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L’Hospitalet-Centre, breve historia de un barrio muy descentrado (2)

Canal de la Infanta por el barrio del Centre
Canal de la Infanta por el barrio del Centre
(Viene de parte 1) En 1819 se inauguró el Canal de la Infanta que, enganchado al talud entre el Samontà y la Marina permitió la llegada del agua de riego a manta a toda la orilla izquierda del delta desde el río Llobregat hasta Montjuïc. Ello facilitó que la agricultura, que hasta entonces era de secano, pasara a ser de regadío, con unos rendimientos bárbaros que enriquecieron a los terratenientes e hicieron necesaria la venida de mucha mano de obra de afuera. Una afluencia que provocó que creciera en población el casco antiguo del pueblo. Así las cosas, la antigua Pobla de l’Hospitalet, comenzó a ocupar todo el espacio entre la riera de la Creu y la del Escorxador, desarrollándose lo que conocemos como barrio del Centro.

Entrada a Can Vilumara (principios s.XX)
Entrada a Can Vilumara (principios s.XX)
El crecimiento a costa de la agricultura (que llevó, de rebote, a un aumento de la actividad industrial) hizo que en 1854 se construyera la estación de Hospitalet del ferrocarril de Barcelona a Martorell (ver Bifurcación Gornal, el misterioso túnel fantasma de L'Hospitalet), la cual cosa dio un nuevo impulso al crecimiento poblacional del barrio. Impulso que llevó en 1868 al primer ensanche de L’Hospitalet-Centre, abriendo la calle Església y las calles que iban desde la Calle Mayor hasta la actual avenida del Carrilet. Una expansión que no paró y que llevó a la construcción de la nueva casa consistorial en 1895, a la instalación en 1900 de la Herrería San José, antecedente de La Farga, y en 1907 de la fábrica textil Can Vilumara. El barrio alcanzaba las 2.800 personas en 1900.

Rambla de Just Oliveras (1915)
Rambla de Just Oliveras (1915)
El aumento de la demanda de vivienda en el Centro hizo que la familia Oliveras urbanizara terrenos de su propiedad –hasta entonces agrícolas- para abrir la Rambla Just Oliveras y sus calles adyacentes a partir de 1907, produciendo lo que se ha dado a llamar Segundo Ensanche de Hospitalet. Con esta acción los Oliveras, sobre todo el alcalde Just Oliveras, pretendían, aparte de rentabilizar el negocio inmobiliario familiar, facilitar el acceso a la estación de tren. Una oferta ferroviaria que aumentó en 1912 con la construcción de la línea del ferrocarril de vía estrecha, conocido popularmente como Carrilet y que hizo que se consolidara aún más si cabe la definición del Centre como centro administrativo del municipio.

En los años 20, la urbanización del Centro siguió
En los años 20, la urbanización del Centro siguió
La neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial hizo que L'Hospitalet se enriqueciera a costa de vender sus productos a los contendientes pero, acabada la guerra, en 1920, Barcelona expropió las 909 ha de La Marina para hacer un puerto franco (ver La expropiación de la Zona Franca: Historia de una puñalada trapera) y, si bien no afectó al barrio del Centro directamente, fue un duro golpe para toda la población hospitalense habida cuenta que el municipio perdía el acceso a la playa. Con todo, el aumento continuo de población (en 1920, el barrio ya tenía 4.500 personas) hizo que, poco a poco, el Centro fuera urbanizando los campos que aún mantenía en su interior, abriendo nuevas calles hacia la vía del tren, tales como la calle España, Digoine o Molinés. La Exposición Universal de Barcelona de 1929 y la necesidad de mano de obra para su construcción hizo llegar una gran cantidad de gente a la, desde 1925 (cuando el rey Alfonso XIII le concedió el título), ciudad de L'Hospitalet, al aprovechar su cercanía a la capital y sus buenas comunicaciones. Situación que se tradujo en que, en 1936, el barrio tuviera ya 10.000 personas.

