La Casa Vicens, la maravilla modernista donde Gaudí explotó como genio

Casa Vicens (fachada c/Carolines)
Casa Vicens (fachada c/Carolines)
Aunque el genio lo es por naturaleza, la realidad es que siempre hay un momento a partir del cual la genialidad explota y se expresa con todo su esplendor. Y Antoni Gaudí, como gran genio modernista, no iba a ser una excepción. Justo es en ese punto de explosión inicial de ingenio que encontramos la Casa Vicens, primera obra reconocida de Gaudi, y en la que ya deja patente la extraordinaria virtud artística que desarrollará durante todo el resto de su carrera.

Detalle del alero de la Casa Vicens
Detalle del alero de la Casa Vicens
Construida entre 1883 y 1885, pero proyectada entre 1878 y 1880, la Casa Vicens responde al encargo que hizo el corredor de bolsa Manuel Vicens i Montaner a Gaudí para la construcción de una casa de veraneo en unos terrenos de su propiedad ubicados en Gràcia, en aquellos momentos municipio independiente aún no absorbido por Barcelona.

Artesonados y decoraciones orientales
Artesonados y decoraciones orientales
Gaudí, recién titulado en el momento de recibir el encargo (1878) pudo explayarse e hizo aflorar toda su creatividad construyendo una casa de sótano, planta noble, primer piso y buhardilla, con tres fachadas (la cuarta era medianera con un convento adyacente) con un inmenso jardín de 1.700 m2 para el uso y disfrute estival de Manuel Vicens. Así las cosas, inspirándose en los estilos orientales, pérsicos e islámicos (ver La Giralda de L'Arboç, un homenaje a una cultura admirada), y utilizando una gran cantidad de recursos arquitectónicos y artísticos que anticiparán el estilo modernista posterior (uso de los ladrillos, arcos angulares, cerámica vidriada de múltiples colores, balcones curvos, trabajos de forja, artesonados...) construyó una casa realmente singular que fue la sensación de la sociedad del momento. Por si fuera poco, la casa fue diseñada para estar abierta al magnífico jardín que, con fuentes e incluso una cascada, se abría frente a la fachada principal, lo que daba a todo el conjunto un ambiente muy nuevo y peculiar -ver La Cripta de la Colonia Güell: el sorprendente e inacabado laboratorio de Gaudí.

Tribuna original reconstruida
Tribuna original reconstruida
El tiempo pasó y en 1895 Manuel Vicens muere dejando la propiedad a su viuda, quien la venderá en 1899 al pediatra Antoni Jover i Puig por 45.000 pesetas. Sin embargo, Jover tenía muchas relaciones con Cuba y, durante sus idas y venidas a la isla caribeña, en 1908 la vende (con derecho de usufructo) a su hermano José y al morir éste en 1913, pasa a la mujer de Antoni Jover, Ángeles González. En 1925, a su regreso y establecimiento definitivo a Barcelona, ​​Antoni Jover compra la franja de terreno que limita con el antiguo convento de cara a ampliar la casa y convertirla en una casa aislada. El proyecto, ofrecido al propio Gaudí, es rechazado por el arquitecto reusense pero, a cambio, se lo ofrecerá a su discípulo Joan Baptista Serra para que la construya finalmente. Así las cosas, en 1927, Serra termina las reformas con la adición de un nuevo cuerpo que, siguiendo las líneas originales de Gaudí, ganará el Concurso de Mejor Edificio de ese año. En 1935 será ampliada nuevamente por la fachada oeste.

Vista del jardín de la Casa Vicens
Vista del jardín de la Casa Vicens
En 1946, y fallecido el doctor Jover en 1930, su viuda -y propietaria de la casa desde 1913- se vende parte de los jardines para hacer pisos, lucrativo negocio que volverán a hacer sus herederos en 1963, dejando la casa aislada entre otros edificios, pero con una estrecha franja de jardín. Sin embargo, la casa tendrá un nuevo añadido en 1964, lo que no impedirá que en 1969 fuese declarada Monumento Histórico-Artístico, en 1993 lo fuera de Bien Cultural de Interés Nacional y, tras una restauración integral en 1997, en 2005 obtuviera la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Detalles de la fachada de c/Carolines
Detalles de la fachada de c/Carolines
Vendida en 2014 al banco andorrano Morabanc, la Casa Vicens será objeto de una rehabilitación que eliminará buena parte de los añadidos de 1935 y 1964, permitiendo el retorno al estilo original diseñado por Gaudí. Una reforma encaminada a la conversión de la que fue la primera obra documentada de Antoni Gaudí, en la Casa-Museo del genial arquitecto que es desde 2017.

Los claveles de moro inspiraron las baldosas
Los claveles de moro inspiraron las baldosas
La curiosidad: Gaudí se inspiraba a menudo en la naturaleza, y en el caso de la Casa Vicens no iba a ser menos. Fijándose en las plantas que había en el solar antes de su construcción, diseñó las baldosas con claveles de moro que forran buena parte de la fachada, así como la curiosa valla de hierro fundido que tiene una hoja de palmito como motivo principal. Ambas especies estaban presentes en ese lugar y la genialidad gaudiniana las inmortalizó.

Por si lo quieres visitar:

Dirección: Casa Vicens. C/ de les Carolines, 20-26, 08012 Barcelona (Barcelonès)
Teléfono: (+34) 932 711 064

La Casa Vicens en una foto anterior a 1927
La Casa Vicens en una foto anterior a 1927

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