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sábado, octubre 31, 2015

El escalofriante espectro del Tercer Hombre

El factor Tercer Hombre
Cuenta Ernest Shackleton que, durante su intrépida epopeya que le llevó a estar 2 años y 22 días perdido en medio de los mares y hielos antárticos (ver La inaudita proeza de Shackleton), cuando estaba cerca de llegar a una estación ballenera de las islas Georgia del Sur y después de 36 horas de caminar con dos compañeros por glaciares en plena tormenta de nieve, medio muertos de frio y hambre, notó cómo había una cuarta persona que les acompañaba a una cierta distancia y que le infundía la seguridad necesaria de seguir adelante. Esta presencia, que no fue desvelada en aquel momento por Shackleton para no desanimar a sus compañeros -pero que en realidad vieron todos- es uno de los fenómenos más escalofriantes descrito por infinidad de personas que, encontrándose en situaciones desesperadas (a punto de morir en la montaña, en las Torres Gemelas...), han llegado a notarla dándoles el valor de seguir adelante. Se trata del llamado Factor Tercer Hombre

Hermann Buhl
En 1953, el escalador austriaco Hermann Buhl, en plena ascensión al Nanga Parbat (8.125 m.), ante la retirada de sus compañeros, decidió hacer la cima en solitario. A pesar de conseguirlo, tardó más de lo esperado y se vio obligado a pasar la noche acurrucado en un saliente, sin oxígeno, ni alimentos, ni agua. La situación fue desesperada, pero durante la noche y al día siguiente, la presencia de alguien que lo seguía de cerca y lo animaba a seguir, le dio fuerzas para bajar de la cumbre y llegar hasta el campo base. Y este es simplemente uno de la miríada de testimonios de este extraño pero animoso acompañante que está ahí en el momento en que más lo necesitas.

Ernest Shackleton
Este fenómeno -el cual se ha de definir, como mínimo, de inquietante- a falta de una explicación lógica y concluyente por parte de la ciencia, ha sido atribuido por los amantes de lo paranormal como la prueba inequívoca de la existencia de fantasmas, del ángel de la guarda o incluso de Dios. Uno puede estar de acuerdo o no con estas explicaciones pseudomitológicas pero encontrarse en la situación, si algo no se puede negar es que ha de ser impactante. Sin embargo, estudios recientes demostrarían que este tercer hombre, lejos de ser una presencia ectoplasmática al uso, en realidad tendría más que ver con el (mal) funcionamiento de nuestro cerebro que con una acción divina.

Una presencia en momentos graves
La presencia de un tercer hombre, con todo, no solamente se ha determinado en las situaciones cercanas a la muerte como las explicadas anteriormente, sino que también son reportadas por enfermos de esquizofrenia y de epilepsia. Estos enfermos explican que hay otras personas que los acompañan y que muchas de las veces les hablan, induciéndolos a hacer cosas que ellos no desean. Fue, justamente estudiando estos fenómenos en un grupo de enfermos, y viendo que los escáneres cerebrales seguían un patrón definido, que un equipo de neurocientíficos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) decidió hacer un experimento a finales de 2014.

La máquina genera "fantasmas"
El experimento consistía en tomar un individuo, taparle los ojos, y con una especie de joystick conectado a algo parecido a un lápiz, dibujar en su propia espalda lo que primero se le pasase por la cabeza. Dicho de otra forma, el típico juego que hemos hecho todos de escribir letras en la espalda de alguien para que lo adivine pero, en este caso, hecho por uno mismo. Al principio no había ningún inconveniente, porque el movimiento del "joystick" se transmitía instantáneamente y el individuo reconocía su propia acción. La cosa se complicaba un poco en el momento que se inducía a un cierto retardo.

Esquema de la "fantasmera"
En efecto, la máquina -que no dejaba de ser un brazo robot- al transmitir a la espalda del conejillo de Indias con un cierto retardo su propio movimiento, volvía loco al cerebro. Ello hacía que los pacientes (algunos de ellos totalmente sanos) empezaran a sentir presencias extrañas a su alrededor, a pesar de que ninguno tenía ni idea de qué era lo que se pretendía conseguir con el experimento. Hasta tal punto tuvo éxito haciendo "fantasmas" que hubo quien declaró haber notado tres y hasta cuatro presencias y quien, muerto de miedo, solicitó finiquitar el experimento antes de tiempo. La explicación del fenómeno sería, a pesar de todo, relativamente sencilla.

Escáneres cerebrales
Según los neurocientíficos encabezados por el profesor Giulio Rognini, disponemos en nuestro cerebro de una imagen consciente de nosotros mismos, la cual adaptamos a la realidad percibida por nuestros sentidos. Durante el experimento sincrónico, las partes del córtex cerebral encargadas de esta autoconsciencia se reconocían a sí mismas como las generadoras del movimiento, pero en el momento en que el movimiento no era sincrónico, el cerebro no reconocía como suyos los movimientos efectuados por la máquina. Ello forzaba al cerebro a generar nuevas presencias, habida cuenta que para él, no era él el que producía esos movimientos, sino que tenía que ser "otro" quien se las hiciera.

El cerebro ve lo que quiere ver
Este experimento, que ha sido la primera vez que ha conseguido recrear las presencias "fantasmales" del Tercer Hombre en laboratorio, demostraría que tanto los enfermos de esquizofrenia como las personas que se encuentran en situaciones muy complicadas, sufren alteraciones del córtex cerebral que rige la conciencia de sí mismo. Ya sea por enfermedad neuronal (esquizofrénicos y epilépticos) o por alteración neuronal severa por pasarlas peor que el que se tragó las trébedes (personas normales en situaciones extremas), el cerebro, ergo nosotros mismos, organiza como quiere o como puede las informaciones que recibimos del exterior, provocando todo tipo de distorsiones sensoriales a las cuales intentamos dar una explicación lógica aplicando patrones conocidos para nosotros (ver El arte de engañar con las apariencias: La Perspectiva Borromini). El Factor Tercer Hombre, en este caso, entraría de pleno en este territorio.

En conclusión, por mucho que creamos que lo conocemos todo, hemos de ser lo suficientemente humildes para reconocer que es más lo que ignoramos que lo que sabemos y el funcionamiento del cerebro humano, aún a pesar de ser el centro de operaciones de la humanidad, nos es absolutamente desconocido. Hay gente que lo que desconoce lo atribuye a seres divinos o fantasmales, pero la realidad es terca y a cada paso que es capaz de dar la ciencia, las cosas raras y paranormales cada vez más dejan de serlo para formar parte conocida de esta Naturaleza sorprendente, maravillosa y a veces inquietante y aterradora, que nos envuelve cada día.


El Tercer Hombre aparece en momentos de shock vital

Webgrafía

3 comentarios:

Carmen Sanchez dijo...

Buenas tardes Irenau una historia impresionante del poder de nuestros cerebros me ha gustado.

Anónimo dijo...

Excelente articulo, nunca habia leido sobre el tema.

Anónimo dijo...

Muy bueno e interesante