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lunes, julio 07, 2014

El tango, el alma y la sangre de... Finlandia

Tango
Si hablamos de tango, estamos hablando inextricablemente de Argentina. Pocas melodías hay que transmitan la pasión, el fuego, a la vez que la tristeza más desgarradora como lo hace el tango, hasta tal punto que su particularidad la ha convertido en embajadora mundial de Buenos Aires y, por extensión, de toda Argentina. El tango es uno de los estilos más vistosos y más difíciles, y para los que nos gusta bailar en nuestros ratos libres, poder ver un buen espectáculo de tango cuando viene por estos lares es siempre una ocasión especial. Evidentemente, lo suyo sería ir a ver bailarlo a la meca del tango, al Río de la Plata, pero si no podemos ir a la Argentina, siempre podremos ir a un sitio más cercano donde cada año hacen uno de los mayores festivales de tango del mundo. Y no, no está por España o Italia -donde sería lo más lógico encontrarlo- sino que está en el sitio donde menos se lo pudiera esperar: en Finlandia. Y es que, aunque pueda sorprenderle, si el tango es Argentina, pocas cosas hay más finlandesas que el tango.

Finlandia
La idea que tenemos de lo finlandés, al menos a primer golpe de vista, está a años luz de lo que pudiéramos relacionar con la palabra “tango”. Un país nórdico, frío como él solo y medio en penumbras la mayor parte del invierno, parece que no tendría que casar de ningún modo con la ardiente pasión que transmite un tango, sin embargo, y tal vez por ello, el tango, desde principios del siglo XX, se ha convertido en el máximo exponente de la cultura popular finesa.

El tango llegó a Finlandia, según parece, a modo de exhibición en 1913 de manos -y pies- de una pareja de bailarines daneses que interpretaron esa, hasta entonces, exótica música. El caso es que se ve que el tango caló en la sociedad, haciéndose cada vez más popular hasta que en la década de los 30, los propios fineses empezaron a interpretar y a escribir sus propios tangos, saltando desde un primigenio origen elitista y urbano hasta un ambiente rural y popular. Y es que, como dicen ellos mismos, gracias al tango hay finlandeses en la actualidad.

Tanssilava (baile), años 30
Efectivamente, la llegada del tango significó la disposición del primer baile de pareja para una cultura, la finesa, muy retraída y poco dada desde antiguo a las relaciones sociales, lo cual hizo furor entre los jóvenes que vieron en el nuevo baile una forma de socializar (léase arrimar la cebolleta) y, así, dar rienda suelta a las hormonas de la población. Pero no sólo el encontrar pareja era lo que les atrajo del tango.

Unto Mononen, autor de tangos
Durante la posguerra y los años 50, se produjo un desplazamiento de la población rural hacia el entorno urbano, despertando en aquella población una profunda melancolía por la tierra y los paisajes que había tenido que dejar atrás. Esta añoranza por un pasado que ya no volvería, encontró un perfecto medio de expresión en la melodía desgarrada del tango, convirtiéndolo en poco tiempo en un elemento más de la cultura profunda finlandesa, dándole, justamente, el punto de diferencia respecto el tango argentino.

Bailando tangos, finales años 50
El tango finlandés, por esta diferente adaptación, tiene unas características especiales que lo hacen diferente del rioplatense. De principio, la no disposición de bandoneones en su momento, hizo que en la actualidad se interprete exclusivamente con acordeones, instrumento mucho más extendido a nivel popular y, por tanto, más fácil de encontrar. Por otro lado, la temática, que por lo antes explicado, se centra más en bucólicas evocaciones campestres y, para finalizar, un ritmo más lento que el argentino fruto de la influencia de las marchas alemanas. Sea como sea, en los años 50 y principios de los 60 el tango sufrió un boom que lo hacía sempiterno en todo baile que se preciase, hasta el punto que se dice que se obligaba a las orquestas a que tocasen tangos so pena de tirarlos al lago si no los tocaban... y Finlandia es el país de los mil lagos y seguro encontraban alguno cerca.

Tangomarkkinat
A finales de los 60, el inicio de la globalización, la entrada de nuevos géneros musicales y artistas internacionales, hicieron que la juventud fuera dejando al tango finlandés de espalda, quedando relegado a algo de mayores. A pesar de ello, la producción de tangos no cesó y se siguieron componiendo nuevos tangos, incluso traduciendo y adaptando algunos tangos argentinos clásicos al tango finés, llegando con bastante vitalidad hasta 1984, cuando se organizó la primera Tangomarkkinat, el primer festival dedicado única y exclusivamente al tango en la ciudad de Seinäjoki, en el centro de Finlandia, y el cual se celebra aún en la actualidad.

Este festival, que dura 5 días y del cual, del 9 al 13 de julio de 2014 se celebra el 30 aniversario, atrae más de 100.000 personas entre bailarines, cantantes y orquestas, siendo uno de los principales eventos internacionales dedicado al tango y convirtiendo a Seinäjoki en la segunda capital mundial del tango... después de Buenos Aires, claro está. 

El tango está en plena vitalidad
En definitiva, algo que pudiera parecer tan argentino como el tango, resulta que se ha convertido por arte de la casualidad y la necesidad, en una forma de expresión profunda de una cultura en las antípodas de la cultura bonaerense. La música, como medio de comunicación humana, ha creado un puente de hermanamiento allí donde ni tan siquiera parecería que habría ríos de entendimiento. Sin embargo, pocos lazos más fuertes hay que la lucha por la vida y, ya se sabe que, ya sea en lunfardo o en finés, la vida es un tango

... y, se quiera o no, siempre hay que bailarlo.


Hasta Santa Claus le pone empeño a bailar tangos en Finlandia

Webgrafía

2 comentarios:

Juan Carlos García Pais dijo...

El himno de los tangos no es argentino ni finlándes, es uruguayo, "La Cumparsita".
Hablar de Tango no es hablar de Argentina, es hablar del Río de la Plata

Ireneu Castillo dijo...

Efectivamente, es "rioplatense", y ello abarca la orilla uruguaya y la argentina. Pero, por desgracia, este el problema de los estereotipos: todo el tango es argentino; todos los españoles somos toreros y todos los musulmanes son morenos y barbudos.

Todo es mentira, pero ampliamente aceptado por la sociedad. :-/

Gracias por la visita y por la puntualización. :-)