesús en el Islam como mensajero de Dios, hemos de tener en cuenta que en el Corán (el libro sagrado de los musulmanes), Isa sale nombrado hasta 25 veces, mientras que el nombre de Mahoma, tan solo lo hace en 5 cinco ocasiones. Por otro lado, igualmente se le considera "mesías", y que incluso llegó a profetizar la llegada de Mahoma. Todo ello sin olvidar que cada vez que se pronuncia su nombre, un buen musulmán ha de seguirlo con la fórmula "que la Paz y la Bendición de Dios sean con él".

Paralela a la tradición cristiana, el Islam cree también en la santidad de la Virgen María y en la Anunciación del Arcángel Gabriel, aunque eso sí, dice que Isa nació en medio del desierto, bajo una palmera que proveyó a su madre de agua y dátiles para pasar el mal trago del alumbramiento. De San José, la borriquilla, el buey y el portal de Belén no se menciona nada, pero no es el único detalle en que divergen con la tradición cristiana.

Maryam (la Virgen María)
Según el Islam, Jesús, debido a su condición humana, en el momento de su muerte no expió el pecado del mundo ni cosa parecida. Es más, no creen que Isa muriera finalmente en la Cruz, sino que cuando estaba haciendo el Vía Crucis, Dios -al estilo de la Asunción de la  Virgen María (ver El ancestral culto a la naturaleza del día de la Virgen de Agosto)- sustituyó a Jesús por otro (Judas Iscariote o incluso Simón el Cireneo), que fue el que realmente murió en la cruz. Según los musulmanes, si era el preferido de Dios, no tendría demasiado sentido que lo dejara matar, evidentemente.

Virgen y Niño cristianos
No obstante, lo que pasó después no está muy claro, ya que según qué autores piensan que Jesús murió de viejo en un país lejano, siendo la base de la teoría alternativa de la huida de Jesús a la India. Sea como sea, Jesús ascendió a los cielos y los musulmanes esperan que vuelva a la Tierra unos años antes del Juicio Final para liderar la lucha contra el Anticristo.

En definitiva, que más allá de un uso partidista y político de las diferencias entre ambas religiones en beneficio de los equilibrios de poder totalmente ajenos al plano ético-religioso, un estudio detallado de una y otra confesión nos ofrece más puntos de encuentro que de divergencia. Tal vez ya fuera momento de que todo el mundo fuera capaz de separar el grano de la paja y ver que lo que ha matado, y continua matando, no es uno u otro libro, sino la criminal mano ejecutora.

Jesucristo (que la Paz y la Bendición de Dios sean con él) lo tendría muy claro.


Representación persa de María y el niño Jesús

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