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martes, septiembre 23, 2014

El Happy Meal Project o cómo documentar la incorruptibilidad de una hamburguesa

Sally Davies
Si hay algo que no llego a comprender es el porqué, a estas alturas, hay tantas enfermedades y tantas infecciones en el mundo. Tan solo viendo los ingredientes de cualquier alimento, podemos ver que la cantidad de estabilizantes, emulgentes, correctores de acidez, edulcorantes, colorantes y conservantes superan en número y en volumen a la comida que ingerimos con ellos, por lo que, tan solo por contacto con ellos, ya tendríamos, como mínimo, que llegar a edades con las cuales tildar a Matusalem de jovenzuelo. No obstante, avances en este sentido se están haciendo, como pudo comprobar una artista, la cual compró una hamburguesa y unas patatas del McDonald's y procedió, tras dejarlos a la intemperie, a tomarles fotos a diario para ver cómo el tiempo hacía que se pudriesen... y aún está esperando que lo haga.

Día 1
Sally Davies, una fotógrafa norteamericana de Nueva York, compró una hamburguesa "Happy Meal" y unas patatas fritas en el McDonald's más cercano a su casa. La idea de Sally era dejar estos alimentos fuera de la nevera y hacer una secuencia de fotos durante un tiempo para ver como esta popular comida se desintegraba a la intemperie. Ni más, ni menos como lo sabe cualquiera que haya tenido el inmenso placer de haber tenido una patata o una cebolla podrida en la despensa. Corría el 10 de abril del año del Señor de 2010.

Día 3, un poco seca
Después de preparar estéticamente los deliciosos (corramos un tupido velo) alimentos a fotografiar y dejarlos en una estantería tras un vidrio, Sally procedió a efectuar una foto de ellos puntualmente cada 24 horas. El Proyecto Happy Meal, comenzaba su andadura.

Día 126, tal como el día 3
Al principio, la hamburguesa y las patatas ambientaron con "Eau de Fritanga" el apartamento de la fotógrafa, pero en menos de un día, los productos dejaron de hacer ningún olor. Pero, evidentemente, esto es simplemente uno de los cambios que el paso del tiempo produce sobre la materia orgánica en degradación. Sin embargo, la sorpresa se la llevó Sally cuando tras varios días fotografiando, observó que aquel cambio organoléptico había sido el único que se había producido en todo aquel tiempo.

Día 353... y ahí sigue
10, 20, 30 días... aquello no cambiaba, ni se degradaba, ni que lo matasen. A lo sumo, la hamburguesa se secaba de forma inapreciable y reducía de forma igualmente inapreciable. Las patatas, eso sí, estaban como el primer día, dejando en ridículo las más avanzadas técnicas de momificación de los egipcios o los aborígenes neozelandeses (ver La macabra idea de un filósofo en una vitrina) y entrando en dura competencia con las esteticistas de Cher y de la Duquesa de Alba.

Día 611, impasible el ademán
Al final, y en viendo que aquello se corrompía menos que Eliot Ness,  pasó a  hacer las fotos de tanto en tanto,  aunque aquello pasó a ser poco menos que un documental de La 2, dedicado a la descomposición en directo de una momia, porque las fotos del día 171, las del primer aniversario, las del segundo, tercero y cuarto, son exactamente iguales: no hay síntomas evidentes ni de pudrición, ni enmohecimiento... nada. Y la última que tiene expuesta en su reportaje, correspondiente al día 1545 (2/7/14), es idéntica a la del día 3. ¿Lo que compró era comida o un trozo de bakelita? Llegado este punto tengo mis serias dudas.

837 días dándolo todo
El reportaje se hizo tremendamente popular en los primeros meses y corrió como la pólvora. McDonald's se defendió como pudo denostando las condiciones en que se habían hecho las fotos, pero la realidad es que, desde entonces, muchísima gente ha hecho el mismo experimento y los resultados han sido similares. La empresa se escuda en la calidad de su carne de vacuno (si por vacuno se entiende cebú, bisonte o búfalo cafre, mejor no preguntar) aunque, eso sí, reconoce que le pone ácido cítrico y algo llamado "terbutilhidroquinona" que debe ser lo más parecido que hay al elixir de la eterna juventud, visto lo visto.

Día 1193 y ni inmutarse
Sea como sea, el proyecto de Sally Davies lleva 1627 días en funcionamiento y la cosa sigue como el primer día. Si usted es de los que usualmente come este tipo de productos, sepa que la vida eterna está al alcance de sus dedos: si no la alcanza por la excepcional calidad de los conservantes que ingiera, lo hará por la vía tradicional, mediante una trombosis o un fallo coronario. ¡Ánimo! ¡Usted puede!

El Happy Meal, por su parte, ya lo ha conseguido.


1545 días ridiculizando a la momia de Tutankamon... y ahí sigue

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