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domingo, abril 13, 2014

El negado derecho a decidir que independizó Cuba de España

Tropas cubanas
Unidad nacional, constitución, separatismo, independencia, unionistas, autonomía, negación del diálogo, legalidad vigente...todos estos términos están últimamente en boca de todos los corrillos políticos del país. Es justamente en estos momentos donde se ve la importancia de la memoria histórica, ya que si bien estas palabras están en plena efervescencia en la actualidad, resulta que exactamente estas mismas palabras fueron pronunciadas hace más de un siglo, y casi por los mismos personajes. Seguro que habrá sentido a hablar de la Guerra de Cuba y la pérdida de las colonias, pero... ¿Usted sabía que los cubanos se conformaban con una autonomía y no querían romper con España? Pues imagínese cuan zotes serían nuestros políticos que al final todo acabó con la independencia de Cuba.

Españolidad indudable
En 1898, España perdía para siempre el control de las dos últimas joyas antillanas que le quedaba al Imperio Español, es decir Cuba y Puerto Rico. Ambas habían sido posesión española desde que Colón había llegado al Nuevo Mundo e incluso antes de que finalizase la conquista de las Islas Canarias, por lo que su españolidad no se ponía en la más mínima duda, sin embargo, para la oligarquía de la metrópoli, aquellos territorios simplemente eran limones a los cuales exprimir.

La esclavitud no se quiso solucionar
En el siglo XIX, en Cuba vivían bien sólo los ricos hacendados, los altos mandos militares, los políticos, los funcionarios y poco más... y, eso sí, siempre que fueran peninsulares. La isla se había especializado en el cultivo y explotación de la caña de azúcar, el cual se mantenía en funcionamiento gracias a la mano de obra esclava. Este lucrativo detalle había hecho que mientras que en la península la esclavitud había sido abolida en 1837, en la isla no lo fuera hasta 1880, debido a la presión ejercida por los lobbys azucareros que no querían ni oír hablar de tener que pagar un salario y ni mucho menos tener que modernizar la obsoleta maquinaria usada. Valga la pena destacar que del 1820 al 1873, se "importaron" más de medio millón de esclavos. Eso sí, España no era esclavista (óiganse carcajadas de fondo).

Carnet de Esclavo Liberto (1885)
Sin embargo, no solo la esclavitud era un problema. La isla tenía prohibido comerciar con otro sitio que no fuera la península, ya que ésta actuaba como intermediario a todos los productos cubanos, limitando enormemente el desarrollo del comercio de la isla. En compensación, la metrópoli clavaba a Cuba con unos impuestos desorbitados que no reinvertía en la isla, sino que servían para mantener el ejército en otras colonias (Filipinas, Fernando Poo, etc...). Por otra parte, estaban prohibidos los partidos políticos, el derecho de reunión estaba negado, no existía la libertad de prensa, racismo...total, que ser español de Madrid y de Cuba era, como puede comprobarse, exactamente lo mismo.

Uniformidad colonial española
Ante semejante abrumadora "igualdad" social, las clases sociales más bajas empezaron a hartarse de los señoritos peninsulares (o descendientes de peninsulares -llamados criollos-) que tenían más derechos que nadie, más dinero que nadie y menos obligaciones que nadie, creciendo un sentimiento independentista que se rebeló en armas en 1868 y que mantuvo en jaque al ejército español hasta el 1878, en lo que se dio a llamar la Guerra Grande. Eso si, no se piensen que el estar 10 años batallando fue por la batalla que dieran los cubanos, no. Los mandos militares españoles, chapuceros con denominación de origen, al finalizar la guerra habían perdido un tercio de sus efectivos debido a enfermedades, mal equipamiento, mala alimentación y peor preparación de la soldadesca. De disparate, vamos.

Tropas españolas
Una vez acabada la guerra, aplastando el movimiento independentista -más por disensiones internas que por efectividad del ejército, vaya- al gobierno se le ocurrió "españolizar" la isla (¿algún antepasado del ministro Wert?) y empezó a facilitar la llegada de peninsulares. La idea estaba bien si todos hubieran sido ricos y potentados, pero si no lo eran, entraban en el mismo saco de nula democracia que los cubanos, aumentando las bases independentistas.

