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lunes, diciembre 19, 2016

Réquiem por un mar: El pavoroso desastre ecológico del Mar de Aral

Aral, réquiem por un mar.
¿Ustedes se acuerdan del Mar de Aral? Aquel mar que durante primaria nos enseñaron que estaba en Asia, un poco más allá del mar Negro y del mar Caspio... ¿Si? pues ya no hace falta que lo recuerden más, ya que llenando una piscina de goma, de las de crío, tendrán más agua almacenada que la que tiene actualmente. La increíble capacidad del hombre de ser una auténtica plaga de langosta para el planeta, se pone en evidencia en este hasta hace 20 años mar interior, convertido ahora en una pestilente charca cenagosa.

Pesca de altura en el Mar de Aral
Imagínese que vive en una ciudad costera, con su puerto pesquero y todo, y que en menos de 20 años, lo que antaño era una playita mona a tocar del paseo marítimo, ahora la tiene que ir a buscar a 100 kms en línea recta desde donde lo tenía antes. O traducido a medidas conocidas, que la playa de la Barceloneta le quedaría a medio camino de Mallorca. Esto es exactamente lo que le ha pasado a la ciudad de Aralsk en Kazajstán. Pero... ¿cómo ha podido ocurrir semejante descalabro? El hombre tiene toda la culpa.

Ubicación del ex-Mar de Aral
El Mar de Aral, en realidad es (era) un lago interior ubicado en las estepas desérticas de Asia Central. Este lago recibe el agua de un par de ríos importantes de Asia llamados Amu Daria y Sir Daria, pero no tiene ninguna salida, por la que toda el agua que recibe queda embalsada en aquel punto. La calor y el sol del desierto provoca en él una gran evaporación concentrando las sales que transportan los ríos creando un lago salado, un auténtico mar interior de hasta 68 m. de profundidad y tan extenso como Andalucía.

Demencial riego del algodón
Esto fue así durante los últimos 20.000 años, pero en los años 40 del siglo XX, la Unión Soviética vio en los caudalosos ríos que desembocaban en el Aral, una fuente inagotable de agua con los que convertir en regadío extensísimas porciones de desierto dedicándolos exclusivamente al cultivo del algodón.

La extracción de agua del Sir Daria y Amu Daria fue tan brutal que sólo un 10% del agua que llegaba antes de los planes de regadío llegaba ahora al Mar de Aral.

Proceso de desecación
El nivel del mar, empezó a descender a un ritmo desenfrenado. A mediados de los 60, el nivel descendía a 20 cms por año y en los 80, se llegó a descender la friolera de 1 m. por año. Con este ritmo, a mediados de los 90 el mar había perdido el 80% de su volumen y el 60% de su superficie. La bajada de nivel provocó la división, primeramente en dos y posteriormente en tres partes, y los pueblos que habían vivido de la pesca industrial, tuvieron que dejar sus barcos varados en medio del desierto, ya que les era imposible seguir el ritmo del retroceso del agua a base de hacer canales.

El mar llegaba al acantilado
La desecación provocó que extensas zonas del fondo quedaran expuestas, cubiertas por gruesas capas de sal que se llevó el viento, ya que no había ninguna cubierta vegetal que los detuviera. Los habitantes perdieron las fuentes de agua dulce y empezaron los problemas sanitarios por las tormentas de polvo salino que las tormentas se llevaban a lugares tan lejanos como el Ártico. Los problemas respiratorios y de cáncer derivados se dispararon. Paralelamente, el clima se volvió loco, aumentando las temperaturas máximas y haciendo más frío en invierno debido a la desaparición del colchón térmico que significaba el mar.

Tormenta, arena y barcos
Para más inri, en una isla en medio del mar -que al final quedó en tierra firme- los soviéticos habían instalado una base secreta dedicada a experimentar con armas bacteriológicas (con Antrax, entre otros) contaminando la región al verter residuos tóxicos al agua (ver El vertido asesino de Minamata).

Actualmente estos desechos están en la superficie y arrastrados por el viento, hacen aún más pavoroso el desastre del mar de Aral.

Dique Kokaral
¿Y las soluciones? Semejante catástrofe tiene una muy difícil solución debido a la magnitud de la tragedia, y el Aral no volverá a ser el mismo. En 2005 se proyectó una presa (el Dique Kokaral) con la intención de, al menos, salvar una de las partes de este mar, subiendo el nivel del agua y disminuyendo la salinidad. La idea a día de hoy ha funcionado, aumentando notablemente el nivel del agua en la parte norte del antiguo Aral, pero sólo representa una quinta parte de la superficie original y ha condenado al resto del mar a la evaporación, ya que impide la llegada de la poca agua que lo regaba.

