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lunes, julio 21, 2014

Kaya Koyu, el monumento a la sinrazón humana

Kaya Koyu
Hay historiadores que sostienen que todos los conflictos bélicos en el mundo durante el siglo XX y lo que va de XXI tienen su origen en la 1ª Guerra Mundial, y tal vez estén en lo cierto. Cuando estiramos del hilo de numerosos enfrentamientos de los últimos cien años, raro es el que no lleva directamente a la Gran Guerra. Y es que, más allá de la auténtica carnicería que fue aquella conflagración, lo realmente destructor fue el revanchismo absolutamente desmesurado de unos vencedores que, para ser sinceros, no ganaron con tanta ventaja como para justificar la humillación posterior de los perdedores. Un ejemplo de esto es el conflicto entre Turquía y Grecia, el cual aún colea hoy día, y cuyos desastrosos efectos se pueden ver en vivo y en directo en un pueblo de la costa oeste de la península de Anatolia. Y... ¿qué tiene de particular? Que estoy hablando del pueblo fantasma de Kaya Koyu.

Ubicación de Kaya Koyu
Durante la Primera Guerra Mundial, la neutral Grecia se había movido entre los pro-alemanes (monárquicos conservadores encabezados por el rey Constantino I, abuelo de la reina Sofía de España) y los pro-británicos republicanos liberales del primer ministro Venizelos. Sin embargo, la presión diplomática y la promesa por parte de los británicos de que si entraban en la guerra del bando aliado, obtendrían como compensación los territorios históricamente griegos de Turquía, provocó que los pro-alemanes abandonasen el poder, dejando a los pro-británicos el camino libre para meterse en la guerra en 1917 luchando contra el Imperio Otomano.

Elefhterios Venizelos
Una vez acabada la guerra con la derrota de las fuerzas del Eje, los aliados procedieron a repartirse los restos del otrora imperio otomano como hienas que se reparten un festín. Británicos, franceses e italianos ocuparon cada uno las zonas que se habían prometido y permitieron, en 1919, que los griegos ocuparan la zona del oeste de Anatolia.

Esta zona turca, parte de la Grecia clásica, disponía de una extensa población cristiana ortodoxa de origen griego que había vivido en la zona desde siempre. El Imperio Otomano, pese a la mano de hierro que utilizaba para el control de su territorio, era permisivo con todas las diferencias culturales y religiosas que en ella habitaban. Era aquello de que reza a quién quieras y habla como quieras mientras hagas lo que yo te digo. No obstante, al caer el Imperio, la paz relativa de toda aquella convivencia multicultural explotó.

Mustafá Kemal Atatürk
Los griegos, en su afán de recuperar su territorio histórico empezaron a hacer política de tierra quemada y de limpieza étnica con las poblaciones musulmanas que se encontraban al paso. Los otomanos, por su parte, arrinconados en el centro de Anatolia y Estambul, y en vistas de los desmanes de los vencedores, se unieron en torno a la figura del General Mustafá Kemal Atatürk para luchar contra los invasores. La esperanzadora idea de Atatürk de crear un estado moderno a partir de las cenizas del antiguo imperio, hizo que las nuevas fuerzas derrocaran los restos del gobierno otomano, que no hacían más que hacer concesiones a los Aliados (Tratado de Sèvres). Atatürk, con sus cada vez mayores fuerzas, empezó la reconquista de su independencia.

Tropas griegas en Esmirna
Los franceses y los italianos en vistas de la beligerancia turca, y dado que no tenían mucho a ganar, abandonaron sus posiciones en Anatolia, dejando el marrón a británicos y griegos. Los helenos, ante la falta de efectivos, se ofrecieron para enfrentarse a los nacionalistas a cambio de más territorios, cosa la cual permitió a los griegos salir de sus zonas de control y empezar a aspirar a tomar todo el Asia Menor y volver a hacer de Estambul la capital de Grecia, como legítimos -según ellos- herederos del Imperio Bizantino (ver La inexpugnable cadena del Bósforo). Griegos y turcos empezaron a "zurrarse" de mala manera entre ellos, aunque con apabullante ventaja helena.

Turcos en trincheras (1922)
Sin embargo, los griegos cayeron en desgracia ante los aliados, debido a la vuelta al poder del anti-aliado Constantino I, lo cual provocó que las potencias occidentales cortaran el grifo económico y militar a los griegos, lo que puso en un brete a las tropas griegas: súbitamente mal proveídas y con un gobierno prácticamente en bancarrota, las batallas de Atatürk se contaban por victorias... y con un inconveniente añadido: tal y como los griegos habían empezado a hacer limpieza étnica por allí por donde pasaban, los turcos hicieron exactamente lo mismo con las zonas reconquistadas.

Constantino I de Grecia
Los aliados que, en vistas del avispero montado entre griegos y turcos, habían hecho mutis por el foro, forzaron un tratado de paz entre ambos contendientes. En julio de 1923, un victorioso Atatürk consiguió revertir a su favor el tratado de Sèvres y abolir el Imperio Otomano, y Grecia -que había sufrido un golpe de estado que había destituido a Constantino I- se vio obligada a abandonar todos los territorios de Asia Menor que Sèvres le concedía. Todas las fronteras se retocaron.

Iglesia Ortodoxa Abandonada
Esta situación significó que 500.000 turcos que vivían en zona griega y 1.250.000 griegos que vivían en zona turca, se vieran expulsados de sus respectivas tierras, definiendo ambos bandos que el criterio para hacer la división sería la religión. De esta forma, turcos de toda la vida, pero de religión cristiana ortodoxa, fueron obligados a desplazarse a Grecia y musulmanes griegos de rancio abolengo fueron obligados a trasladarse a Turquía por simple mutuo revanchismo.

Vista general de Kaya Koyu
En el caso de Kaya Koyu (también conocida como Kayaköy), sus más de 2000 habitantes prácticamente todos cristianos ortodoxos, en 1923 se vieron obligados a dejar todo lo que tenían en Asia Menor y expatriarse a Grecia. Sus casas, sus cementerios, sus iglesias quedaron allí, pero vacíos, y el tiempo y un fuerte terremoto muchos años después dejaron el pueblo tal y como se puede ver en la actualidad. 

El pueblo, a 8 kms al sur de la ciudad de Fethiye, ha sido convertido en un museo a cielo abierto a cargo del gobierno turco, convirtiéndose en un punto de atracción turístico de la zona. En medio de una ladera, Kayaköy se yergue muda y triste para que los turistas, ajenos al dolor y a la sinrazón que provocó el destierro de miles de personas hace casi un siglo, admiren, en vivo y en directo, el resultado de una barbaridad humana que jamás debió producirse.


Kaya Koyu, monumento a la sinrazón humana

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