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| Fachada principal de Can Buxeres |
Can Buxeres es una antigua masía agrícola que, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fue transformada en palacete señorial. Situada en la carretera de Esplugues, 3-5, en el barrio de
Sanfeliu de L'Hospitalet de Llobregat (
ver Sanfeliu, historia del barrio que no sabe si bajar o no bajar a Hospitalet), forma parte del parque público que lleva el mismo nombre y está catalogada como
Bien Cultural de Interés Local, constituyendo uno de los conjuntos patrimoniales más relevantes de la ciudad y un testimonio de la transición entre el mundo rural hospitalense y la urbanización contemporánea.
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| Acceso desde el parque que rodea Can Buxeres |
Originariamente conocida como Casa Alta o
Ca n'Alemany, la casa solariega aparece documentada en el siglo XVIII como explotación agraria, manteniendo su identidad dentro de un entorno marcado por la presencia de campos de cultivo y por la vinculación con la estructura agrícola tradicional del municipio. Entre 1887 y 1906 el edificio fue profundamente remodelado y convertido en
palacete residencial con rasgos neoclásicos y modernistas, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria y le confirió el aspecto que todavía hoy conserva. La fachada principal se articula con una ancha
escalinata con balaustrada que conduce a la planta noble, mientras que las galerías laterales añadidas, las torres de la fachada posterior y el
templete modernista de los jardines —con cúpula cerámica vidriada sostenida por columnas— introducen una dimensión ornamental y representativa que trasciende su función original.
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| Templete modernista de Can Buxeres |
El conjunto incluye la
Casa dels Masovers, construida en 1904 por el arquitecto Antoni Serrallach, y unos jardines ornamentales con fuentes, caminos y espacios de paseo que sustituyeron a los antiguos campos de cultivo. Este nuevo entorno respondía a la voluntad de convertir la finca en una residencia señorial, adecuada tanto para la representación social como para el ocio familiar. Originariamente propiedad de la familia Alemany, que la mantenía como explotación agrícola, la finca fue adquirida a finales del siglo XIX por
Lluís Buxeres i Abad, quien impulsó su transformación en residencia patricia con ampliaciones y reformas que le dieron el aspecto actual de palacete. En 1904, Buxeres encargó a Serrallach la construcción de la casa de los masoveros y diversas obras en los jardines, mientras que en 1906 el arquitecto
Manuel Joaquim Raspall i Mayol intervino para consolidar el carácter residencial del conjunto y reforzar su dimensión señorial. Estas actuaciones, que mezclaron los estilos neoclásicos con el modernismo más en boga en aquel momento, sitúan a Can Buxeres dentro del contexto de las transformaciones estilísticas de la burguesía de la época. Transformaciones que la convierten en un ejemplo meridiano de cómo las antiguas masías agrícolas se adaptaban a las nuevas necesidades de sus dueños y a las nuevas tendencias estéticas.
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| Casa dels Masovers |
En 1968 el Ayuntamiento de L'Hospitalet adquirió la finca con el objetivo de convertirla en el primer gran
parque público de la ciudad, preservando el palacete, el templete y la casa de los masoveros. Su incorporación al
patrimonio municipal transformó los jardines en espacio de ocio para la ciudadanía y dio a la finca una nueva dimensión colectiva. Durante la primera mitad del siglo XX se había mantenido como
residencia privada, con los
jardines como escenario de representación, pero el crecimiento urbano de los años sesenta y setenta la rodeó de
bloques residenciales (
ver Can Serra, historia del pelotazo urbanístico hecho barrio), amenazando su continuidad. La adquisición municipal evitó la desaparición del conjunto y garantizó su integración en el tejido urbano como parque público y patrimonio de la ciudad.
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| Conjunto de Can Buxeres circa 1970 |
Hoy
Can Buxeres es un espacio cultural y administrativo con usos vinculados a la representación al más alto nivel del Ayuntamiento, y sigue siendo un referente patrimonial dentro de la ciudad, con una función que combina la preservación de la
memoria histórica con su utilización como equipamiento público. Su situación, en el
Samontà de L'Hospitalet (
ver El Samontà y la Marina, el desconocido origen del alma de L'Hospitalet), a unos 27 metros de altitud sobre el nivel del mar, es singular, ya que se encuentra en el extremo del municipio, en contacto con los términos de Esplugues de Llobregat y Cornellà. Ello le daba un papel especial en la estructura agrícola tradicional al ser una de las pocas masías del municipio ubicadas en el Samontà, reforzando su dimensión histórica como punto de transición entre distintos territorios. Con la urbanización del siglo XX, el entorno se transformó radicalmente, pero la creación del
Parque de Can Buxeres ha permitido mantener un espacio verde que aísla el conjunto patrimonial del denso paisaje urbano que le rodea, lo que asegura que su identidad como
palacete señorial y como espacio patrimonial sea preservada dentro de un contexto urbano, el hospitalense, que ha tendido históricamente -y tiende- a una absurda homogeneidad.
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| Can Buxeres antes de la remodelación de finales del s.XIX |
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