Cánovas del Castillo: No
Los hacendados criollos, tras recuperar la representación a Cortes en 1879, se organizaron entorno a un partido liberal que pedía una cierta autonomía, pero sin romper con la península, ya que la situación era totalmente insostenible y la cosa necesitaba una más que evidente reforma urgente. ¿La respuesta? No, no y mil veces no. (¿Les empieza a sonar el paralelismo?). Para acabar de liar la troca, aunque había elecciones cada 4 años, y había la opción Liberal (autonomista, formado mayoritariamente por criollos) y el partido Conservador (unionista y formado por ricos hacendados peninsulares), resulta que la legalidad siempre beneficiaba al partido Conservador, dándose el caso de que en 1890, en La Habana, los 30 concejales que habían eran todos conservadores.

Mambises, las tropas cubanas
A todo esto, los pocos diputados autonomistas que llegaban a las Cortes, ante cualquier solicitud que hacían solicitando reformas, aperturismo y una cierta igualdad de oportunidades entre los españoles peninsulares y cubanos se encontraron con el muro de Conservadores y Liberales peninsulares en contra, aduciendo que si la unidad del estado... que si la legalidad vigente... que si lo prohibía la Constitución... etc, etc... en un sonsonete que nos suena demasiado a "déjà vu". A lo sumo que llegaron a conseguir es que en 1880 se aboliera la esclavitud en Cuba también. Del resto, nada de nada.

José Martí
La negativa absoluta al más mínimo cambio, sobre todo propiciado por las élites económicas de la isla a las que la situación ya les venía bastante bien, hizo que la olla independentista empezara a hervir cada vez más fuerte a cada propuesta cubana rechazada, propiciando el surgimiento de figuras independentistas como José Martí (hijo de militar valenciano y canaria). Ello provocaba que cada vez más burgueses vieran en la opción independentista la única salida al inmovilismo recalcitrante del gobierno de Madrid. Los liberales cubanos, única opción opositora legal ya que el independentismo estaba estrictamente reprimido, no cejaban en el empeño de conseguir una autonomía para la isla, convencidos de su españolidad, pero unas veces topaban contra los conservadores y liberales peninsulares o bien los mareaban con promesas de reforma que nunca acaban de llegar. Pero todo tiene un límite.

Tropas españolas en campaña
El 25 de febrero de 1895 se produjo un levantamiento en armas de 35 poblaciones cubanas a la vez. El movimiento independentista, esta vez tenía una amplia base social, incluso con buena parte de la burguesía dándoles un apoyo explícito. Las fuerzas rebeldes empezaron a ganar terreno, aprovechando su apoyo en el campo, a lo que la respuesta de la península fue el envío de unos 15000 soldados que se sumaban a los casi 250.000 soldados que ya habían estacionados en la isla. Un ejército de casi un cuarto de millón de personas, para una población total de un millón y medio de cubanos, tendría que haber sido imparable, pero no fue así, y ante la imposibilidad de frenar la ofensiva independentista, el General Weyler no tuvo mejor idea que vaciar de población todo el campo de Cuba y convertir las grandes ciudades (controladas por los peninsulares) en gigantescos campos de concentración, provocando con ello la muerte de más de 100.000 civiles por el hacinamiento, la falta de alimentos y de salubridad. 

Práxedes Mateo Sagasta
A pesar de ello, el ejército cubano continuó luchando con una durísima guerra de guerrillas contra un ejército español hundido por las enfermedades y la falta total de fondos. La cosa tan grave era que, según palabras del propio presidente Sagasta, el ejército no controlaba más que el suelo que pisaba y, en vistas de que la situación pintaba tan mal para los intereses españoles, el 25 de noviembre de 1897 el gobierno se descolgó aprobando un estatuto de autonomía plena para Cuba. Los cubanos, por su parte, en aquel momento controlaban más de la mitad de la isla, por lo que, ante la más que segura victoria sobre los españoles, no aceptaron la oferta: si puedes tener el plato entero...¿te vas a contentar con las migajas? ¡Si, hombre! Y aunque los españoles intentaron oficializar el gobierno autonómico, entrando en vigor el uno de enero de 1898 un presidente títere de Madrid, los rebeldes no aceptaron su autoridad y siguieron su lucha.

