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viernes, agosto 01, 2014

El Pesado Gustavo y el Dora, los cañones más monstruosos de la Tierra

El Pesado Gustavo
La Segunda Guerra Mundial significó el desarrollo hasta el extremo de la industria armamentística mundial. En ella, los contendientes competían por ver quién era capaz de hacer el arma más potente y, por tanto, más mortal, que pudiera marcar la diferencia para hacerse con la victoria final. Aviones, tanques, barcos, cañones ametralladoras... todo sufrió una evolución brutal durante los 5 años de contienda fruto del trabajo denodado de los ingenieros y científicos de ambos bandos. Al final, el gato al agua se lo llevaron los Estados Unidos con la bomba atómica, pero la Alemania Nazi no puso las cosas fáciles y, a parte de múltiples ingenios que, de haber durado más la guerra hubieran puesto en un brete a los Aliados, fueron capaces de desarrollar los cañones más grandes y potentes que han habido nunca sobre la faz de la Tierra. Me estoy refiriendo al Pesado Gustavo y al Dora.


Un cañón monstruoso
El Pesado Gustavo (Gustav Gerät o Schwerer Gustav) y el Dora, fueron dos monstruosas piezas gemelas de artillería alemana que fueron diseñadas y construidas durante las primeras fases de la II Guerra Mundial por la empresa siderúrgica alemana Krupp, con la idea primigenia de acabar con la -a priori indestructible- Línea Maginot francesa. Sus medidas quitan el hipo a cualquiera.

Se transportaba sobre dos vías
El cañón de 32.5 metros de largo, capaz de disparar proyectiles de 80 cms de diámetro hasta 47 kilómetros de distancia, estaba montado en una estructura de ocho vagones de 5 ejes cada uno que para desplazarse necesitaba una vía doble reforzada que fuera capaz de soportar el peso de 1350 toneladas  y la tremenda sacudida de cada disparo. Disparos que eran terribles allí donde se recibían.

Munición de 80 cms
Los proyectiles de hasta 7 toneladas de peso que se disparaban, fueron diseñados para que fueran capaces de atravesar hasta 7 metros de cemento armado, 1 metro de blindaje de acero y 30 metros de tierra compacta. Esta capacidad de penetración hacían del Gustav Gerät y el Dora unas armas temibles capaces de destruir las más potentes construcciones defensivas de los Aliados, a pesar de que, debido a sus tremendas medidas, se tardaba entre 19 y 45 minutos en disparar de nuevo el cañón.

Disparaba 1 vez cada 30 minutos
El primero en entrar en batalla fue el Pesado Gustavo en junio de 1942, el cual, con un pequeño ejército propio que movilizaba a más de 3500 personas (para montar, proteger, cavar las trincheras e instalar las vías especiales), fue instalado en el frente oriental a 16 kms de Sebastopol, en la península de Crimea. Su terrible potencia de fuego -que fue capaz de acabar en 9 disparos con un polvorín soviético situado a 30 metros bajo el nivel del mar y con una protección de 10 metros de cemento armado- fue decisiva para conseguir la caída de la plaza rusa.

Movilizaba más de 3000 personas
Tras 300 disparos, el Gustav Gerät fue desmontado y llevado de nuevo a Alemania para ser reparado, si bien volvió a ser instalado a unos 30 kilómetros de Leningrado (hoy San Petersburgo) para ayudar en el sitio de esta ciudad soviética. Con todo, cuando estaba ya plenamente funcional, el ataque se canceló, por lo que el Pesado Gustavo ya no volvió a entrar en combate.

Por su parte, su gemelo el Dora, fue instalado en el cerco de la ciudad de Stalingrado (hoy Volgogrado) en septiembre de 1942, pero el avance soviético hizo que no entrara en servicio y se retirara deprisa y corriendo de su emplazamiento de ataque.

Proyectiles de el Dora
Tanto Gustav Gerät como el Dora, fueron desmantelados y destruidos por el Ejército Nazi en retirada para evitar que fuesen usados por sus enemigos, sobre todo los soviéticos, los cuales venían cobrándose doble las bajas producidas por los nazis en su avance. Sus restos se hallaron en Alemania, cerca de la frontera con la República Checa, siendo utilizados como chatarra por los Aliados, y quedando tan solo algunos proyectiles y documentación fotográfica de ellos.

El desarrollo armamentístico durante la Segunda Guerra Mundial significó un cambio substancial de la forma de entender la guerra hasta entonces. La destrucción masiva cada vez más mortífera y el ataque sistemático a la población civil, hizo ver que la capacidad de destrucción del ser humano, gracias al desarrollo tecnológico y de las ciencias, había llegado a niveles que sobrepasaban el control humano (ver Petrov, el héroe que salvó el mundo). Ahora el Pesado Gustavo y el Dora son anécdotas, pero cuando un aparato de matar capaz de atravesar 10 metros de cemento armado es considerado "anécdota", miedo da pensar lo que vino después y donde nos encontramos hoy día.

Como me decía mi abuelo: más vale que no nos veamos en otra.




El Gustav Gerät y el Dora, los mayores cañones de la historia


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1 comentario:

Maríjose Luque Fernández dijo...

Es la calidad de tus post lo que atrae, es la diversidad de temas, la reflexión que la mayoría de las veces queda entrelíneas. Besos!