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lunes, mayo 01, 2006

El perdido respeto por las hostias.

No, si al final resultará que tendrán razón todos aquellos que piensan que los catalanes somos peor que las siete plagas de Egipto y que no somos más que unos malos españoles. O sino… ¿Cómo explicarse que mientras en Catalunya tan solo el 49% de los niños hacen la primera comunión, en el resto de España llegue hasta el 74%? Está visto que los catalanes unos ácratas y unos ateos de cuidado…

No tengo muy claro el porqué, pero si algo resulta evidente es que existe una diferencia muy marcada del lugar que ocupa la religión para una familia catalana o una del resto del estado. Mientras que aquí, las ceremonias religiosas acostumbran a no pasar de ser más que un caro espectáculo familiar dedicado a la galería -perfectamente prescindibles o trocables por su equivalente civil- en el resto de España, la presión ejercida por la Iglesia y por la sociedad tradicionalista aún tiene la suficiente capacidad como para provocar que tres cuartas partes de los católicos lleven a sus hijos a recibir la primera comunión. ¿Casualidad? Evidentemente, no.

Catalunya, la rural, es profundamente religiosa, tal como lo han sido durante generaciones en todas las partes de España, y eso, en cierta forma no ha cambiado. Por el contrario, la Catalunya urbana y obrera siempre ha destacado por su poco respeto a los dogmas religiosos y por una visión social más práctica lejos de la tradición eclesiástica y las oligarquías terratenientes, y aquí sí es donde ha existido un cambio profundo.

Mientras que la sociedad rural catalana se ha mantenido en retroceso constante, la sociedad urbana ha crecido exponencialmente debido a las continuas oleadas inmigratorias de posguerra. Estos inmigrantes huían hacia una tierra en la que tendrían alguna oportunidad de prosperar lejos de la presión del hambre y de las arbitrariedades de los poderes fácticos rurales, llevando con ellos unas dosis muy altas de anticlericalismo que se sumaron al ya existente. El hambre y las ganas de comer se encontraron en el Cinturón Rojo de Barcelona.

Y tiempo a venir, y tras una o dos generaciones, nos encontramos con el resultado de aquella mezcolanza: una sociedad urbana mayoritariamente de izquierdas y con un marcado talante antirreligioso, que choca con la religiosidad creciente de la sociedad mesetaria. Resulta fácil comprender entonces porqué la Iglesia tiene tanta cadencia hacia el nacionalismo español y tan poco afecto -caso de haberlo- hacía lo “catalán”.

Aquí por no respetar,no se respeta ni el 1º de Mayo: Todo el mundo está en la playa.



Masiva afluencia a las Iglesias y Manifestaciones del 1º Mayo.

3 comentarios:

Haters dijo...

Me parece que has hecho un poco de Sociología garrafón en este post. Voy a desmontar tus argumentos sesudamente...

"Estos inmigrantes huían hacia una tierra en la que tendrían alguna oportunidad de prosperar lejos de la presión del hambre y de las arbitrariedades de los poderes fácticos rurales, llevando con ellos unas dosis muy altas de anticlericalismo que se sumaron al ya existente. El hambre y las ganas de comer se encontraron en el Cinturón Rojo de Barcelona."

En los años 30 aún no había mucha población de origen inmigrante y quemaban iglesias a saco-paco en Catalonia. Yo creo que esto ya viene de lejos y no creo que se haya acentuado mucho por la inmigración precisamente. Es una tendencia generalizada en todos los sitios -- en zonas con inmigración y sin inmigración.

"Y tiempo a venir, y tras una o dos generaciones, nos encontramos con el resultado de aquella mezcolanza: una sociedad urbana mayoritariamente de izquierdas y con un marcado talante antirreligioso, que choca con la religiosidad creciente de la sociedad mesetaria."

Religiosidad creciente? Será en la meseta del Golán, porque por aquí de eso nada. Gracias a Dios.

"Resulta fácil comprender entonces porqué la Iglesia tiene tanta cadencia hacia el nacionalismo español y tan poco afecto -caso de haberlo- hacía lo “catalán”.

La iglesia es nacionalista en Catalonia y Pays Basque too. Les van las banderas a los curas. Menos a los que están por el Tercer Mundo, que esos son unos cracks.

AGUR!

SantiNoBrain dijo...

A mi lo que me preocupa es que aún ahay gente que me pregutna porqué no bauticé a mi hija, y se pierden en explicaciones bizantinas (casi sobre el sexo de los ángeles) para justificar el bautismo...

Scratty dijo...

No, no vayamos equivocando conceptos: el día del trabajo es para hacer cualquier cosa menos trabajar (incluído ir de huelga / manifestación). Sobre lo otro, duele a la vista y al cerebro ver como muchos adultos cuasi ateos celebran las comuniones de sus nenes cual bodorrios porque el niño quiere sus regalitos. Hay gente pa' tó, que se dice.
Saludines