Ir al contenido principal

Última entrada publicada:

1001 Curiositats dels Castells Catalans, un libro que ha resistido un asedio

Publi-6

La sorprendente cláusula que protege la Fuente de la Plaza Española

La centenaria fuente de la Plaza Española
La centenaria fuente de la Plaza Española
Situada en el barrio de Collblanc-Torrassa, la Plaza Española (Plaça Espanyola, en catalán) ha sido, desde la urbanización de dicho barrio a principios del siglo XX, el centro neurálgico de toda la vida social de esta parte de L'Hospitalet de Llobregat. Una plaza que es, sin dudarlo, el corazón batiente del barrio y, en no pocas veces, un foco recurrente de conflictos al ser uno de los pocos espacios públicos abiertos que se pueden encontrar en una de las barriadas más densamente pobladas de Europa. No obstante, uno de los rasgos principales de identidad de esta plaza es su fuente modernista que, incólume al paso del tiempo, se ha mantenido en este emplazamiento y con este aspecto desde 1905. Y...¿cómo puede haberse mantenido así desde hace más de un siglo cuando otras fuentes tanto o más antiguas de la ciudad han sufrido todo tipo de modificaciones (ver El Repartidor, la fuente en peligro por una planificación urbanística obsoleta)? Pues tiene su razón de ser: una curiosa cláusula notarial tiene atado de pies y manos al Ayuntamiento de la ciudad en una prueba de que, hace ya un siglo, la gente no se fiaba ni un pelo de nuestro consistorio en asuntos de Patrimonio.¿Cómo se queda?

Cornisa Verde de La Torrassa
Cornisa Verde de La Torrassa
Si bien el barrio de Collblanc se remonta más allá del siglo XVIII (ver La capilla de Collblanc, la ermita barroca escondida entre platos de sushi), los terrenos que ocupa hoy en día La Torrassa no empezaron a ser urbanizados hasta principios del siglo XX. Hasta entonces, no dejaban de ser unos terrenos agrícolas que, incluidos en el distrito de Collblanc, se extendían por una estrecha meseta delimitada al sur por la Cornisa Verde, por la Riera Blanca a levante y por el Torrente Gornal a poniente. Terrenos que empezaron a ser una buena zona para construir viviendas que absorbieran el crecimiento poblacional del adyacente pueblo de Sants (convertido en barrio de Barcelona a partir de 1897). Esta situación privilegiada -pese a encontrarse lejos del centro administrativo de L'Hospitalet- hizo que, diversos terratenientes de la zona se plantearan urbanizar sus terrenos para hacer negocio con la demanda de vivienda que se estaba produciendo.

Collblanc- La Torrassa (1920)
Collblanc- La Torrassa (1920)
Así las cosas, en noviembre de 1902, el ayuntamiento de L'Hospitalet aceptó el proyecto presentado por Climent Mas y los hermanos Manuel y Pere Romaní para urbanizar con más de 30 calles aquellos terrenos, hasta entonces dedicados a la agricultura. Nacía de esta forma el barrio de La Torrassa, nombre que se dio a aquellas tierras por haber pertenecido en su momento a la masía conocida como La Torrassa, derivación en el tiempo del hoy conocido como Castillo de Bellvís (ver El Castillo de Bellvís o la indignante precariedad de un patrimonio románico). Ahora ya tenían el espacio y la demanda de nueva vivienda era alta, pero faltaba algo: el agua. Y no se lo pusieron fácil para conseguirla.

Plaça Espanyola (Años 70)
Plaça Espanyola (Años 70)
Como es harto sabido, la ocupación humana ha de estar ligada a la disposición de una fuente de agua más o menos cercana que permita la vida humana con cierta comodidad. En aquellos años, el agua, mediante fuentes (el agua corriente en aquellos años era una quimera), ya llegaba a la actual Carretera de Collblanc, pero si se pretendía poblar todo el espacio de la Torrassa, se necesitaba un punto de abastecimiento mas cercano y estratégico. Y el sitio escogido fue la nueva plaza que se estaba construyendo en la parte más alta de la zona y que recibió el nombre de Plaza Española.

Plaza Española y su fuente (Circa 1930)
Plaza Española y su fuente (Circa 1930)
El nuevo espacio, de unos 2.500 m2, se ubicaba en un sitio más o menos céntrico del nuevo barrio, y desde el principio ubicaba la garita de un vigilante que guardaba por las noches las obras que se iban iniciando. No obstante, el gran problema era el agua, y en 1904, los propietarios presionan al ayuntamiento de L'Hospitalet para la que facilitase la instalación de una fuente pública que diera abasto a toda aquella nueva urbanización. Solicitud que se deniega con la excusa de que no había suficiente población en el barrio que justificara su instalación. Vista la negativa, que no tenía ningún sentido, ya que si no había agua, no podría aumentar la población que ocupase el barrio, uno de los propietarios, Rafael Campalans -joyero de Barcelona-, decidió tomar el rol de mosca cojonera, para conseguir la llegada del preciado líquido elemento a La Torrassa.

