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miércoles, mayo 03, 2006

El iluso jaque del pobre

La nacionalización del petróleo y el gas boliviano por parte de Evo Morales, ha hecho que todas las grandes multinacionales que explotan los recursos de Bolivia como si fueran suyos tengan un culillo por el que no les entra una lenteja de canto, ya que ello supone una disminución drástica de los pingües beneficios que obtienen dichas empresas con la explotación de los recursos bolivianos. Parece que por una vez, el chico se ha comido al grande, pero la situación real dista mucho de ser la del David que tumba a Goliat.

Bolivia es el país más pobre de la América latina, con una renta per cápita que es la décima parte de la española, pero sin embargo, tiene ricos yacimientos de hidrocarburos -sobretodo gas- que fueron privatizados hace poco más de una decena de años. El reparto fue escandaloso: las empresas multinacionales controlaban toda la producción, menos un paupérrimo 18% por ciento que cedían a la empresa estatal de petróleos, la YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia-ahora ya saben qué demonios significa YPF.). Esa cantidad era absolutamente irrisoria, máxime cuando la población boliviana las está pasando más putas que Caín, pero era lo que había firmado. La cosa se complica cuando los cuatro duros que salían de la venta del poco gas y petróleo que quedaba no hacían más que ir a la oligarquía política en el poder. La cantidad que llegaba al pueblo, era, simplemente, nula.

Evo, por su parte, utilizó esta brutal injusticia para auparse al poder, y tras un poco de tiempo en que parecía que se iba a echar atrás de sus intenciones, debido a las presiones internacionales, ha pegado un hachazo y suspendido todas las concesiones privadas, para devolver el control de los recursos -y con ellos, la riqueza- al pueblo boliviano. Ello le ha valido granjearse la simpatía de todos los cárteles petroleros que allí trabajaban. Eso de quitar dinero al rico para dárselo a los pobres nunca ha emocionado excesivamente a los ricos. Y entre los ricos, por una vez y sin que sirva de precedente, estamos los españoles, junto a los americanos, los franceses, los belgas y los brasileños.

Ahora se ha vuelto la tortilla, y Evo Morales pretende hacer el mismo porcentaje, pero al revés, es decir 18% para las multinacionales, y un 82 para el país. No hay que decir que las multinacionales petrolíferas han recibido dicha noticia descorchando champán y todas las embajadas de los países afectados tienen organizados unos bailes diplomáticos que ríanse ustedes de los de la corte de Sisí. Morales les ha hecho un órdago que ha sido aplaudido por buena parte de la sociedad mundial. Sin embargo, cuando el gas no huele y el petróleo es negro, lo son por algo.

Si bien Bolivia ha pasado a ser el dueño de sus propios recursos, al estar tan empobrecido y subdesarrollado, se encuentra en la diatriba de que aún teniendo la posesión de los campos de gas y petróleo, no tiene ni la capacidad técnica ni los recursos económicos para poder explotarlos. Ello quiere decir que NECESITA a las compañías multinacionales que sí disponen de los recursos tecnológicos y financieros para la explotación de los yacimientos. El jaque del pobre ha pasado a ser un simple farol con el cual, forzar a una renegociación algo más favorable de las cuotas de explotación y para acallar el creciente descontento de las bases más desfavorecidas, y por tanto, más radicales, por lo que parecía la rotura de la promesa electoral de Evo Morales.

Encajes de bolillos petrolíferos en los que, una vez más, es el rico el que sale ganando.

Que asco da ser pobre.

2 comentarios:

Sergio Fidalgo dijo...

Si personajes como Morales han de hacer temblar a los empresarios, tenemos capitalismo para miles de años.

Aldebarán dijo...

Leí la noticia y me alegró, pero igual pienso que la cosa no prosperará. Lástima, que sí me gustaría que el dinero llegara a donde más se necesita, a los pobres.