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jueves, junio 12, 2014

Jerónimo Ayanz, el olvidado inventor de la máquina de vapor español

Jerónimo Ayanz y Beaumont
España ha sido tradicionalmente un país de grandes inventores y descubridores pioneros en el mundo entero pero, para nuestra desgracia, igual que ha sido pródigo para generar nuevas tecnologías, lo ha sido igualmente o más para no aprovechar en lo más mínimo toda la ventaja que para la sociedad española hubiera significado el desarrollo práctico de todas estas investigaciones. Esta indolencia secular para con los investigadores de este país ha acabado normalmente o bien en una fuga de cerebros o, si se han obstinado en intentar desarrollarlos aquí, en la frustración más absoluta por la imposibilidad de obtener ningún apoyo oficial (ver Isaac Peral y la envidia que logró frustrar un prodigioso submarino y El indignante caso del doctor Ferran i Clua y su vacuna contra el cólera). Un ejemplo lo podemos encontrar en la figura de Jerónimo de Ayanz y Beaumont el cual inventó y patentó una máquina de vapor que cayó en el olvido, nada más y nada menos que en 1606, casi un siglo antes que el inglés Thomas Savery inventara oficialmente la primera máquina de vapor.

Manuscrito de Ayanz
En 1833 la instalación en Barcelona de la fábrica Bonaplata significa, oficialmente, la llegada de la primera máquina de vapor a España y, con ella, la entrada del país en la Revolución Industrial. El retraso que ello significaba respecto países como Reino Unido, en el cual ya corrían las máquinas de vapor en el primer cuarto del siglo XVIII, es más que ostensible y representativo de lo "avanzado" que el reaccionario y menguante imperio español (ver  ¡Muera la libertad!... y no era una broma) se hallaba respecto su competencia directa, pese a los denodados intentos de modernizarlo por parte de los liberales. Y ello es tanto más hiriente cuando más de 200 años antes, un político, militar e inventor navarro, creó, probó y patentó la primera máquina de vapor con un uso industrial.

Mina de plata de Guadalcanal (Sevilla)
Jerónimo Ayanz y Beaumont fue, lo que se puede denominar "un culo inquieto". Descendiente de la nobleza navarra, ocupó diversos cargos políticos y participó en diversas batallas como militar, durante el reinado de Felipe II. No obstante, a parte de sus cosas políticas, Ayanz, tenía una portentosa inteligencia que le llevó a inventar y desarrollar hasta 48 inventos de todo tipo. Entre ellos el primer traje de buzo, un prototipo de submarino y, el más importante, una máquina de vapor que serviría para bombear el agua del fondo de las minas.

Felipe II
Por aquel entonces, las necesidades de "parné" del reino eran tremendas, habida cuenta la energía necesaria para que el sol "luciese" todo el día en todo el imperio español... y la necesaria para meterle de collejas a todos aquellos competidores que pretendían hacerle sombra. En esta circunstancia, todas las minas de las cuales se podía extraer oro, plata o cualquier metal precioso eran explotadas hasta el más mínimo gramo, pero se encontraban que, conforme profundizaban tras las vetas, las filtraciones de agua aumentaban y eran más difíciles de extraer con las técnicas conocidas hasta entonces. Ello hizo que algunas de las minas más productivas se inundasen y se tuvieran que abandonar debido a la imposibilidad de ser explotadas por el agua. Era un -muy- serio problema.

Esquema de la máquina de Ayanz
Felipe II, que tenía su confianza, en 1597, nombró Administrador General de Minas a Jerónimo Ayanz, el cual se empapó de toda la problemática que había en la minería del Imperio. Para solventar el problema de las inundaciones diseñó una máquina que, aprovechando la fuerza de vapor generada por una caldera (una bola de fuego que llamaba), bombear el agua que se filtraba en el interior de la mina e impulsarla a la superficie desde un depósito en la cual se recogía. El sistema podía aumentar su eficiencia si con una sola caldera, se bombease su vapor hacia dos depósitos, subiendo el doble de agua; todo un invento superútil.

Felipe III
Sin embargo, Felipe II murió en 1598 y con él murió su principal valedor por lo que desde entonces todo fueron problemas. Felipe III no estaba por esas zarandajas y había cedido el gobierno a su valido el Duque de Lerma, el cual estaba aún menos interesado que el monarca. A pesar de seguir con sus estudios e inventos de cara a mejorar las condiciones de las minas españolas (diseñó un programa de 25 puntos con el cual agilizar y mejorar la minería del momento), en 1604 Ayanz abandonó el cargo.

Versión de 2 depósitos
A partir de entonces, se dedicó a patentar sus inventos (lo cual hizo en 1606) y se dedicó a la explotación privada de algunas minas. En 1611 formó una sociedad para volver a explotar las minas de plata de Guadalcanal (Sevilla) que se habían abandonado en tiempos de Felipe II y en las cuales cuentan las crónicas que implementó -con todo el secretismo del mundo- su bomba de vapor.

Máquina de Savery
Jerónimo Ayanz murió en 1613 y con él todos los inventos que su inventiva fue capaz de desarrollar, y no fue hasta 1698 que Savery patentó una máquina muy similar a la de Ayanz dedicada, igualmente que la del navarro, al bombeo del agua del fondo de las minas. Las malas lenguas dicen que tal semejanza no fue casual y que el inglés tuvo acceso a las patentes de Ayanz -depositadas en la actualidad en el Archivo de Simancas-, desarrollando a partir de ellas su máquina de vapor. 

Sea como sea, Savery se llevó la fama y España durmió el sueño de los ignorantes durante 227 años hasta 1833 cuando, después de pedir permisos de todo tipo y exenciones arancelarias -¡no se le ocurriera a nadie traer nada de fuera!- la tecnología ya ideada por Ayanz siglos atrás volviera, pero esta vez de ricas manos extranjeras, añadiendo un nombre más a la interminable e indignante historia del I+D de este país.


Rocket (1829) un ejemplo de lo que pudo haber sido y -como tantas otras- no fue


Webgrafía

1 comentario:

Aro Leon dijo...

Este señor nació y vivió un tiempo en el pueblo de Guendulain, muy cerca de Pamplona. A día de hoy sólo queda en pie el palacio (que fue su casa) y la iglesia. Aquí hablan de ello y hay imágenes: http://despobladosnavarra.blogspot.com.es/2009/10/guendulain.html