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jueves, julio 31, 2014

La tuátera, el reptil de los tres ojos

Tuátera o Tuátara
Cuando hablamos del tercer ojo, la mente se nos va automáticamente -si no eres escatológico o estas en pleno ataque de migraña- al mundo de los chakras y las filosofías orientales. Este tercer ojo, nos permitiría conectar con el mundo espiritual que nos envuelve y encontrarnos con nosotros mismos. Uno, puede creer o no creer en la existencia de este "tercer ojo" ya que su existencia roza lo paranormal asociada a la glándula pineal que tenemos en el cerebro. Sin embargo, este tercer ojo existe, es bien real y está científicamente estudiado su existencia en un simpático reptil neozelandés: la tuátera.

Zona de distribución
La tuátera o tuátara (Sphenodon spp.) es un curioso reptil espinoso carnívoro que llega a medir unos 80 cms de largo, pesar 1'5 kilos y vivir más de 110 años, y que últimamente está teniendo éxito como animal de compañía en nuestras latitudes debido a su temperamento dócil. No obstante, a pesar de parecerse físicamente con ellos, no tiene nada que ver ni con lagartos ni con iguanas, ya que son auténticos fósiles vivientes, únicos descendientes de una antigua familia totalmente independiente del resto de saurios y que se remonta a más de 220 millones de años.

Es justamente por esta antigüedad y por su aislamiento en las islas de Nueva Zelanda que la tuátera ha mantenido toda una serie de características que la enlazan directamente con algunos saurios del Triásico; una de estas es la existencia sobre su cráneo de un tercer ojo que acompaña a los dos ojos normales.

Ojo pineal de una iguana
Este tercer ojo, también conocido como ojo pineal, se encuentra justo encima de la cabeza del bichito, aunque a simple vista -y sobre todo en la etapa adulta- no se diferencia a simple vista de una de las verrugosidades que tiene sobre su escamosa piel. Todo sea el decirlo, en su etapa juvenil la presencia de este ojo es más evidente y si bien este ojo no es exclusivo de las tuáteras -ya que se encuentran en infinidad de otros pequeños saurios e incluso en ranas- sí son los que más desarrollado lo tienen.

Ojo pineal de un lagarto
Al contrario de lo que se pueda pensar, este ojo parietal dispone de todos los elementos que dispone un ojo normal, con globo ocular, cristalino y retina como los demás, pero lo que no se ha detectado es que tengan un nervio óptico que conecte directamente con su pequeño cerebro. Aunque, eso sí, disponen incluso de partículas fotorreceptoras con las cuales captan la luz solar y que entroncaría con su función real, más allá del posible antiguo funcionamiento como tercer ojo funcional.

Tercer ojo de un Anolis
Los científicos que han estudiado la existencia del ojo pineal en tuáteras y otros pequeños lagartos, han llegado a la conclusión de que este ojo no funcional, tiene un papel muy importante en la termorregulación de sus cuerpos. Debido a que los reptiles necesitan la luz del sol para calentar su sangre y entrar en actividad, el tercer ojo haría como de aparato fotorreceptor, desprendiendo una serie de hormonas que regularían la mayor o menor cantidad de exposición de estos animales al sol. De esta forma, este ojo evitaría que el animalejo se calentara demasiado por una sobreexposición al sol.

Glándula pineal
En el caso de los humanos, la glándula pineal, que sería una estructura relicta de nuestro desarrollo a partir de los saurios (ver Renacuajos, la acuática clave del hipo) y que se encuentra entremedio de los dos hemisferios cerebrales, tendría una función similar al regular los ciclos de sueño y el reloj biológico de nuestro cuerpo. Asimismo, esta glándula se ha dado a relacionar con la existencia del tercer ojo humano por las religiones y filosofías orientales tales como el taoismo o el hinduismo.

En conclusión, más allá de chakras y espiritualidades varias, el tercer ojo existe como tal en los saurios y de forma residual en las especies más evolucionadas. Si usted no cree en que el ojo pineal le va a conectar "con la casa", tenga en cuenta que a su simpática mascota sí que le es útil; con ello quiero decir que, aunque usted sea un insensible, su mascota no lo es y tiene que cuidarla bien.

Al fin y al cabo, tiene un tercer ojo que lo vigila de cerca.


La tuátera, el saurio con más ojos que ninguno

Webgrafía

1 comentario:

Manu dijo...

Llevo enamorado de ese pequeño reptil desde que era un crío.
Gracias por el post, Ireneu!