La antigua iglesia se derruyó hasta los cimientos
La antigua iglesia se derruyó hasta los cimientos
La conflictividad social que un cambio poblacional tan súbito produjo, hizo que el estallido de la Guerra Civil en 1936 encontrara el suelo abonado a un periodo revolucionario que intentó dar la vuelta al orden social hasta entonces imperante. A las movilizaciones y colectivizaciones (ver Los misteriosos cuernos que habrían asesinado al alcalde Just Oliveras) le siguió un anticlericalismo radical que, en agosto de 1936, hizo derribar hasta los cimientos la antigua iglesia barroca de Santa Eulalia de Mérida. Situación que, acabada la contienda en 1939, con la entrada de las tropas franquistas en Hospitalet, acabó dando un giro de 180 grados instaurando un duro periodo de represión y dictadura.

Iglesia derribada, iglesia erigida
Iglesia derribada, iglesia erigida
De la mano del arquitecto Manuel Puig i Janer, se construyó la actual iglesia del Centro (1942-1947), a la vez que comenzó la llegada de inmigración proveniente del sur de España. Una inmigración que se produjo como resultado de la desastrosa política de autarquía del régimen de Franco y de la destrucción del tejido productivo español tras la Guerra Civil. Hospitalet, de esta manera, a un paso de la capital (pero a unos precios más baratos), bien comunicado y con los campos en plena producción se benefició de un efecto llamada que fue in crescendo durante las décadas siguientes.

Can Modolell de la Torre con la Talaia
La Talaia, antes de su traslado
El barrio del Centro, en esta situación, vio cómo la urbanización se extendía hacia los extremos (Bellavista, Frederic Prats, Femades…), cruzaba la vía del Carrilet (Passatge Milans) y se abría una nueva avenida hacia Cornellà aprovechando el cauce del Canal de la Infanta, que acabaría conformando la actual Av. Josep Tarradellas. Paralelamente, se ensanchaba la parte de la calle Mayor enfrente del Ayuntamiento con la construcción del Edificio de La Caixa (1947) y se conformaba la Plaza del Ayuntamiento. El negocio inmobiliario, debida a la creciente demanda de vivienda, se convirtió en un negocio preferente, lo que comportó la destrucción de gran cantidad de edificios y casas antiguas en beneficio de bloques de pisos impersonales donde embutir a cuanta más gente mejor. El ejemplo más paradigmático fue el derribo de Can Modolell de la Torre (s.XVI) en 1972 para la urbanización y apertura de la calle Atalaya, comportando el traslado de su torre (La Talaia) a la entrada de la calle Xipreret (ver La Talaia de L'Hospitalet, el símbolo inerte de una ciudad iconoclasta).

Construcción del metro en Rbla Just Oliveras (1977)
Construcción del metro en Rbla Just Oliveras (1977)
La llegada de la democracia coincidió con el momento de máxima población del conjunto de Hospitalet, con cerca de 30.000 habitantes en el barrio del Centre. La presión demográfica sirvió de acicate para diversos cambios urbanísticos como la conexión de la Rambla Just Oliveras con la Rambla de la Marina, la conversión en zona industrial de los campos existentes aún entre el Centro y Bellvitge, la construcción de la L1 del Metro (1977-1987) y el soterramiento de la línea del Carrilet (1987) con su conversión en avenida. Todo ello dando forma a un barrio que, con pocas modificaciones en su trama básica es el que ha llegado hasta hoy en día.

Patrimonio superviviente a la especulación (2019)
Historia de L'H versus especulación urbanística
En la actualidad, el barrio del Centro tiene 26.608 habitantes (2020) y continua con su consideración de centro económico y administrativo de la ciudad pese a haber otros barrios que tienen mayor población. El mantenimiento de su trama antigua, el rico patrimonio histórico que se ha conseguido conservar pese a las inercias patrimonicidas de la especulación urbanística de las últimas décadas, y el hecho de disponer del centro político y del nivel de vida más alto de toda la ciudad han convertido, por méritos propios, L’Hospitalet-Centre en el epicentro de la vida de la segunda ciudad de Catalunya.


Carrer de Xipreret, el histórico corazón de L'Hospitalet-Centre
Carrer de Xipreret, el histórico corazón de L'Hospitalet-Centre


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