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miércoles, septiembre 15, 2010

Laporta y Carretero: independentismo vacío.

Después de la manifestación del 10-J, el independentismo en Catalunya subió como la espuma. Un clamor catalanista inundó todo el espectro mediático incluso a nivel internacional y muchos vieron en esta reclamación social la forma para estar en lo más alto del candelero instrumentalizando la petición popular de unidad de los políticos y acabar haciendo justamente lo contrario de lo que la sociedad les pedía. Tal es el caso de Carretero, con Reagrupament y Laporta, con Solidaritat Catalana.

De Laporta, ya sabemos que es un trepa de cuidado, al cual lo que más le interesa es estar en las portadas de diarios y ascender cuanto más alto, mejor. El hecho que cuando llegara a la presidencia del Barça, lo primero que hiciera fuera inaugurar la peña barcelonista del Congreso de los Diputados, ya hablaba a las claras de sus intenciones. Posteriormente, al ver que el filón del independentismo le daba repercusión, no dudó en fundar un partido político propio habida cuenta que ninguno de los actuales le iba a dejar trepar en política tan rápido como pretendía.

Carretero, por su parte, comparte con Laporta sus ganas de protagonismo, cosa que hizo que ERC lo expulsara de sus filas y, como recurso fácil de toda aquella "star" a la cual se le han parado los pies, no dudó tampoco en estirar también del filón independentista y crear su propio partido, Reagrupament. Cada uno en su corralito es el gallo, pero el amo del corral quiere que se unifiquen los corrales para sacar un verdadero rendimiento. Una cosa es "piar" de independentismo, y otra muy diferente meter a dos gallos dentro del mismo gallinero...¡hasta ahí se podía llegar!

El horizonte político del independentismo más allá de ERC está totalmente fragmentado con múltiples partidos, partiditos y grupúsculos, que lejos de trabajar todos juntos por un fin común, lo único que hacen es atomizarla aún más; justamente lo contrario de lo que pide la sociedad catalana. Lo único que podría haber hecho de catalizador de los esfuerzos soberanistas alternativos era la unión de Carretero y Laporta, pero los egos personales son mucho más fuertes que el objetivo marcado y no ha habido forma de unirse en una sola candidatura, evidenciando que lo que a estos andobas les interesa realmente no es la independencia de Catalunya sino trepar cuanto más alto mejor.

Este tipo de personajes metidos a políticos, lo único que hacen es corromper la confianza que pueda tener la gente de a pie en la política, desengañando las ilusiones y las expectativas de cambio real que puedan depositar en ellos sus votantes ya que sus principios no son más que una herramienta para conseguir una notoriedad personal. En cuanto no les sirvan, no dudarán en cambiarlos.

En definitiva, que se avecina una nueva "castaña" electoral para el independentismo catalán, y no porque no haya electorado votante -que lo hay- sino porque en los nuevos partidos radicales independentistas, que podrían haber tirado de un carro que la misma sociedad ha puesto en movimiento, no hay más objetivo político que utilizar el sentimiento catalán para sacar un rédito electoral que encumbre a sus líderes como dioses del Olimpo mediático. Más allá de proclamar la independencia no tienen nada más que ofertar, ni proyecto, ni programa... nada.

Nada.

No, hijo... el jefe soy yo.