La fuente fue construida en 1905
La fuente fue construida en 1905
De este modo, apretando lo que no estaba escrito a la compañía de aguas y al Ayuntamiento de la ciudad (más de uno debió de acabar con la cabeza como un bombo), consigue arrebatarles el compromiso de llevar un ramal de agua hasta el punto decidido y, por parte del ayuntamiento, del pago de unas 8 pesetas al mes en concepto de agua consumida, mientras que el resto de consumo, así como la construcción material de la fuente, tendría que ir a cargo de los propietarios. L'Hospitalet tenia unas 8 o 10 fuentes públicas en aquel momento y tenía presupuestadas unas 40,50 pesetas al mes en agua. No estaba demasiado mal, y durante el año 1905 se construyó la tan deseada fuente. Al menos, el agua ya había llegado.

Cúpula de losetas vidriadas de estilo modernista
Cúpula de losetas vidriadas de estilo modernista
De esta manera, en medio de la Plaza Española y rodeada de varios plátanos de sombra, se construyó una fuente en estilo modernista consistente en una columna octogonal de unos tres metros de alto, con basamento de granito y cuerpo de ladrillos, cubierta por una cúpula de losetas vidriadas azules y marrones en forma de escama de pez y rematada con una lanza de hierro forjado. Esta construcción dispone de dos piletas en piedra sobre columnas, con sendos grifos para dar el servicio a la población y dos inscripciones conmemorativas, así como la placa del nombre de la plaza. Detalle éste último, forzado por los pocos edificios que había alrededor en el momento de construirla y que imposibilitaba el colocarla en otro lado. Sin embargo, no fue el único detalle incorporado a la fuente...

Inscripción conmemorativa lateral
Inscripción conmemorativa lateral
Como pactado, los propietarios cedieron la fuente al Ayuntamiento de L'Hospitalet -por aquel entonces presidido por Josep Parera i Gilabert-, el cual debía mantenerla en servicio público a perpetuidad. No obstante, se conoce que no las tenían todas consigo, y para evitar que desde el consistorio hicieran alguna jugarreta con la fuente, se incluyó una cláusula notarial en la que se especificaba que, en caso de que la fuente fuese desmontada, cambiada de sitio o modificada de alguna forma, los terrenos que ocupaba la Plaza Española volverían a manos de sus propietarios originales o, en su defecto, a sus legítimos herederos. ¡Toma ya! 

Ha de proveer de agua pública a perpetuidad
Ha de proveer de agua pública a perpetuidad
Esta cláusula significaba, de facto, que el ayuntamiento no podía disponer de aquella fuente de forma libre, sino que lo único que podía hacer era seguir pagando su mantenimiento para proporcionar servicio público de agua. Un servicio que, ante las veleidades urbanísticas de cualquier díscolo alcalde posterior para con aquella fuente, tenía la permanente espada de Damocles judicial de una devolución a sus propietarios de todo el espacio que ocupaba aquella plaza. Realmente, una contundente forma de proteger el patrimonio de la ciudad.

La fuente es el centro de vida de la plaza
La fuente es el centro de vida de la plaza
En conclusión que, el “taladro” de Campalans para conseguir que, finalmente, el ayuntamiento se hiciera cargo del pago del consumo de agua de la fuente, le hicieron merecedor de que, en 1908, la calle Berlín pasase a llamarse “Rafael Campalans”, nombre con el que hoy la conocemos. El barrio, con su servicio de agua asegurado, creció de forma explosiva a partir de entonces (en 1910 ya había 66 casas, 36 viviendas y acogía 140 familias) hasta convertirse en uno de los barrios más poblados, no solo de L'Hospitalet, sino de todo el continente. Ahora, eso sí, la fuente de la Plaza Española, pese a no estar ni tan solo incluida en el catálogo de patrimonio local, sigue igual que en 1905.

¿Por qué será?

Un espacio que pasaría de nuevo a sus antiguos propietarios
Un espacio que pasaría de nuevo a sus antiguos propietarios


Webgrafía

Comentarios

Veí ha dicho que…
Així que el poc espai públic que tenim al barri de la Torrassa penja d'un fil

Treuen la font i construeixen més blocs d'habitatges?

Construir blocs d'habitatges és la tendència actual a l'Hospitalet de Llobregat, amb un consistori defensant-la
joaquim ha dicho que…
Brillant com sempre. Moltes gràcies!
Ramon ha dicho que…
Ireneu,una pregunta, Rafael Campalans era el mateix polític socialista a la República?

Gràcies.
Ireneu Castillo ha dicho que…
Ramon: Creo que no. ya que habría sido un estudiante y habría sido demasiado joven. Tengo dudas por si fuesen familiares más o menos cercanos, pero estoy convencido de que no son la misma persona. Seguiré investigant.

Joaquim: Moltes gràcies a tu per seguir-me! 😉

Veí: No, al contrari. La clàusula es va fer per a evitar que l'ajuntament modifiquès un espai pensat per a ús públic i la filosofia és, en aquest cas, assegurar que els propietaris si ho mantindran.

Más en Memento Mori!

Te recomiendo...