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Edificis Catalans amb Història (2023)

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La Torre Gran de L'Hospitalet, el bochornoso estado de un patrimonio supuestamente protegido

Can Serra, historia del pelotazo urbanístico hecho barrio (2)

La nueva Can Serra convertida en maternidad
La nueva Can Serra convertida en maternidad
(Viene de parte 1) La Guerra Civil significó que, en 1937, la mansión de Can Serra fuera colectivizada y convertida en una maternidad que funcionó hasta la entrada de las tropas franquistas en la ciudad el 26 de enero de 1939, cuando fue devuelta a sus propietarios. Propietarios que siguieron sin utilizar la casa como residencia habitual, sino como casa de veraneo cuyo mantenimiento quedaría a cargo de la familia de masoveros. Sea como sea, los brutales cambios demográficos que afectaron al resto de L'Hospitalet no afectaron en demasía la zona de Can Serra al ser una finca privada, concretándose a lo sumo en la parte de Can Serra vell, que vió aumentar sus habitantes al transformar parte de sus casas bajas en pisos por proximidad al crecimiento del adyacente barrio de Pubilla Cases. En 1953, la definición del Plan Comarcal confirmaba la dedicación a parque de la finca de Can Serra, pero también la de urbanización semiintensiva de la parte de Can Serra viejo cosa que, por lo visto no gustó demasiado a María Badia (por aquella época ya viuda de Larrañaga y heredera de sus propiedades).

Can Serra, espacio verde que pronto dejaría de serlo (1958)
Can Serra, espacio verde que pronto dejaría de serlo (1958)
Así las cosas, en 1959, y alzándose como representante de toda una serie de propietarios minoritarios, María Badia presentó al ayuntamiento un proyecto para su finca en el que se modificaba la planificación hasta entonces existente y que significaba meterse de cabeza en la especulación urbanística más dura aprovechando la llegada ingente de inmigrantes del sur de España a L'Hospitalet. En este proyecto, se barría de un plumazo la planificación original, pasando la zona destinada a parque a un exiguo 14% de la superficie, mientras que el 66% pasaba a ser zona urbana residencial y el 20% restante (correspondiente a Can Serra Vell) continuaba con la calificación de suburbano semiintensivo. El proyecto, que observaba la construcción de 700 pisos en un nuevo barrio, y que daría vivienda para unos 3.500 habitantes, tenía un coeficiente de edificabilidad de 1,18. Y...¿creen que hubo algún inconveniente por parte del ayuntamiento? Ninguno. En 1961 se aprobaba definitivamente el nuevo plan urbanístico para la zona del barrio Montaña conocido como Urbanización Can Serra. Del parque nunca más se supo.

Edificio D, primer edificio de Can Serra
Edificio D, primer edificio de Can Serra
Tan pronto como se permitió la recalificación de la zona verde en urbana, y que suponía la capacidad de levantar pisos de planta baja +5, María Badia (que ya tenía una edad) y el resto de propietarios se vendieron sus solares a las empresas inmobiliarias Amaltea, Alcida y Briseida, que fueron las que se dedicarían a construir físicamente los bloques. No obstante, el "pelotazo" no acabaria aquí, sino que en 1963, el ayuntamiento (a petición de estas empresas) aumenta el coeficiente de edificabilidad a entre 1,25 y 1,75, lo que significa aumentar con mucho el techo edificable, dando pie a la construcción a mansalva de torres de más de 10 pisos, sin tener en cuenta los más mínimos servicios comunitarios. En 1964, se construye la primera promoción de pisos (el conocido como Edificio D) en el solar donde hasta ese mismo año había estado la masía de Can Serra, que fue convenientemente derribada. Las cuatro palmeras que adornaban la entrada del palacete (y que han llegado hasta hoy) son el único testimonio de la existencia de aquel patrimonio que podía haberse salvado sin problemas. Pero... ¿cómo pudo llegarse a semejante disloque urbanístico? A ver si lo se explicar...

