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miércoles, mayo 18, 2016

Peñón de Vélez: el patético y absurdo récord de la frontera más corta del mundo

Frontera peculiar
En esta época de crisis perpetua que parece que estamos viviendo, las fronteras se han convertido en foco de disputas y de conflicto continuo. Las diferencias insalvables entre países, culturas, ricos y pobres o de guerra y paz tienen su punto de encuentro más caliente en las zonas de contacto entre las diversas soberanías, muchas de las veces separadas por una delgada linea roja de hierro, cemento y concertinas que se elevan prácticamente hasta el cielo. No obstante hay algunas veces que las fronteras son simples puentes de peatones (ver El Marco, la aldea partida por el puente fronterizo más corto del mundo) y poca cosa más, aunque existe una frontera de la Unión Europea que no llega ni a ser eso. Bueno... de hecho no llega ni al estatus de linea roja, sino que se trata de una triste y cutre cuerda de color azul. Me refiero a la frontera entre España y Marruecos en el Peñón de Vélez de la Gomera.

Plazas de soberanía de España
Los territorios de soberanía española tales como el islote de Perejil, las Islas Chafarinas, el Peñón de Alhucemas o el Peñón de Vélez de la Gomera son aquellos relictos territoriales que, si bien en su momento podían tener un cierto interés geoestratégico, en la actualidad no tienen el más mínimo sentido más allá de su mantenimiento por puro y mero orgullo patrio. Y es que, en un mundo globalizado, donde las guerras se hacen desde drones, el hecho de mantener un destacamento militar en un peñasco aislado en el mar, lejos de las verdaderas zonas de interés, a merced de las inclemencias y de los suministros mensuales, es cualquier cosa menos inteligente. Como sea la cosa, este es el caso de los territorios antes nombrados, y los equilibrios fronterizos que los sostienen son tan inestables como las razones que justifican su mantenimiento.

Peñón de Vélez separado de la costa
Con todo, y como el rabo de un perro, por mucho que se mueva ahí permanecen en su aislamiento marino a unos pocos metros de la costa marroquí, aunque, a veces, cuando la naturaleza se pone un poco traviesa, los diplomáticos tienen más trabajo que de costumbre. Es, ni más ni menos, lo que pasó en el Peñón de Vélez de la Gomera.

Peñón de Vélez y su tómbolo
El Peñón de Vélez de la Gomera es un promontorio rocoso de 260 m de largo, entre 15 y 100 m de ancho y 90 de altura, que está situado a escasos metros de la costa mediterránea marroquí, a medio camino entre Ceuta y Melilla y frente la costa malagueña de Nerja. Este cacho de piedra edificado en su totalidad y ocupado por España desde 1564, no tiene ni agua, ni árboles, por lo que todo tiene que venir desde afuera, habida cuenta la hostilidad del vecino marroquí, que no reconoce la pertenencia a España. Y es que, por no haber, no hay ni comercio con las aldeas cercanas, de las cuales la separaba una somera lengua de mar de unas pocas decenas de metros... hasta que la naturaleza, sin encomendarse a ningún santo, hizo de las suyas.

Un simple peñasco edificado
El norte de África y la zona del Estrecho es una zona sísmica de primer orden debido al choque entre la Placa Africana y la Subplaca Ibérica. Esto produce que los terremotos de media magnitud sean poco menos que continuos.

En esta tesitura, el 9 de agosto de 1930, un fuerte terremoto de magnitud 7 en la escala de Mercalli con epicentro en Fez, sacudió el norte de Marruecos, sintiéndose en toda la costa mediterránea del país. Este terremoto, si bien no produjo grandes desastres debido a producirse en una zona rural, sí produjo una ligera variación de la linea costera. Variación que produjo que las corrientes marinas que circulaban por los bajíos ante el peñón de Vélez de la Gomera comenzaran a depositar arenas entre éste y el continente, formando un tómbolo que en 1934 había, finalmente, creado una nueva frontera terrestre (y un dolor de cabeza más) entre Marruecos y España.

Defendiendo la frontera (2012)
Mientras que el peñón había estado separado del continente, lo que pertenecía a cada uno (reivindicaciones a parte) estaba muy claro, es decir, el agua de Marruecos y la tierra de España -el peñón no tiene aguas territoriales. Sin embargo, en el momento que empezó a haber comunicación terrestre, la cosa empezó a liarse, ya que el acceso a pie tanto para un lado como para otro era factible. Y si los marroquíes eran reacios a que los españoles se acercaran, que los marroquíes se acercaran, los españoles lo eran más. No en balde, en 2012, activistas marroquíes accedieron al peñón con la intención de izar la bandera marroquí, liándosela parda a los regulares españoles, que acabaron por detener a 4 y dejando huir (a pie, claro) a otros 3.

Frontera sur de la Unión Europea
Sea como sea, una simple cuerda azul de 85 metros extendida de orilla a orilla del tómbolo se ha mostrado como la forma más patética y, a la vez, más eficaz (no hay quien la traspase sin alertar a los vigilantes de uno y otro lado) de marcar una raya fronteriza en tierra firme. Una frontera peculiar y absurda como todas que, además de separar España de Marruecos, además de separar la Unión Europea de África, además de separar el mundo desarrollado del subdesarrollado, encima, es la frontera entre dos países más corta del mundo.

En definitiva: la absurdidad hecha frontera.


La frontera más corta y más patética del planeta

Webgrafía

4 comentarios:

alehop! dijo...

Efectivamente se tratan de posesiones, los diferentes peñones en la costa del rif, sin utilidad práctica en la actualidad. Pero una entrega de estas posesiones supondría un precedente político que afectaría a ciudades como Ceuta y Melilla, o incluso las Islas Canarias. De ahí la trascendencia de lo sucedido en el Islote Perejil. No se trata del valor de esas posesiones para España, se trata del precedente que sentaría una cesión a las reivindicaciones marroquíes.

David Fons Pellicer dijo...

Totalmente de acuerdo con las consecuencias si... ocurriera como en la Isla Perejil, pero no si, directamente, España abandona esos 4 trocitos de tierra por su cuenta sin dejar bien patente que, una cosa es un peñasco, y otra muy distinta dos ciudades y siete islas; eso lo sabe Marruecos muy bien.

Enhorabuena por el artículo.

PRESIDENT ADAMS dijo...

DE ABANDONAR NADA. SI HA SIDO ESPAÑOL DESDE EL SIGLO XVI, LO DEBE SEGUIR SIENDO. NO VEO PORQUÉ DEBERÍA ENTREGARSE A MARRUECOS, CUANDO ALLÍ NUNCA HUBO HABITANTES MARROQUÍES. LA IMPORTANCIA O NO DEL ENCLAVE LO DIRÁ EL TIEMPO. LO QUE HOY PUEDE NO TENER IMPORTANCIA, EN EL FUTURO SÍ PUEDE TENERLA

La verdad dijo...

Entonces porque lloran tanto por Gibraltar, que cada quien retenga lo que tenga o entregue a cada quien lo que es de ellos. La salsa que es buena para el pavo es buena para la pava; basta de hipocresías.