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martes, octubre 11, 2005

La dura caza del alma

Si de algo tengo fama entre mis amigos es de ser un hueso difícil de roer para todo aquel que intenta convencerme de alguna cosa en la que no creo. Ellos lo han intentado muchísimas veces y si bien no soy en absoluto refractario a lo que me digan, si tengo las cosas claras -y normalmente las suelo tener- no hay quien me haga bajar del burro, manteniendo mis pensamientos y mi proceder hasta las últimas consecuencias. Pero claro, no todo el mundo sabe que pie calzo, y este pequeño detalle resulta un tanto decepcionante para todo tipo de vendedores y apóstoles varios que, creyendo picar en carne porque jamás dejo de tratarlos con corrección, se encuentran con un muro infranqueable.

Éste fue el caso de una visita que me hicieron un par de mujeres de los Testigos de Jehová a mi tienda. El caso es que no me eran desconocidas, al ser mi madre la que usualmente las atendía -sin conocer que de alguien me viene esa tozudez- ya que ellas creían que tenían algo a sacar y periódicamente le hacían su visita. Sin embargo, aquel día no estaba ella, y me ofrecí a atenderlas. La pareja cayó en la “trampa” y entraron al trapo como dos miuras. Testigos de Jehová... puede ser interesante -me dije.

Mi primera intervención les hizo arrancarse con todas sus fuerzas: “Dios es injusto”. ¡Puaf! ¡Que les fui a decir! Empezaron a soltarme la serenata de que si todo está controlado por Dios, que si Dios decide lo que es bueno y malo, que si la Biblia, que si patatín, que si patatán... pero claro, su punto flaco es que todo su discurso era de FE, es decir sin ningún tipo de racionamiento, ya que éste les desviaba de lo que habían enseñado. La batería antiaérea de mi defensa era a base de poner ejemplos prácticos razonados que desmoronaban sus teorías y “atacaban” la supuesta divinidad e inmutabilidad de las palabras de la Biblia, por ejemplo, destacando las diferencias de sentido de las palabras al ser traducidas que pueden cambiar el sentido de las frases o bien la percepción equívoca de un mismo hecho por dos personas diferentes. Siempre he sido un “torpedero”.

Ellas se defendían con uñas y dientes, repitiendo una y otra vez lo mismo que les habían enseñado y en lo cual creían a pies juntillas. Sin embargo, las encerroné de tal forma que una de ellas -el elemento más pasivo- me acabó por dar la razón de que la Biblia simplemente era cuestión de opinión. Ello hizo rizársele los pelos a la otra -el elemento activo- y con un “¡Este es un filósofo!”, se despidió rápidamente y dió por acabada la conversación, dejándome casi con la palabra en la boca. Se ve que para ellos el pensar debe ser como la lepra.

La cuestión es que “mis amigas”, desde entonces, han venido más bien poco por el establecimiento y solo para saludarme rápidamente y preguntar por mi madre -la cual ya no viene por la tienda-, eludiendo toda conversación o intención de “convertirme” - con tres cuartos de hora tuvo bastante por lo visto. Curiosamente las veces que ha venido, solo lo ha hecho “la voz cantante” del dúo. Aquella mujer que me dio la razón, jamás la he vuelto a ver.

¿El cazador cazado?.

7 comentarios:

chin dijo...

Sí, también he tenido una experiencia muy similar. Pero claro es que les sacan a hacer "la calle" en pelotas intelectuales y sin preparación previa para afrontar las "adversidades". La verdad es que me vencen la paciencia.

scape95 dijo...

Jajajajaaaaaa, con toda la gente que habrá en tu ciudad... tuvieron que dar contigo. Pobres... qué mala suerte!

Ireneu dijo...

Chin: Ellos tienen la fuerza que les da la fe, punto. Son integristas. Si se encuentran con alguien que les hace ver los agujeros de su fe, ellos dudan y se sienten inseguros de aquello que ellos creian inmutable, y entonces rehuyen la confrontación. Supongo que es por eso que "odian" a los filósofos. Lo curioso es que les haces mas "mal" si les oyes y hablas con ellos con toda naturalidad que si les pegas un portazo en las narices. Ese portazo les da más fuerzas a continuar. Lo otro les siembra dudas.

Scape95: Pues si... entre 254.000 personas. Encontraron la aguja del pajar, jajajajaja!

Si te soy sincero, me dan un poco de pena, porque esa voluntad bien encaminada ganaba muchas guerras, pero...

odyseo dijo...

Pero hombre, ahora te dedicas a maltratar las mentes serafínicas delos Testigos de Jehová!!! ;-)))))
Mira que hacerles pensar

oserlaj dijo...

No hay que ir a una secta de las características de los Testigos de Jehová para darse cuenta de que muchas personas se lo tragan todo sin razonar, yo he tenido cientos de discusiones de ese estilo con amigos que practican un catolicismo empedernido, y siempre terminan con el tema de la fe, que parece ser que lo resuelve todo.

En cuanto a los Testigos, todavía recuerdo cuando tenía 15 años y les abrí la puerta, me soltaron un rollo (qué ingenuo era por aquel entonces) y como les dije que no me interesaba comprarles su revista, a los dos días apareció una chica guapísima (y testigo, cómo no) preguntando por mi. Vamos, que me trajeron "el gancho" jejeje

Un saludo!

JNR dijo...

Todavía me parece increíble que en esta sociedad tan desarrollada del siglo 21, todavía se ponga en duda la veracidad de la fe. Es lógico que no podamos entender a ésta a la luz de la ciencia, pues la fe escapa a esta, está por encima. Después de tantos desastre naturales, de tantas guerras e injusticias, no os habéis fijado que cuanto más se sufre más creyente se es?. Pregúntenle a un iraquí, si depspue´s e haber perdido a toda la familia es menos creyente... o a un mejicano que haya perdido la casa en el reciente huracán, si tiene menos fe. La respuesta es no. Y no porque los débiles sean los que necesitan tener Fe, aunque sea una fe irreal para calmar la desolación. No, somos nosotros la sociedad acomodad, que en nuestra increíble soberbia pensamos que no hay Dios, que nosotros solso nos bastamos. ¿Si no hay Dios que narices pintamos en este mundo?

Ireneu dijo...

joooo...deeeer!!!

Juro que tras leer el mensaje anterior no me desanimaré para seguir luchando por conseguir un mundo mejor y más justo para todos.