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viernes, noviembre 28, 2014

La historia del metro o cuando la globalización se volvió necesaria

Un metro
Una de las asignaturas pendientes de la humanidad había sido el poder tener una serie de medidas y pesos que fueran estándares para todo el mundo para, de esta forma, tener un criterio uniforme en el momento en que se tenían que utilizar. Sin embargo, y como sabrá cualquiera que haya sido presidente de su escalera, poner de acuerdo a todo el mundo es prácticamente imposible y durante la mayor parte de la historia, cada comunidad hacía de su capa un sayo con las medidas a utilizar, haciendo de las importaciones y exportaciones un auténtico galimatías de traducciones y conversiones de unidades. Hasta que llegó la Revolución Francesa y se instauró el metro.

Vara de Zafra de 83'59 cm
En la actualidad, poca gente hay que no conozca qué es el metro (la medida, no el tren, no me sea graciosillo) y sepa dar una orientación de su largura, pero hasta mediados de siglo XX, incluso en España, el uso de pies, varas o leguas era algo habitual, dejando el uso del metro y sus múltiplos como una medida formal que no todo el mundo dominaba. Medida que acabaría siendo popular conforme que la educación se hizo universal y las viejas formas de medir se hacían cada vez menos precisas y obsoletas.

Es justamente por la necesidad de la Revolución Francesa de romper con todo el legado del Antiguo Régimen, que se decidió implementar el metro como medida estándar de longitud, pero se le tenía que dar una longitud concreta y exacta que no condujera a ningún equívoco.

Meridiano de París
De hecho, la medida no era un invento nuevo, ya que proviene del griego "metrón" que significa "medida" y fue determinado en 1668 por John Wilkins como la longitud de un péndulo que tiene un periodo de 2 segundos. No obstante, la gravedad no es la misma en todas las partes de la Tierra, de tal forma que la longitud variaría en proporción de esta gravedad. Ello hacía que hubiese una corriente alternativa que propuso que el metro fuera estimado en proporción a un cuarto de un meridiano terrestre. De esta forma, la medida sería constante y universal.

Instituto de Francia
En 1791, la Academia Francesa de las Ciencias, definió teóricamente el metro como la diezmillonésima parte de la longitud de un meridiano desde el ecuador hasta el polo norte. Ahora solo faltaba poder determinar exactamente la medida real del metro a partir del Meridiano de París, para lo cual se empezó a definir exactamente dicho meridiano desde Dunkerque hasta Barcelona (aisss... Barcelona, ese deseado caramelito para los franceses).

El metro, finalmente, fue adoptado oficialmente en 1795 y al año siguiente se instalaron por París toda una serie de patrones en mármol para que la gente se familiarizara con la nueva medida oficial. Así, de esta forma, el metro y, con él, toda la escala de medidas del Sistema Métrico Decimal, fue progresivamente adoptado por cada vez más países. Sin embargo, los instrumentos de medida iban siendo cada vez más precisos, lo que permitía afinar cada vez más en la definición del metro.

Cuartos de meridiano
De esta manera, en 1799, se hizo un patrón en platino, que duró como estándar hasta 1889, en que fue sustituido por una barra de platino-iridio a la temperatura de fusión del hielo, que minimizaba las posibles oscilaciones del metal por el calor.

No contentos con esta precisión, en 1927, la misma barra de platino-iridio a temperatura de fusión del hielo (a 0ºC, vamos), tenía que estar a la presión atmosférica y sobre un par de rodillos para evitar contactos, pero en 1960, el desarrollo de las técnicas de medida de las ondas de radiación, hizo que el metro fuese considerado como 1.653.763,73 veces la longitud de onda de una radiación naranja emitida por un isotopo de Criptón 86 en el vacío. O lo que era lo mismo, 50 veces más preciso que el patrón de 1889. Pero aún no se había afinado suficiente.

Patrón platino-iridio
En 1983, al definirse la velocidad de la luz como de 299.792.458 m/segundo, el metro se definió, por ende, como la distancia que recorre la luz en el vacío absoluto durante 1/299.792.458 segundos. Esta definición, por tanto, se basa en una constante universal y es la que se utiliza actualmente como patrón estándar de medidas.

Sea como sea, a pesar de la innegable utilidad de tener un sistema de medidas homogénea para todo el mundo, algunos países -sobre todo los anglosajones- si bien tienen oficializado el Sistema Internacional de medidas, aún utilizan ampliamente sus medidas tradicionales. Pero no solo eso, sino que hay 3 países que aún no lo tienen oficializado: Liberia, Myanmar (Birmania) y... Estados Unidos ¡Toma ya!

¡Qué duro es ser globalizado cuando la globalización viene de afuera!... ¿Eh, Mister President?


Patrón metro del s. XVIII instalado en París

Webgrafía

3 comentarios:

María Rego dijo...

Me encantan sus curiosidades históricas!

satur dijo...

No prometo aprenderme toda la historia del metro, pero me ha parecido muy interesante.
Gracias por
gracias los temas curiosos que publicas.
Satur

Anónimo dijo...

Carpe diem, quam minimum credula postero