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jueves, noviembre 13, 2014

El árbol del Pastor: modestia por arriba, récord mundial por debajo

60% raíz, 40% copa
60% raíz, 40% copa
Cuando estamos en presencia de un árbol, lo que más nos llama la atención es el tronco y la copa, más que nada porque es lo más evidente que vemos de él. Sin embargo, lo que vemos de los árboles es simplemente una parte que, a modo de iceberg, no corresponde ni a la parte mayoritaria del individuo, porque el 60% del volumen de un árbol se encuentra debajo, en las raíces. Unas raíces que penetran metros y metros en la tierra en búsqueda de agua y nutrientes, hasta tal punto, que llegan a superar en profundidad la altura de la parte aérea del árbol. Tal es el caso de un modesto árbol, el Árbol del Pastor, el cual ha sido declarado como el vegetal con las raíces más profundas que se ha documentado hasta la actualidad.

El sagrado árbol Bodhi (Nepal)
El sagrado árbol Bodhi (Nepal)
Los árboles, en las civilizaciones más antiguas -más en contacto con la naturaleza de lo que lo estamos nosotros- siempre han sido un objeto de veneración místico por su capacidad -tan real como simbólica- de poner en contacto el cielo con la tierra. Y por si lo duda, le recomiendo que no se ponga debajo de uno de ellos en un día de tormenta

Más allá de su improvisado papel de pararrayos natural, el árbol, como ser autótrofo que es, obtiene su alimento diario del aire y de la tierra, por lo que necesita disponer de un sistema radicular potente y extenso que asegure el suministro de nutrientes al árbol. Si fuera un animal, podría ir a buscarlo, pero como no puede, su única forma es abarcar cada vez más espacio de terreno.

Raíces superficiales
Raíces superficiales
En este sentido, los árboles -en general- crean una auténtica maraña de pequeñas raicillas que, combinadas con las grandes raíces de soporte, absorben tanto el agua de lluvia como los minerales disueltos que necesitan para su crecimiento. Sin embargo, y al contrario de lo que pueda parecer, el árbol basa su estabilidad más en la expansión de las raíces que en la profundidad de las mismas, lo cual provoca no pocos problemas en zonas urbanas cuando hay ventoleras fuertes (ver Árboles bajo sospecha)

Aridez extrema (Kalahari)
Aridez extrema en el Kalahari
El caso es que la media de las profundidades máximas de las raíces de los árboles oscila sobre los 7 metros, pero en las zonas secas y de sabana, los árboles pueden llegar hasta los 15 metros de media provocado por la irregularidad extrema de las lluvias. Esto obligaría a buscar un suministro permanente de humedad que solo se encuentra en las capas más profundas del subsuelo. Justo en esta circunstancia se encontraría nuestro árbol plusmarquista.

Boscia albitrunca
Boscia albitrunca
El Árbol del Pastor (Boscia albitrunca) es un árbol de la familia de las alcaparras que vive en las zonas áridas de Sudáfrica y que no destaca por su excesiva altura, ya que a duras penas llega a los 10 m de altura. Sin embargo, el hecho de vivir en un clima seco, le obliga a profundizar sus raíces en el subsuelo en búsqueda de la humedad necesaria, documentándose en 1974 una Boscia que en el desierto del Kalahari había llevado sus raíces hasta los 68 metros de profundidad. ¿Que le parece poco? Si el árbol hubiese crecido en la cabeza de la estatua de Colón de Barcelona, sus raíces, no solo bajarían todo lo alto del monumento, sino que aún estarían clavadas 3 pisos por debajo de su base. Ahí es nada.

Desierto del Kalahari
Desierto del Kalahari
Las razones de semejante crecimiento no están claras pero, junto a la sequía en superficie de una zona tan árida como el Kalahari -que empujaría al árbol a buscar en profundidad lo que no encontraba en superficie- se apuntaría a un nivel freático en descenso que hiciese de "liebre" a las raíces más profundas, llegando hasta el nivel de los 68 metros. Marca que casi doblaría la profundidad de las raíces del mítico Árbol del Teneré (ver El Árbol del Teneré, 400 km de soledad).

El hecho de ser los seres vivos que más alto llegan (ver Hyperion, el ser vivo más alto del planeta) y los que más penetran su superficie, tradicionalmente ha hecho de los árboles un venerado tótem viviente. En una época, la actual, en que los vemos como molestias o simples proveedores de palillos y estanterías, vale la pena recuperar el sentido respeto que les tenían los antiguos y recordar que nuestra civilización, sin los árboles, no habría sido posible.

Ellos, al contrario, no nos necesitan para nada.


Modestia por arriba, récord mundial por debajo
Modestia por arriba, récord mundial por debajo

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3 comentarios:

Pancracio Celdran Gomariz dijo...

Estupendo trabajo; ojalá se prodigaran páginas como ésta. Ireneo aporta con el desarrollo de sus temas una dosis importante de conocimientos muy bien explicados, muy didácticos e interesantísimos. Felicidades.

Trebol-a dijo...

68 mts!! ya son metros, ya...

Hace (bastante) tiempo leí en algún sitio que la forma del conjunto de las raices bajo tierra asemejaba "grosso modo" la morfología de la copa del árbol. Es decir, que mientras un naranjo dispone su pan de raices en forma esférico, sin una raiz claramente destacada, un ciprés tendrá un sistema radicular con una raiz central claramente mayor que el resto y que profundiza en vertical...

Podría tener algo de sentido pero no se hasta que punto es una leyenda urbana heredada de los hippies sesenteros o tiene algún fundamento que desconozco...

¿sabes si existe algún tipo de correlación entre forma de la copa y forma del pan de raices?

Ireneu Castillo dijo...

Pancracio, muchas gracias por tus amables palabras. :-)

Trebol-a, hasta el punto que yo sé, no hay correlación directa entre la forma de la copa y la forma de las raíces. Las raíces se adaptan al substrato que se encuentran y a las necesidades de fijación de cada momento.

Has de tener en cuenta que todos los árboles, cuando salen de semilla, emiten una primera raíz pivotante que, si encuentra un substrato óptimo, será la que lleve la voz cantante, más que nada porque será la primera y la más vieja.

Los pinos piñoneros, de hecho, generan raíces fasciculadas -como la copa- para fijarse a terrenos inestables como las dunas, pero por el contrario, las encinas y alcornoques desarrollan unas potentísimas raíces pivotantes. Si la regla funcionara, los dos tendrían que tener raíces fasciculadas, y no es el caso.

Por otro lado, en el caso de las secuoyas, el hecho de tener una raíz pivotante es simplemente testimonial, ya que para sostener un volumen tan bestial, es más resistente y más eficaz una gran cantidad de raíces adventicias que disipen la energía del movimiento del gigante.

Espero haberte ayudado! :-)