Proyecto abarrotado de pisos (1969)
Proyecto abarrotado de pisos (1969)
Durante el franquismo, las élites burguesas de los pueblos, terratenientes normalmente afines al poder, se beneficiaban del hecho que los alcaldes y regidores los elegía el régimen entre ellos. Esta situación hacía que los responsables municipales estuvieran muy poco fiscalizados por las autoridades superiores (sobre todo gobernadores civiles, a los que, mientras mantuvieran el orden público, el resto ya les estaba bien) haciendo y deshaciendo a su antojo aprovechando una reglamentación urbanística muy laxa y poco estricta. En el caso de Hospitalet, en 1962, entró como alcalde Matías de España Muntadas, conocido empresario falangista ligado al Opus Dei y a La España Industrial al cual las restricciones urbanísticas se las traían al pairo. Si a esto sumamos que el arquitecto municipal, Manuel Puig i Janer y (a partir de 1965) su hijo Manuel Puig i Ribot, si quería seguir trabajando, no iba a poner muchas pegas, la cosa venía rodada. Aunque claro... si encima sabemos que Francesc Escudero Ribot, arquitecto que firmó el proyecto de María Badia en 1959, era, a la vez, el director técnico encargado de aprobar los proyectos urbanísticos de todo el Área Metropolitana de Barcelona y que ello le permitía aprobarse a sí mismo sus propios proyectos privados, podremos comprobar como el "chanchullismo" imperante en el momento era de auténtico escándalo.

Estructura abandonada de la Carpa (1972)
Estructura abandonada de la Carpa (1972)
En 1966 llegan los primeros vecinos a Can Serra, que se encuentran con un barrio en construcción, con unas densidades de edificación endiabladas que tan solo se modificaban a más, y que carecía absolutamente de todo. Los vecinos, organizados como podían (la dictadura impedía por la fuerza cualquier movilización vecinal) sobre todo alrededor de la parroquia de Sant Benet de Can Serra - instalada a partir de 1974 en la conocida "Casa de la Reconciliación"-, reclamaron mejoras sociales, lo que llevó al gobierno municipal, entre otras cosas, a poner en 1969 las instalaciones del Teatro Popular Portátil (conocida como La Carpa) en un solar del barrio que tenía que ser ocupado por 13 torres más y que, con el tiempo, tomaría el nombre de Plaza de la Carpa.

En pocos años el cambio fue brutal (1970)
En pocos años el cambio fue brutal (1970)
En 1973, la legalización de la Asociación de Vecinos significó un cambio de paradigma en las movilizaciones vecinales que pedían parar la edificación masiva del barrio. Ello, junto al cambio del alcalde Matías de España por el más liberal Vicenç Capdevila permitió que, en 1974 el ayuntamiento suspendiera todas las licencias de construcción que estaban en trámite en Can Serra. El grado de desfase respecto el proyecto de urbanización original era tal que, de los 700 pisos proyectados y un coeficiente de 1,18, se había pasado a una previsión de 4.669 pisos y coeficientes que sobrepasaban los 2,34. Al final, en 1976, después de dos años de moratoria, el barrio quedó estabilizado definitivamente en 3.973 pisos y la anulación de construcción de las torres de la plaza de la Carpa, que tras su traslado a la parte norte del parque de Can Buxeres, pasó a ser un espacio público del barrio. 

Torre de Can Cluset antes de su derribo
Torre de Can Cluset antes de su derribo
Las 8.431 personas que habitaban en Can Serra en 1975, pasaron a ser 13.116 en 1986 (el máximo histórico), gracias a las mejoras de comunicación y de servicios del barrio: en 1976 se construyó el colegio Samontà, en 1985 se inauguró el mercado y en 1987 llegaba el metro con la estación de Can Serra de la Línea 1. El abandono de las instalaciones químicas de Can Brugarolas y su conversión en parque en los años 2000 supuso un aumento de las zonas verdes en el barrio aunque también supuso el derribo gratuito del palacete (incluido en los primeros catálogos patrimoniales) de Can Cluset. Las mejoras de acceso al barrio con la instalación de las escaleras mecánicas en 2007 dignificaron enormemente las condiciones de vida del vecindario que, por sus propios condicionantes demográficos, ha quedado al margen de las grandes oleadas inmigratorias de principios del siglo XXI.

Escaleras mecánicas de Can Serra
Escaleras mecánicas de Can Serra
En la actualidad (a fecha 31/12/21) Can Serra tiene 10.095 almas, lo que significa una densidad de 34.810 hab/km2, netamente superior a la media de la ciudad (22.263 hab/km2) pero sin llegar a los extremos de barrios como La Florida o Pubilla Cases. Sea como sea, el barrio de Can Serra explica una historia de corrupción política, especulación urbanística, inmigración, lucha vecinal y dignidad humana, sin la cual no se puede llegar a comprender un barrio que, ubicado en lo que tenía que ser el parque central de la ciudad, ha llegado a ser el arquetipo de lo que no tenía que haber pasado jamás en este rincón perdido de mundo que es L'Hospitalet de Llobregat.

Planificación definitiva de Can Serra (1975)
Planificación definitiva de Can Serra (1975)

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