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miércoles, noviembre 04, 2015

El desconcertante secador llamado Efecto Foehn

Tormenta extratropical Klaus
La tarde anterior a la llegada en 2009 de la tormenta extratropical Klaus a la península Ibérica (ver Idos con el viento), en Barcelona el viento era flojo y hacía una calor inusitada para ser finales de enero; un calor anormal que no presagiaba nada bueno. Al cabo de pocas horas, aquello de lo de "la calma que precede a la tempestad" se hizo totalmente realidad, y con vientos superiores a los 125 km/h en la Ciudad Condal, se produjo una de las peores ventoleras que se han padecido nunca por estos lares. Grandes destrozos, varios niños muertos, bosques de pinos arrancados de cuajo... la gente se confió demasiado dada la tranquilidad climática anterior y la poca previsión de las autoridades. La verdad es que muchas de las víctimas se hubieran podido ahorrar si la gente hubiese desconfiado de aquella calor tan poco habitual, pero no fue así y pasó lo que pasó. No obstante...¿porqué se produjo aquella calorada si lo que venía detrás era un auténtico huracán? El efecto Foehn tuvo la culpa.

En un lado todo, en el otro nada
Si miramos una montaña, a no ser que estemos en una situación de inversión térmica, las cumbres siempre son más frías que los valles circundantes. Esto es así por el llamado gradiente adiabático, según el cual cada 100 metros que subimos, en situación normal, la temperatura baja un grado. De esta forma al pie de una montaña puede hacer más o menos calor, pero si estás por la cumbre puede hacer bastante fresco, temperatura que vuelves a recuperar en cuanto bajas de altitud. Esto que no deja de ser más que una perogrullada, tiene unas implicaciones climáticas tremendas cuando el que sube y baja no es un turista con su cochecito, sino un viento potente y continuado.

Efectivamente, en caso de que sople un viento fuerte y de una dirección muy marcada, cualquier obstáculo que se encuentre en el camino, se ve obligado a salvarlo. En este caso, si encuentra una montaña, tendrá que subirla  por un lado y después bajarla por el otro una vez superada la cima, pero en el trayecto el aire sufre algo más que un desplazamiento de una vertiente a otra.

Estructura del Foehn
En el momento en que una corriente de aire impacta contra una montaña, el aire se ve obligado a subir empujado por el aire que viene detrás. Este aire, conforme sube, y debido al gradiente adiabático, se enfría progresivamente hasta llegar a la cumbre pero, a la vez, sufre el efecto añadido de que el aire, al enfriarse, hace condensar la humedad que transporta. Ello provoca nubosidad y precipitaciones cerca de la cima en la vertiente por la que sube el aire, pero...¿qué pasa cuando baja?

El aire, una vez que ha superado la cumbre, se ve obligado a bajar la ladera contraria, por lo que el gradiente adiabático le afecta al revés; es decir. el aire se calienta. Pero no sólo se calienta.

La orografía puede generar desiertos
La masa de aire en movimiento, por efecto del enfriamiento, ha dejado toda su carga de humedad en la subida, por lo que al bajar, además de bajar calentado, baja seco. Si encima, el viento sopla bastante fuerte, el roce del aire recalentado en su bajada con el relieve de la montaña hace que se caliente mucho más de la temperatura de partida, produciendo un viento recalentado bastante peculiar y molesto -sobre todo a los que padecen dolor de cabeza y de huesos.

De hecho, en Alemania, cuando soplan vientos fuertes del sur, el aire deja sus precipitaciones en la vertiente italiana de los Alpes, y cuando pasa a la vertiente alemana, el aire sube escandalosamente de temperatura, llegando a derretir la nieve que pudiera haberse depositado anteriormente en la ladera norte. No por nada los alemanes le llaman "secador" (Föhn), de donde toma el nombre de "Foehn".

Aquel día de 2009, la tormenta Klaus pasó paralela a la costa cántabra con vientos de 150 y 170 km/h, impulsando al aire circundante a bajar el valle del Ebro. Este improvisado tobogán de cientos de kilómetros de subidas y bajadas -pero en continua bajada- hizo que, durante las horas anteriores a su llegada al sur de Francia (y por tanto, afectase más a Barcelona), el aire se recalentara de forma bestial en la costa catalana, provocando el ambiente cálido tan inusual para la época más fría del año. 

El aire cálido, aquel día, dejó paso a un vendaval que provocó muchos daños. Posiblemente, si la gente hubiese estado más en contacto con la naturaleza, habría sabido interpretar el efecto Föhn correctamente.

Al menos, ahora, usted, ya tiene opinión.



La importancia del Efecto Foehn en metereología

Webgrafía

1 comentario:

bratschienprevención dijo...

Estimado Ireneo:
He leído con suma atención su publicación,referida al "efecto Foehn". Para su conocimiento , le informo que en Mendoza, Argentina y varias provincias más de nuestro país, ese "efecto" se llama " Viento Zonda". Es realmente un peligro de origen natural, que afecta notablemente, por lo general desde marzo hasta setiembre, más o menos, De todos modos, puede presentarse en cualquier época del año y casi siempre -según los expertos- está en altura.
La Cordillera de Los Andes, marca el hito entre Chile y Argentina y,desde el Océano Pacífico nos llegan las consecuencias del desplazamiento de un anticiclón, transformado en un viento seco y ardiente que eleva la temperatura cerca de los 30 grados o más, aún en pleno invierno.
Suele alcanzar velocidades considerables, dejando una secuela importante de daños materiales y a la vida de las personas.
Así que en Mendoza y otras provincias argentinas, vivir el Viento Zonda, ya forma parte de nuestra identidad.
Muchas gracias

Un cordial saludo

Gloria Bratschi