Can Pau de l'Arna, la masía superviviente del primer ensanche de L'Hospitalet

Can Pau de l'Arna (s.XVII)
Can Pau de l'Arna (s.XVII)
Otra de las pocas masías que han sobrevivido a la brutal destrucción que de este patrimonio ha habido en los últimos años en L'Hospitalet es Can Pau de l'Arna. Construida posiblemente en el siglo XVII (no hay documentación concluyente) esta masía está situada en la calle Sant Roc, 7-9, en el barrio de L'Hospitalet-Centre, que destaca por conservar todavía una estructura arquitectónica representativa del estilo popular catalán de aquel momento, a pesar de las múltiples y profundas transformaciones urbanas que han afectado a su entorno inmediato. Una masía que ha mantenido su presencia física como testigo singular de un pasado rural que ha sido progresivamente absorbido por la trama urbana moderna.

Buhardilla sobrealzada y reloj de sol moderno
Buhardilla sobrealzada y reloj de sol moderno
La construcción presenta una tipología basilical, con una composición volumétrica que incluye planta baja, piso principal y buhardilla central, esta última coronada por un tejado independiente que refuerza la verticalidad del edificio y delimita claramente las tres partes (crujías) estructurales, confiriendo una presencia sobria pero bien definida dentro de la parcela que ocupa. Las aberturas de la fachada están adinteladas y enmarcadas con sillares de piedra, resolución que denota una voluntad de durabilidad y una cierta dignidad constructiva. Por su parte, las puertas del primer piso dan acceso a balcones con barandilla de hierro, elemento que combina funcionalidad y ornamentación en un lenguaje arquitectónico modesto pero expresivo. La buhardilla, por su parte, se ilumina mediante tres ventanas de arco de medio punto, dispuestas de manera equidistante y separadas por una moldura horizontal que recorre la fachada, contribuyendo al equilibrio compositivo y a la lectura ordenada del edificio. A la derecha del cuerpo principal, y dispuesto de forma transversal a la fachada, se adosa un anexo que incorpora una galería de cuatro arcos, evidenciando modificaciones posteriores que han afectado parcialmente a la simetría original pero que no han alterado de forma sustancial la fisonomía general de la masía.

Un servidor ante la reja de entrada
Un servidor ante la reja de entrada
Aunque el edificio se orienta hacia el sur buscando la máxima insolación en un momento en que los veranos eran más frescos que los actuales (ver Glaciares pirenaicos, la lenta muerte de nuestros glaciares domésticos), la fachada principal queda escondida en la parcela, mientras que la fachada lateral es la que da a la calle, separada por una valla que delimita el espacio privado y que refuerza la sensación de enclave privativo en un entorno que ha cambiado radicalmente desde su construcción. Frente a la masía, existe un patio (¿restos de una posible era?) que actúa como espacio de transición entre el edificio y la calle, accesible por una reja metálica que mantiene la coherencia con los elementos de hierro presentes en los balcones y que contribuye a preservar la lectura histórica del conjunto. A pesar de los cambios urbanísticos que han afectado al barrio Centro, Can Pau de l'Arna conserva todavía su fisonomía original, con una estructura externa que ha resistido el paso del tiempo y las presiones inmobiliarias. Sin embargo, la estructura interna ha sido totalmente alterada por haber sido subdividida en viviendas y por el uso industrial de los bajos, modificaciones que han afectado a la distribución funcional pero que no han desfigurado el carácter arquitectónico exterior de la masía.

Can Pau de l'Arna rodeada de edificios modernos
Can Pau de l'Arna rodeada de edificios modernos
Desde el punto de vista histórico, Can Pau de l'Arna presenta una singularidad notable, ya que es la única masía que ha quedado enclavada en los terrenos del primer ensanche hospitalense. Un ensanche desarrollado en el último cuarto del siglo XIX, en un momento en que L'Hospitalet empezaba a transformarse en una ciudad industrial (ver El Edifici Molí, 165 años de patrimonio industrial hospitalense salvado por los pelos) y a expandirse más allá del casco histórico. Esta situación sugiere que la masía era la única casa de payés con entidad en aquella zona, y que mantuvo la explotación agrícola -probablemente centrada en huertos intensivos o campos más o menos cercanos- hasta entrado el siglo XX, lo que la vincula directamente con las prácticas agrarias tradicionales y con la configuración territorial anterior a la urbanización moderna. Su persistencia en un entorno que ha sido objeto de múltiples operaciones urbanísticas y de sustitución del parque edificado, la convierte en un elemento patrimonial de primer orden, no sólo por su antigüedad y por sus características arquitectónicas, sino también por su capacidad de representar la continuidad histórica de un paisaje que ha sido radicalmente transformado.

Fachada y galería lateral porticada (1983)
Fachada y galería lateral porticada (1983)
Actualmente, Can Pau de l'Arna está protegida como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), reconocimiento que le confiere una protección legal específica dentro del marco normativo municipal -siempre a priori, que ya sabemos como van estas cosas en esta ciudad, ver La Torre Gran de L'Hospitalet, el bochornoso estado de un patrimonio supuestamente protegido. También forma parte del Plan Especial de Protección del Patrimonio Arquitectónico de L'Hospitalet (PEPPA), instrumento urbanístico que tiene por objetivo preservar los elementos patrimoniales más relevantes del municipio e integrarlos en las políticas de planificación. Esta inclusión en el catálogo patrimonial no sólo garantizaría (repito, al menos sobre el papel) la conservación física del edificio, sino que también destaca su valor como testimonio vivo de la transición entre el pasado rural y la urbanización moderna de la ciudad. Un momento de transición en el que la memoria histórica se convierte en un recurso fundamental para la construcción de una identidad colectiva hospitalense, que reconozca y valore sus raíces agrarias y sea consciente de las transformaciones físicas y sociales que han configurado su territorio.

Can Pau de l'Arna, pese a su antigüedad ha sobrevivido hasta el día de hoy
Can Pau de l'Arna, pese a su antigüedad, ha sobrevivido hasta el día de hoy

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