Publicidad

martes, enero 20, 2009

¡Buena Suerte, Mr. President!

Hoy se producirá el tan ansiado cambio de inquilino de la Casa Blanca. El peor presidente de Estados Unidos de la Era Moderna (más que nada porque EE.UU. no ha tenido nunca "Era Antigua") cederá el puesto a Barack Obama, su primer presidente negro -bueno, tampoco hay que exagerar, café con leche corto de café. Lo que más me sorprende es cómo ha capitalizado la esperanza de TODO el mundo en su persona. Chinos, japoneses, palestinos, angoleños, hindúes, europeos, argentinos... todos piensan que Obama va a arreglar sus problemas como si fuera el Mago Merlín, y creo que están muy equivocados.

Obama, a pesar del color de su piel, no deja de ser más que una pieza más del "stablishment" norteamericano, es decir, juega el mismo juego que los demás y como tal se mueve por los mismos patrones políticos. No es una especie de Espartaco que ha derrocado un sistema, si no que ha accedido al poder en tanto que es parte del sistema y este mismo sistema lo ha encumbrado, siendo ratificado por el pueblo. No es lo mismo.

En mi opinión, que nadie espere grandes cambios radicales, que nadie espere giros copernicanos de la política exterior o interior estadounidense, ya que los lobbys, vicios e intereses creados dentro de la política americana no desaparecen de la noche a la mañana por el simple cambio de quien se sienta en el Despacho Oval. No son las cosas tan sencillas.

Sin embargo, no va a tener mucho problema en que la gente esté encantada con su labor, ya que en comparación con los 8 años de inutilidad de Bush, hasta un niño sería capaz de hacerlo bien, por lo que en este sentido el terreno va a tenerlo bien llanito. Pero que nadie espere que Obama sea una panacea, porque no lo será. Obama, antes de negro, es político, y como tal ha de dar una imagen determinada y actuará de una forma determinada, con toda probabilidad totalmente opuesta a lo que son los intereses del pueblo llano. Mas que nada, porque siempre ha pasado lo mismo cuando se depositan esperanzas en políticos y más cuando han sido tan personalizados y tan hinchados a base de marketing como ha sido Obama.

Le deseo todo lo mejor al nuevo presidente mundial... estooo... norteamericano, pero siguiendo mi propia filosofía, no espero nada de nadie y tampoco él iba a ser una excepción. Prefiero que me sorprenda - o no - con su labor diaria ya que es la única forma de que las personas no te decepcionen: cuando no esperas nada de ellas.

Lástima que las masas no sigan la misma filosofía que yo, porque la hostia moral que se llevarán en cuanto Barack Obama empiece a ejercer en serio de Presidente promete ser de las que hacen época.

Sea lo que sea... Buena Suerte, Mister President!


Ay, ay... la leche que se van a dar algunos...

1 comentario:

cosmofonio dijo...

Te he copiado medio título. Ahora vas y me denuncias a la $GA€ XDDD