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miércoles, abril 23, 2014

El prodigioso caso de la medusa inmortal

Turritopsis nutricula
Ser inmortales, ha sido el sueño desde siempre del ser humano, el cual, como todo el resto de seres vivos del planeta se ve obligado a morir más tarde o más temprano como parte de la degeneración de la maquinaria genética que nos forma. Para poder salvar este escollo, la vida se ha inventado la reproducción (ya sea sexual o asexual) como forma de poder prolongar en el tiempo la existencia de la vida, que de otra forma tendría una fecha de caducidad más bien cercana ya que todos los seres vivos hemos de morir... o eso se pensaba hasta ahora. Para su sorpresa, le informo que hay un pequeño bicho, una medusa, que ha conseguido desarrollar una estrategia para esquivar la visita de la Parca al margen de cualquier tipo de reproducción. Le invito a conocer su secreto.

Ciclo de la vida reversible
Imagínese que usted es una persona normal (¡haga el esfuerzo, venga!). A partir de un espermatozoide y un óvulo se desarrolla un embrión y un feto hasta el momento en que nace, en que se convierte en una personilla un tanto cabezona. El crecimiento continúa, pasando por la niñez, la adolescencia, la madurez, e iniciando un proceso de degeneración que culmina con la vejez y la muerte. Pues bien, imagínese que cuando está a punto de morir, su cuerpo comienza a deshacer el camino andado y se vuelve progresivamente más joven. De la vejez, pasa a la madurez, de aquí a la adolescencia y de aquí a la niñez, donde se para el rejuvenecimiento y vuelve a envejecer como si nada hubiese pasado, creando un ciclo sin fin donde el mismo individuo se desarrolla e involuciona tantas veces como sea necesario. Este es, justamente, el secreto de la inmortalidad de la medusa Turritopsis nutricula.

4 o 5 mm de diámetros de inmortalidad
La Turritopsis nutricula es una pequeña medusa acampanada de escasamente 4 o 5 mm que puede llegar a tener unos 90 tentáculos en su etapa adulta. Es originaria del Caribe, si bien está distribuida por todos los mares cálidos del planeta -incluido el Mediterráneo- en buena parte propiciado por las cargas y descargas de lastre de los barcos mercantes en trasiego por todo el mundo. En principio, a parte de ser una medusa pequeña, no se diferenciaría de cualquier otra, ya que sigue el ciclo normal de desarrollo de las medusas, es decir, los huevos fertilizados se posan en el suelo, crecen y cuando llegan  a un punto, se separan de sus pies y vagan por el mar donde se reproducen (hay medusas y "medusos"), generando huevos que vuelven a cerrar el ciclo, muriendo posteriormente como todo hijo de vecino. Sin embargo, los científicos han detectado que nuestra medusa "inmortal", en según qué circunstancias adversas, a partir de un cambio en las células que forman su cúpula (conocida científicamente como "umbrela") es capaz de volver atrás y desde la fase "flotante", retroceder en el desarrollo y volverse a fijar en el suelo actuando como si fuera un huevo de medusa normal y corriente. 

Desarrollo de ida y vuelta
Esta circunstancia, tras experimentos efectuados por biólogos de la Universidad de Pensilvania, se ha visto que es repetible tantas veces como sea necesario, lo que significaría que este pequeño animal habría encontrado la fuente de la eterna juventud... al menos en teoría, porque en la práctica es un tanto distinta.

Inmortalidad limitada
La realidad es que, si bien tiene esta capacidad de autoregeneración, no está libre de los azares normales de la vida, o lo que es lo mismo, que los depredadores se los pueden comer, pueden padecer accidentes y están a merced de la intemperie y enfermedades como cualquier ser vivo. Es la combinación entre la reproducción sexual y esta regeneración celular, junto con la redistribución gracias a la mano del hombre la que ha conseguido que una turritopsis de las costas españolas, otra del Caribe y otra del mar del Japón puedan llegar a tener el mismo código genético.

Esta capacidad de inmortalidad ha hecho que muchos alarmistas hayan puesto el grito en el cielo por la posibilidad de estar frente a una auténtica invasión del planeta dada su capacidad de proliferación. Aunque, si usted es de los que piensa así, le recomiendo que no se preocupe demasiado: La actividad del ser humano es mucho peor y, éste, si que tiene capacidad de destruir el planeta... incluso al único ser inmortal que existe sobre su superficie.


Turritopsis nutricula, el único ser inmortal de la Tierra

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