Batalla naval de Santiago
A todo esto, Estados Unidos no quitaba ojo a las ricas colonias españolas para traerlas a su zona de influencia dada la inutilidad de los políticos peninsulares para controlarlas, por lo que vieron la oportunidad pintarla calva para decantar la balanza a su favor, cuando el acorazado Maine, que estaba en el puerto de La Habana, explotó el 15 de febrero de 1898. Las causas de la explosión nunca quedaron claras, y si bien los especialistas afirman que fue un accidente del polvorín de a bordo -se dice que la explosión fue de dentro a fuera-, los yanquis dijeron que había sido un ataque español y lo declararon "casus belli", o lo que es lo mismo, un pretexto para declararle la guerra a España y quedarse con Cuba.

Firma del Tratado de París
El gobierno español, a pesar de entablar batalla con los estadounidenses, pronto vio que era imposible luchar contra la potentísima y moderna maquinaria militar yanqui, por lo que en julio de 1898 empezó a tratar la paz, concluyendo en diciembre de 1898 con la rendición incondicional española y la cesión de las colonias de Filipinas, las Marianas, Puerto Rico y Cuba a Estados Unidos mediante el Tratado de París. Los cubanos, no aceptaron el simple trueque de colonizadores y acabaron consiguiendo su independencia total en 1902.

Inmovilismo conservador
Hace poco más de un siglo fue Cuba, hoy es Catalunya. ¿Puede acabar pasando lo mismo? La historia visto está que siempre se repite y resulta cuando menos inquietante ver como, tras haber olvidado absolutamente aquel varapalo, este país vuelve a seguir los mismos pasos (aunque actualizados con i-Phones, Facebook y Twitter) que llevaron a aquella ahora olvidada y aparentemente inexistente independencia de Cuba. 

El terco inmovilismo, el increíble peso específico de los intereses económicos de los lobbys, la negativa al dialogo de la oligarquía en el poder apoyados en una supuesta inconstitucionalidad y la necedad supina del sostenella y no enmendalla del gobierno ante un grave problema evidente, acabaron por acelerar un proceso que, llevado de una forma más inteligente y ecuánime, posiblemente no hubiera llegado jamás.

La historia, guste o no, siempre tiene la última palabra: los hombres se obstinan en no aprender de ella.



Algo se hizo mal con Cuba... y la historia se está repitiendo


Webgrafía

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero con una gran diferencia, cuba se independizo gracias a Estados Unidos y su apoyo y el momento era otro (los imperialismos campaban a su ancha) y ahora no hay nadie que apoye a Cataluña...

Ireneu Castillo dijo...

Digamos que los Estados Unidos se aprovecharon del trabajo hecho por los cubanos y aprovecharon que ya tenían decantada la balanza para vencer rápidamente a un ineficaz ejercito colonial y quedarse con todas las colonias de España.

Las circunstancias geopolíticas no son las mismas, efectivamente, pero los mismos tics se mantienen cien años después y, como sabe todo el mundo, sólo haciendo lo mismo se obtienen los mismos resultados.

Anónimo dijo...

Soy cubano y vivo hace 6 años en España, La historia que cuentas de La guerra de España y Cuba es real. Y si, el paralelismo con Cataluña es más que evidente.

En Cuba se ve al español (allí no distinguen regiones, a todos les llaman gallegos sin importar que sea canarios por ejemplo) como terco, mal hablado, bruto, obstinado, tacaño, prepotente, y en muchas ocasiones racista, como te decía de los 6 años que llevo aquí y después de tratar con unas cuantas personas he corroborado lo que siempre pensé, que son tópicos.
Pero cuando miras la clase política vez un poco de estas cosas y no solo hacia los de fuera, hacia su mismo pueblo y ciudadanos.

Se llenan la boca de "marca España" y por el otro lado tratan al verdadero motor de este gran país como la mierda

Anónimo dijo...

Venga, ya estamos intentando legitimar la causa catalana comparándola con otros pueblos heroicos...pues yo soy un catalán descendiente de padres latinoamericanos y no me trago el cuento; la población cubana era sistemáticamente maltratada sucumbiéndola en la miseria, el hambre y rematándola con la violencia, en cambio en Cataluña veo 4 gatos amargados, dogmáticos y provincianos que quieren "la llibertat" por mera mezquinidad, por mirar "la butxaca"...si de verdad quieren ser libres, que hagan una guerra, no tiene más respuesta.

esmolet dijo...