Mar de Aral Norte
Incluso se ha planteado desviar (ver El Ter y su desembocadura de quita y pon) ríos enteros desde Siberia para avenar de nuevo el mar, pero es una solución costosísima y sería desnudar un santo para vestir a otro. Por su parte, las soluciones drásticas de disminuir los regadíos han sido desestimadas por ser los cultivos de algodón las únicas fuentes de riqueza de las empobrecidas repúblicas ex-soviéticas que comparten las costas del Aral.

Desastre ecológico
En definitiva, que poco más que rezar por el fallecido Mar de Aral podemos hacer. Una catástrofe ecológica y humanitaria provocada por la codicia, la locura humana y perfectamente evitable, ha acabado con un mar. Esperemos que el planeta entero no sea el siguiente en caer por nuestras propias manos.



1960 - 2009. Un desastre en una sola foto.

Art. Rev. 27/3/10 12:25 180v

Webgrafía

10 comentarios:

Javier dijo...

Interesante aporte Ireneu, en las fotos se pueden ver los barcos, sobre la superficie terrestre, es una pena.

malaputa dijo...

Ireneu, por desgracia no creo que al grueso de la población le importara más de los cinco minutos que durara la noticia.
Después de resoplar y decir "hay que ver, ¿dónde vamos a parar?", pensarían que eso está muy lejos de aquí y seguirán pensando qué harán de merienda, de cena y que mañana es lunes pero que por fin viene un puente largo... y ese pensamiento llevará a otro y al final nadie lo recordará.
Como ves, últimamente estoy de lo más optimista :P

Oceanida dijo...

pero que me estas contando? No lo puedo creer.

Un abrazo

dezaragoza dijo...

Qué dolor.

Ireneu dijo...

Javier, efectivamente, las imágenes de los barcos varados en medio del desierto son de lo más lamentable. En el 90, TV3 ya emitió un programa con la problemática, pero en comparación con ahora, lo de entonces era de risa. El problema se conoce, y, a pesar de eso, no se hace nada. Definitivamente, en el siglo XXI, el gran problema será el agua, ya que en el momento en que se hayan fundido los glaciares del Pamir, van a tener que regar con sifones.

Malaputa, tienes razón, pero por eso, para que no quede en una noticia, se ha de estar machacando continuamente. Lo que pasa es que si los afectados no hacen nada para mejorar el estado de las cosas, no van a ir desde Calatayud a arreglarlo, claro...

Oceanida, si estuvieras en el Aral, tendrias que llamarte "Desertida". Duro, pero real. Un abrazote, majísima.

Dezaragoza... no se con que sentido lo dices. De todas formas, la cosa no es para tomarla a cachondeo. Se han encontrado contaminantes del Aral en la sangre de pingüinos de la Antártida, en glaciares de Groenlandia y en los bosques Noruegos. No es baladí.

dezaragoza dijo...

No lo decía de cachondeo sino de verdad. Qué dolor que pasen esas cosas. Qué dolor de verdad.

Ireneu dijo...

Dezaragoza, perdona, pero es que te había quedado un poco ambiguo ese "dolor", y no sabía por donde coger tu comentario, chico! ;-)

Por eso te respondía que, fuese como fuese tu comentario, la desgracia del Aral no es como para hacer cachondeo con ella.

Víctor L. Mendoza P. dijo...

En Venezuela, el mayor lago interior es el llamado Lago de Valencia, un hermoso lago que tenía 22 km de largo por 22 de ancho y 22 islas. Hoy está convertido en una contaminada cloaca y en un peligro para la población que vive en sus cercanías.

Víctor L. Mendoza P. dijo...

En Venezuela, el mayor lago interior es el llamado Lago de Valencia, un hermoso lago que tenía 22 km de largo por 22 de ancho y 22 islas. Hoy está convertido en una contaminada cloaca y en un peligro para la población que vive en sus cercanías.

Artearq7 dijo...

Esto mismo es lo que pasa con los lagos de Habanniyah y Ruzazza en Irak desde que a los turcos se les ocurrió la triste idea del pantano de Ataturk. Amén de la destrucción de las marismas del sur donde ya no llega el agua del Éufrates y solo llega la del Tigris. Y lo peor es que este es un conflicto internacional difícil de resolver porque Irak se halla invadido y devastado todavía.