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lunes, enero 17, 2011

La escurridiza vida de la misteriosa anguila.

Alguien me contó que una vez, después de comprar anguilas frescas, las procedió a cortar a trozos y dejarlas dentro de la nevera para cocinarlas posteriormente; pasadas unas horas en el refrigerador, cuando fueron a cocinarlas, los trozos empezaron a moverse por sí solos como si no llevasen horas cortados y fuera del agua, con el susto consiguiente. Este relato, totalmente cierto, da fe de las características casi fantasmagóricas de un pez tan conocido y apreciado en la cocina, como misterioso y desconocido tanto para el público como para los científicos: la anguila.

Anguila en tierra
La anguila (Anguilla spp.) es un pez muy raro que tiene en jaque a toda la comunidad científica debido a sus raros hábitos de vida, ya que de ella se desconoce muchísimo más de lo que se conoce. Es un tipo de pez de unos 70 cm que vive usualmente en aguas salobres y dulces, con una piel escamosa cubierta por una capa gelatinosa que la hace especialmente resbaladiza y deslizante, lo que le da su fama de escurridiza. Esta característica, junto a su capacidad de respirar a través de la piel, la permite permanecer horas fuera del agua y, como una serpiente, desplazarse por la tierra de charca en charca buscando la mejor corriente de agua.

Cabeza de anguila
Esta especie, cuando llega a la madurez sexual, inicia un viaje hacia el mar que dura varios años, encaminando sus pasos hacia el lejano Mar de los Sargazos, donde parece que dispone de sus zonas de desove. Y decimos "parece", porque en el momento que la anguila se interna en la oscuridad del mar, su vida se vuelve todo conjeturas.

Para empezar, en mar abierto, no se han constatado más que tres o cuatro capturas de anguilas adultas, y han sido en zonas muy cercanas a las costas, por lo que se supone que viven en los fondos más profundos. Aún así, los científicos han conseguido obtener miles de raras especies de peces abisales, pero ninguna anguila. El misterio continua.

Etapas de crecimiento
Se intuye que en el Mar de los Sargazos tienen su zona de desove porque es allí donde se han encontrado las crías de menor tamaño, pero no se ha podido observar en ningún caso a ninguna anguila desovando o apareándose. Se supone también que los huevos quedan flotando en el mar, debido a que en esa zona, el océano alcanza más de 5000 metros de profundidad. A partir de la eclosión, las pequeñas larvas se dirigen -en un viaje que dura un par de años- de nuevo hacia los ríos de donde salieron sus padres, con la curiosidad de que las crías de anguilas americanas, vuelven a los ríos americanos, y las europeas, tras 5000 kms de ruta, vuelven a sus ríos de origen, en el cual no erran de ninguna forma su  proveniencia: no se han capturado anguilas americanas en Europa, ni europeas en América.

Angula
Para más misterio, resulta que las anguilas machos se encuentran en las aguas salobres, mientras que las hembras son las que habitan los ríos y las aguas dulces, por lo que parece que el gradiente de salinidad es primordial para que las pequeñas angulas de 7 centímetros decidan su sexualidad. Esto provocaría que en aguas de salinidad excepcionalmente baja, como el caso del Báltico, la proporción de hembras sea descomunal, mientras que en las aguas más saladas del sur de Europa la proporción de machos sea la predominante. De esta forma, los chulitos "anguilos" mediterráneos, se irían a ligar a las fornidas anguilas suecas en el lejanísimo Mar de los Sargazos. Está visto que el turismo sexual caribeño, no es exclusivo del ser humano.

Plato de anguila cocinada.
Las anguilas eran muy abundantes en todos los sitios durante el siglo XX, y forman parte de las cocinas tradicionales de todos los pueblos ribereños de Europa y América. Asimismo, las angulas -sus alevines- son muy apreciadas también en la cocina, alcanzando precios, que en algunos casos superan al del oro. Sin embargo, la excesiva captura de estos animales, así como la degradación de las aguas de los cursos fluviales por los embalses construidos, han provocado que las poblaciones de esta especie haya descendido de forma alarmante en todos los ríos del mundo, lo que ha dado el toque de alerta a los conservacionistas.

Esperemos que las escurridizas anguilas, que han sobrevivido en el planeta durante 140 millones de años y de las cuales se desconoce casi todo menos su sabor, no sean aniquiladas por completo debido a la voracidad humana antes de llegar a conocer todos los entresijos de la vida de estos misteriosos supervivientes natos.

1 comentario:

Tomás Rivero dijo...

Prosa del observatorio, Julio Cortázar.

Un saludo.