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Santa Eulàlia, la historia del barrio más hospitalense de todos (2)

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El desubicado y cabeza abajo plinto románico de L'Hospitalet

Un plinto románico que más mal puesto no podía estar
Un plinto románico que más mal puesto no podía estar
Que en Hospitalet no se ha dado nunca excesivo valor al patrimonio artístico e histórico que tenemos por estos andurriales es una cosa conocida de todo el mundo y que, no por repetirla más, indigna menos. Son innumerables los ejemplos de este trato denigrante a nuestra riqueza patrimonial de los que he dado cuenta en Memento Mori!, pero aún así siempre hay alguno más que explicar. Hace un tiempo que expliqué que un concejal del ayuntamiento pretendía instalar la famosa cabeza de medusa romana -hoy depositada en el Museo Arqueológico de Barcelona- en la fachada del edificio de L'Harmonia talmente como si fuera un trofeo de caza (ver La Medusa, el símbolo hospitalense que nunca volverá a la ciudad). Por suerte no se llevó a cabo pero, de haberse producido, no habría sido una novedad. ¿Sabe que hay una fachada moderna de nuestra ciudad que tiene la base de una columna románica puesta en medio de la pared, sin ninguna protección y, para más inri, cabeza abajo? Sígame que le explicaré dónde puede encontrar semejante disparate.

Ermita de Santa Eulàlia de Provençana (s.XI)
Ermita de Santa Eulàlia de Provençana (s.XI)
Si bien sería necio decir que L'Hospitalet de Llobregat tiene un patrimonio histórico del nivel de Tarragona, la verdad es que hay mucho más de lo que siempre nos han dicho. Una de estas riquezas arquitectónicas es la ermita de Santa Eulalia de Provençana (s.XI), edificio más antiguo conservado y uno de los núcleos originarios de la ciudad. Pese a ello, esta pequeña maravilla medieval, las ha visto de todos los colores y ha tenido que soportar auténticas barbaridades en época no muy lejana (ver La infame capada del ábside milenario de la ermita de Santa Eulalia de Provençana). Conocido es su pórtico románico -pese a que las columnas sean de uralita rellena con cemento- pero no tan conocido es que, en medio de la pared de una edificación adosada a la fachada norte de la ermita, casi escondido por la vegetación y a la altura de los ojos, sobresale un elemento arquitectónico que, simplemente, no debería estar allí: una base de una columna tallada con figuras de serpientes y simios datada del siglo XII.

Ubicación actual del elemento
Ubicación actual del elemento
Efectivamente, si accedemos por el lateral izquierdo de la ermita, podremos ver una construcción que se prolonga del edificio medieval y que corresponde a un baptisterio construido a principios de los años 30 del siglo XX. Pues bien, a la izquierda de la puerta podemos ver una piedra un tanto extraña, de unos 25 x 25 cm, que se caracteriza por tener talladas en relieve diversas figuras un tanto indefinibles y un perfil circular con un agujero en medio. Sea como sea, tampoco se rasgue las vestiduras si, en el momento de verla, no la comprende en absoluto, porque está tan mal puesta y con tanta mala leche que, tan solo los avezados ojos expertos en arquitectura románica han definido de lo que se trata.

Partes de una columna
Partes de una columna
Según estos estudios, semejante piedra correspondería a la base de una columna (un plinto, más concretamente -no lo confundan con lo que saltaban en el cole, no me sean zotes), la cual tendría esculpidas unas serpientes y unas figuras simiescas que se enrollarían alrededor de una columna circular en forma de tronco. Una base que correspondería a una reforma que se hizo en la ermita románica a mediados del siglo XII, de la cual no queda ningún otro vestigio y que lo relacionarían con plintos románicos de la misma época que se pueden hallar hoy en día en la iglesia de Santa María de l'Estany (cerca de Manresa). Aunque claro, si un elemento que tendría que estar cerca del suelo lo pones aislado, a la altura de los ojos y, encima, lo pones cabeza abajo, intentar reconocerlo es una auténtica proeza; una prueba fehaciente de que quien lo puso ahí no tenía ni repajolera idea de lo que se trataba. Pero... ¿cómo fue que acabó en esa ubicación? La verdad es que no se sabe.

La ermita sin el añadido en su fachada norte (1910)
La ermita sin el añadido en su fachada norte (1910)
La edificación en la que se encuentra el plinto del revés, de hecho, hasta los años 20 del siglo XX no existía, ya que se encuentra adosada a la pared norte de la ermita de Santa Eulàlia de Provençana. Una pared que se hallaba totalmente limpia de cualquier construcción hasta que, en un momento indeterminado de los 20, se le adosó un cobertizo o nave lateral todo lo largo de la pared. Nueva construcción a la cual se entraba por la plaza de la parte delantera de la ermita. Este añadido, de función desconocida (posiblemente relacionada con el baptisterio posterior), se mantuvo hasta alrededor del año 1930, cuando se derribó y se construyó la edificación actual, con su puerta, su ventanuco... y su plinto cabeza abajo, claro.

La ermita con el edificio adosado (1928)
La ermita con el edificio adosado (1928)
Se ignora de donde salió la pieza en cuestión, pero es posible que, al estar en una zona de alta expectativa arqueológica (se supone que la ermita está ubicada en un sitio donde había una antigua villa romana, ver El silo ibérico de La Torrassa, el ignorado socavón de 2500 años de historia), durante los trabajos de construcción previos de la nueva iglesia de Provençana o tal vez del derribo del añadido, les saliese este antiguo elemento románico y, viendo que era una “piedra vieja” pero desconociendo su función, no se les ocurrió otra mejor cosa que ponerla en la fachada del nuevo baptisterio durante su construcción. ¡A saber qué fue lo que pensaban que era!

En esta foto del 1931, el baptisterio ya está construido
En esta foto del 1931, el baptisterio ya está construido
Fuera como fuere, desde entonces, este plinto casi milenario se mantiene al sol y al sereno sin ningún tipo de protección, ni física, ni jurídica, escondido a plena vista ante la indiferencia tanto de la ciudadanía como de la administración. Una actitud que, si bien en el caso de la ciudadanía es excusable en tanto que la historia de la ciudad ha tendido a serle silenciada por intereses espurios, en el caso de la administración local no tiene perdón de Dios, ya que es un elemento arquitectónico histórico de primer orden para L'Hospitalet -aunque haya sido reaprovechado y descontextualizado- y al cual no se le ha dado la más mínima importancia. En esta circunstancia, pedir que se divulgue la existencia de esta particular pieza artística románica hospitalense y reclamar que el ayuntamiento, como principal valedor del patrimonio histórico de la ciudad, la proteja de forma activa, se convierte en una obligación moral de toda persona de bien.

Una obligación que, para nuestra desgracia, nuestros responsables políticos se la han pasado (y se la pasan) muchas veces por el arco del triunfo.

Demasiadas.

Planimetría de la ermita de Provençana con el baptisterio (2)
Planimetría de la ermita de Provençana con el baptisterio (2)

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