Está claro que, según tu ("Anónimo" que empieza con "Venga, ya...") todo se solucionaría con una guerra. Muertos, odio, destrucción. El intento pacífico de conseguir un objetivo no sirve de nada. También haces juicios de valor de las motivaciones. Incluso que solo son "cuatro amargados". No es la imagen que desde fuera (yo soy aragonés y vivo en Aragón) se percibe, la que te comunican los veraneantes procedentes de Cataluña. Me temo que la "amargura" no viaja en el barco ilusionante del soberanismo catalán, sino en los rostros fruncidos del ubicuo Rivera y la desesperada Sánchez Camacho.

Anónimo dijo...

Buena historia, claro que desde el punto de vista español. Obvia la formación del pensamiento nacionalista, primero, e independentista después. Omite figuras como el presbítero Félix Varela, diputado a Cortes y obligado al exilio so pena de muerte, por la propuesta de autonomia para la Isla de Cuba. Ofrece una visión reduccionista al conflicto bélico de los Diez Años, o Guerra Grande, pues plantea la hipótesis de un ejército español diezmado por las enfermedades, penurias económicas y clima de la Isla, y desconoce el papel de los libertadores: Maximo Gómez y ANtonio Maceo entre otros generales, que ganaron en fuertes contiendas a generales muy capaces como Arsenio Martínez Campos, quien tuvo que valerse del ardid del Sanjón para llevar a fin el conflicto. Tampoco menciona, de paso, el papel historico de Maceo y sus hombres en lo que la Historia recoge como la Protesta de Baraguá. Respeto la opinión del autor sobre los paralelismos históricos con Catalunya, pero debo afirmar, porque un comentario refuerza la idea, que Estados Unidos intervino de manera oportunista en el conflicto y los Españoles actuaron cínicamente cuando negociaron la independencia de Cuba a espalda de quienes hicieron la Guerra y la habían ganado prácticamente. Así la Isla quedó atata de manos: de los españoles a los norteamericanos, quienes impusieron la Enmienda Platt para intervenir cuando les diera la gana y conservar a Cuba bajo su égida en una neocolonia imperial. Fue en 1959 cuando Cuba fue verdaderamente Libre e Independiente. Saludos, y suerte a los catalanes en sus aspiraciones hegemónicas.
Pancho Majagua

Ramon dijo...

Yo soy uno de los 2 millones y pico de "amargados" que de vez en cuando salen a la calle, estelada en mano. Sí, amargado de tener que aguantar a tanto hidalgo del altiplano hispano cuyo prepotente soberbia ahoga todo aquello que le es diferente. Y por cierto, lo de la "butxaca" es el tópico preferido; los nazis también acusaban de lo mismo de los judíos en los años 30, previo al holocausto.
Pero, atención, la mayoría de los independentistas convencidos preferimos mil veces la independencia con todas las estrecheces que ello comportará, a cualquier concesión económica con el pretexto de taparnos la boca.
Señores hispano-castellanos, conquistadores de "nuevos mundos", vuestra altivez aristocrática no es otra cosa que cuatro migajas de pan seco esparcidas en la pechera para aparentar que tenéis la barriga llena. No habéis entendido nada de Catalunya igual que vuestros ancestros no entendieron nada de Cuba.
Y lo más penoso es la afición a los soldaditos en la parte meseteña de la España invertebrada. A falta de argumentos, testículos... como siempre.

Anónimo dijo...

Igualito ambos casos, sí. Empezando porque Cuba era una colonia y Cataluña es parte del estado.

A mí me parece bien que pidáis la independencia, pero hacer paralelismos entre estos dos casos es manipular y mentir a la gente.

Anónimo dijo...

Si Cuba era colonia... ¿Las islas Canarias son estado? El paraguas de "unidad del estado" según bailan los intereses de Madrid son curiosos. Cuentan que hubo una provincia española llamada Sahara y que se regaló a los marroquíes.

Ramon dijo...

España es el subterfugio de la Castilla imperialista y asimilacionista que gracias a sus métodos castrenses y poco inteligentes los catalanes y vascos aun tenemos esperanzas de supervivencia nacional.

ALIADO dijo...

