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lunes, mayo 30, 2016

La Torre del Rellotge de Barcelona, donde paralelos y meridianos se dan la mano

La Torre del Rellotge
Uno de los mayores atractivos de Barcelona sobre un mapa es su llamativa cuadrícula ortogonal que une todos los antiguos pueblos (hoy barrios) que ocupaban el Llano de Barcelona desde el Tibidabo hasta el mar. Esta cuadrícula, conocida como Eixample (Ensanche) y que no es más que la degeneración de lo que en su momento había sido el idealizado proyecto de Ildefons Cerdà, determinó el nacimiento de toda una serie de calles largas y anchas que en la actualidad conforman el meollo de la Ciudad Condal. Y entre todo el marasmo de calles verticales y horizontales, destacan dos muy conocidas pero que no siguen la cuadrícula: la Avinguda del Paral·lel (Avenida del Paralelo) y la Av. Meridiana, cuyos nombres corresponden al trazado de sendos paralelos y meridianos. Ahora bien, a todo paralelo le toca cruzarse con algún meridiano, pero en Barcelona son calles alejadas que no  intersectan en ningún sitio... aunque no se lo acabe de creer, porque hay un punto de la ciudad en donde el Paralelo y la Meridiana se encuentran: La Torre del Rellotge.

Joris Prosper Van Verboom
La Torre del Rellotge (la Torre del Reloj, en castellano), en la actualidad pasa desapercibida para los millones de turistas que pasean por Barcelona cual pollo sin cabeza. No obstante, a poco que se fije, en medio del Muelle de Pescadores (frente a las instalaciones del Maremagnum, si le sirve de referencia) observará una torre de unos 17 metros de alto que destaca por tener 4 relojes encarados a cada uno de los puntos cardinales. ¿Relojes en medio del puerto? No se apure, tiene su razón de ser.

Después de caída Barcelona en el 1714 a manos de Felipe V, las obras públicas de la ciudad pasaron básicamente por humillar la ciudad tras su derrota (ver Moragues, 12 años de humillación, 300 años de recuerdo) y adaptarla a las necesidades militares del momento (ver Quarts de Casa, los históricos cuchitriles de la Barceloneta).

En esta situación, el desarrollo del puerto de Barcelona, pasó a ser prioritario, habida cuenta el creciente movimiento del mismo y los constantes problemas de encenagamiento que tenia (ver Maians, una isla delante de Barcelona). Fue por ello que en 1743 el ingeniero holandés Próspero de Verboom diseñó una prolongación del muelle principal, al final del cual ubicar un faro que marcase la entrada al recinto portuario. Empero, no fue hasta 1772 que, tras diversos diseños propuestos, se llevó a cabo el que vemos en la actualidad.

El faro a finales del s.XIX
La Torre del Reloj consta de una base en forma troncopiramidal de 4 caras, con una decoración que recuerda bloques de sillería (aunque no lo sean) en la cual se ubica la entrada principal a la torre. A partir de aquí, formando una pequeña terraza, se levanta lo que diríamos la torre verdadera, la cual, mediante escalera de caracol, accede al cuerpo cuadrado en el cual se encuentran hoy los diferentes relojes, pero que en el momento de su construcción formaban la linterna del faro. Faro que estuvo activo hasta 1904, cuando debido a una ampliación del puerto, éste quedó sin utilidad en beneficio del recién construido Faro de Montjuïc, siendo instalados los relojes que le son característicos y que le dan el nombre. Pero... ¿dónde metemos la Meridiana y el Paralelo? Que no panique el cundo...

Faro reconvertido
En 1791, la Academia Francesa de las Ciencias decidió acotar el meridiano que, pasando por París, iba desde Dunquerque hasta Barcelona, para poder determinar la longitud exacta del metro (la medida de longitud, no me sea zote). Así, triangulando que triangularás, Pierre François Méchain fue bajando hasta llegar en 1798 a la punta del Muelle de Poniente de la Ciudad Condal, donde el faro coincidía exactamente con el Meridiano de París, convirtiéndose en la última medida que tomaría para determinarlo.

Ildefons Cerdà
Pasado el tiempo, las necesidades de expansión de Barcelona hicieron que se derribaran las murallas y, desde el Ayuntamiento, se organizase un concurso para encontrar un proyecto urbanístico que observara la unión urbanística entre todos los pueblos del Llano de Barcelona.

Se presentaron 13 proyectos, ganando en 1859 el presentado por Antoni Rovira i Trias por unanimidad, pero como mandaba el Ministerio de Fomento, y a éstos le gustaba más el de Cerdà, pues ahí que lo endiñaron, a pesar del rebote que cogió todo el mundo en Barcelona (Madrid, siempre haciendo amigos...).

Intersección de lineas terrestres
Total, que Cerdà, quiso hacer una de las entradas principales de la ciudad aprovechando el meridiano determinado por Méchain medio siglo antes. Así, de esta forma, a la vez que hacía una avenida principal, hacía un homenaje al papel principal de Barcelona en la determinación de este meridiano y, con él, la del metro. Pero todo meridiano tiene su paralelo, y Cerdà, aprovechando la existencia del meridiano, y la necesidad de hacer morir su cuadrícula a pies de Montjuïc de una forma congruente, proyectó una vía que seguiría el paralelo 41º 22' 34”. Paralelo el cual pasaba rozando la montaña y coincidía con el que intersectaba el Meridiano de París en el entonces aún Faro de Barcelona, tiempo a venir, Torre del Rellotge.

Totalmente desapercibida
Así las cosas, dos avenidas principales de la ciudad, una por la que pasa un meridiano y otra por la que pasa un paralelo se encuentran en un punto emblemático del puerto de la capital catalana. Una torre que, escondida en el tumulto caótico de la gran ciudad, aparece como modesto símbolo del punto de encuentro que, de norte a sur y de este a oeste, desde siempre ha caracterizado la vida de esta gran ciudad que es Barcelona.




La Torre del Rellotge, donde paralelos y meridianos se dan la mano

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3 comentarios:

Ignasi Doñate Sanglas dijo...

Si no m'equivoco, el meridià de París passa a dos minuts (') de l'actual Avda. Meridiana, que també és l'itinerari dels trens que surten de la Ciutat cap el Nord. El Meridià de París va estar pugnant amb el meridià de Greenwich per a ser el meridià "0", condició que va perdre en favor del de Greenwich a canvi de que el món anglosaxó acceptés el metre com unitat bàsica i universal de longitud. El metre, com es diu a l'article, és la deu-millonèsima part de la longitud del meridià de París entre Dunquerque i Barcelona. Als jardins que hi han tocant a l'Estació del Nord hi ha un monument als enginyers que durant mesos van estar a Barcelona per a mesurar la longitud del tram Sud del meridià de París.

Ireneu Castillo dijo...

Molt bon comentari, Ignasi. Una abraçada! :-)

Esperant als bàrbars dijo...

Hay un libro muy entretenido, creo que se llama "la medida de todas las cosas", que explica la peripecia de Delambre, que llegó a ser detenido en Barcelona acusado de espía (venía de la revolucionaria Francia a la reaccionaria España).

Recomendable.

Buen post!