 |
Masía de Cal Gotlla (L'H)
|
Cerca del Ikea de L'Hospitalet, en el barrio de Granvia Sud, encontramos
Cal Gotlla, una masía que ha sido protegida como Bien Cultural de Interés Local y que constituye uno de los escasos testimonios de la pervivencia de la arquitectura popular rural de la antigua zona agrícola de la Marina. Un espacio que ha sido total y radicalmente transformado por la urbanización contemporánea (
ver Granvia Sud, historia del barrio sacrificado a los intereses de Barcelona).
 |
Cal Gotlla (mediados s.XX)
|
La tipología de esta masía responde a la típica forma
basilical, con un cuerpo central más alto que los laterales y con cubierta a dos vertientes con la cumbrera perpendicular a la fachada, configuración que introduce una jerarquía volumétrica clara y que refuerza su presencia dentro de un paisaje llano como la palma de la mano donde las
masías gestionaban de forma aislada un gran espacio agrícola a su alrededor. El edificio, además, cuenta con un cuerpo anexo de una sola planta que complementa su estructura principal y que muestra la forma en que las masías eran adaptadas a las necesidades productivas y domésticas del momento. Las aberturas son de dintel recto, excepto una galería de
arcos de medio punto situada en el desván, que permitía la ventilación y la iluminación de este espacio destinado a almacén, aportando un elemento ornamental dentro de la sobriedad general de este tipo de construcción.
 |
La masía se mantuvo en activo hasta los años 80
|
La primera referencia escrita de Cal Gotlla data del año 1863 -donde se la conoce como
Cal Sebastià d'en Gotlla- lo que certifica su existencia dentro del paisaje agrícola y urbano de L'Hospitalet desde mucho tiempo atrás, cosa que permite establecer una conexión directa con el proceso de transformación del municipio a lo largo del siglo XIX. El edificio estuvo en uso hasta que, con el fin de la
explotación agrícola en los años 80 del siglo XX, fue abandonado, momento en el que entró en un acelerado proceso de
decadencia que puso en peligro su continuidad como espacio patrimonial. Su situación de degradación se prolongó hasta que en 2007 fue restaurada para convertirla en un centro de servicios para las empresas que se instalaran en el distrito de negocios de
Granvia- Pedrosa, operación que aseguraría su preservación, confiriéndole una nueva función dentro del nuevo tejido urbano contemporáneo. Sin embargo, la necesidad de reconstruir la masía prácticamente desde los cimientos debido al grave
estado de ruina fruto del abandono que sufrió, hizo que, en la reforma, se perdiera para siempre el alma original de la casa, dejándola convertida en una
anodina e insulsa masía de obra nueva. Valga como ejemplo la pérdida del reloj de sol que había tenido en la fachada, lo que muestra la fragilidad del
patrimonio frente a las intervenciones agresivas contemporáneas y sin criterios históricos.
 |
El abandono la redujo a ruinas
|
Con una arquitectura típica que, en Catalunya, abarca desde el siglo XVII hasta el siglo XX, la masía muestra la complejidad de su trayectoria y la forma en que ha sido adaptada y transformada a lo largo del tiempo. La presencia de
Cal Gotlla, junto al hecho de ser de las escasas masías que se han mantenido al sur de la Granvia, refuerza la idea que el
patrimonio arquitectónico puede ser integrado en el tejido urbano contemporáneo ofreciendo una función útil a la sociedad, a pesar de que las intervenciones demasiado radicales le hagan perder parte de su
identidad. Sea como sea, su catalogación como bien cultural de interés local garantiza que su memoria sea preservada y valorada por las generaciones actuales y futuras.
 |
Cualquier parecido a la original es pura coincidencia
|
La masía que, oficialmente, se encuentra en la calle Salvador Espriu, 54-58, con fachada también en la calle Ciències, sitúa el edificio dentro de un punto estratégico a nivel económico del municipio (
ver El recinto Granvia de Fira Barcelona, el icono expositivo de nivel mundial de L'Hospitalet), lo que refuerza su importancia como testimonio de una actividad económica antigua y como memoria histórica de la ciudad. Por otro lado, su inclusión en el
Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya subraya su importancia dentro del conjunto patrimonial del país y asegura su protección legal (siempre sobre el papel) dentro del marco normativo vigente. El estado de conservación actual de Cal Gotlla es bueno, gracias a la restauración realizada por el Ayuntamiento en 2007, que permitió recuperar la volumetría original. Actualmente es de titularidad pública, sede del
Consorci per a la Reforma de la Gran Via, bajo el paraguas del Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat.
 |
Antes y después de una rehabilitación agresiva
|
Cal Gotlla es, pues, un ejemplo paradigmático de la complejidad del patrimonio arquitectónico hospitalense, porque concentra en su estructura la memoria de un
paisaje rural desaparecido y al mismo tiempo muestra la capacidad de adaptación de un edificio tradicional a las necesidades de un entorno urbano contemporáneo siempre que haya
voluntad política para hacerlo. Su evolución, desde la vida agrícola hasta la reconversión en centro de servicios, ilustra la tensión entre preservación y transformación, y pone de manifiesto que la protección legal y la restauración institucional
pueden asegurar la continuidad de un inmueble que, sin estas intervenciones y por mucho que no sean cuidadosas con su realidad histórica, habría quedado reducido a
escombros. El valor de Cal Gotlla, en este caso, radica en su condición de testigo material y simbólico capaz de conectar el pasado agrícola con el presente urbano aprendiendo que, por mucha rehabilitación que se haga, nunca es posible recuperar el
alma de un patrimonio que se ha dejado perder.
 |
Dibujo idealizado de un Cal Gotlla que ya no existe
|
Comentarios
Publicar un comentario