A mí me parece muy bien que Vd. opte por pedir la independencia de Cataluña, lo que me parece mal es que se meta a escribir sobre un tema, sin un conocimiento previo del mismo.
Cuba siempre fue la base desde la que se enviaron expediciones españolas a la conquista de América. Realmente, su economía siempre fue muy modesta y no se dedicaron al tema del azúcar, ya en serio, hasta que la conquistaron los británicos y, tras la independencia USA, para exportar hacia allá casi toda su producción, pues esas colonias USA no podían comprar ese producto a otras colonias del Imperio Británico.
En Cuba, como en el resto de Latinoamérica, el deseo de la emancipación o independencia vino, sobre todo, porque en la península no se fiaron nunca de los criollos, y no les quisieron dar ningún cargo de importancia, por la negativa de la península a que rompieran su monopolio comercial (lo mismo hacían los británicos y nadie se ha quejado por ello) y porque a los USA les interesaba tener esa isla en su poder.
En tiempos de la Guerra de Cuba, el Ejército y la Armada USA eran una birria. Se cree que sólo había unos 40.000 hombres en el Ejército USA, lo que pasa es que, tras ver tantas películas del Oeste, parece que eran más.
La guerra de Cuba se produjo por los intereses bursátiles de Wall Street. Hay constancia documental de ello.
La burguesía cubana no era tan conservadora. La primera línea ferroviaria de España se instaló en Cuba. Mucho antes que la Barcelona-Mataró.
En Madrid eran antiesclavistas. Los que estaban a favor de la esclavitud eran los terratenientes y hombres de negocios cubanos.
Precisamente, como la I República española estaba a favor de liberar a los esclavos, esos cubanos financiaron durante muchos años a las tropas carlistas. Hay constancia de ello.
Por otra parte, ¿no se ha dado cuenta de que, nada más llegar Cánovas y Alfonso XII al poder, acabaron las guerras carlistas? Pues, le puedo decir al respecto que, casualmente, el mayor financiero de los carlistas eran el presidente del Banco de la Habana, que, también, casualmente, era un hermano de Cánovas.
En fin, no quiero alargarme mucho y estoy a su disposición si quiere aclaraciones sobre este tema.
Saludos.

ALIADO dijo...

Por cierto, creo que el otro día olvidé , mencionarle que los industriales catalanes siempre se opusieron a la independencia y ni siquiera admitieron nunca dar una autonomía a Cuba, porque en esa isla hicieron muchos de sus grandes negocios. Aquí le pongo un enlace, escrito por el catedrático Carlos Dardé:

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/7127.htm

Aquí le dejo otro enlace, donde habla del escritor Clarín y su opinión sobre ese tema:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/espana-ante-la-guerra-colonial-de-1895-a-1898-leopoldo-alas-clarin-periodista-y-el-problema-cubano/html/b5c63b96-749f-449d-8f78-2f18568179e7_12.html

Saludos.

Anónimo dijo...

Es gracioso que se compare la ausencia de la autonomía en una Cuba donde no pintaban nada los que no eran criollos con ... una Cataluña que sí es una autonomía con amplios poderes y donde llevan gobernando "catalanes de pura cepa" durante décadas. En fin, anacronismos.

pepe dijo...

es una pena que te cargases el articulo con los "paralelismos" a cataluña

Anónimo dijo...

Un territorio no es de quienes en él habitan.
La soberanía en Cataluña como en toda España es del pueblo español.
Eso es, además, también en la legalidad internacional: la soberanía es de un estado, no de quienes viven en un territorio.
Y por supuesto también es así en la Constitución española.

Anónimo dijo...

Cuando te pongan un vertedero al lado de tu casa, entonces volvemos a debatir donde está la soberania, vale campeón?.

Miguel Ángel LS dijo...

Los que os quejáis de que saque el tema de Cataluña hablando de la guerra de Cuba es que no queréis ver por donde va el artículo en esa vertiente: no está comparando a la Cuba de antes de la guerra con la Cataluña actual. Está comparando al gobierno de España antes de la guerra de Cuba con el actual. Por desgracia hay demasiadas repeticiones en los hechos de ambos gobiernos cuando lo suyo sería que, por un lado, tomaran en cuenta la historia para no repetir errores y, por el otro, que ningún político pudiera usar el argumento de "mis cojones mandan" en ninguna situación. Y ese argumento se usa demasiado frecuentemente sin que afecte a ningún gobernante.