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Santa Eulàlia, la historia del barrio más hospitalense de todos (1)

Siguiendo con el propósito de enseñar que la historia de L’Hospitalet es algo más que la de una ciudad dormitorio, en esta ocasión intentaré explicar -que lo consiga ya es harina de otro costal- la historia de uno de los barrios más antiguos, populares e industriales de nuestra ciudad: El barrio de Santa Eulàlia.

Medusa encontrada en Santa Eulalia (s.XIX)
Medusa encontrada en Santa Eulalia en el s.XIX
Cuando digo que es antiguo, no lo digo porque sí, sino porque su origen se remonta, ni más ni menos que a la época de los romanos. Y una prueba de ello es que, en los alrededores de la ermita de Santa Eulàlia de Provençana se encontró, a mediados del siglo XIX, la conocida cabeza de Medusa, una escultura romana del siglo II d.C. que testimonia que, en aquella zona (¿tal vez debajo de la ermita?) hubo un templete relacionado a una villa romana. Una villa romana que aprovecharía la comunicación que le permitía el ramal de la Vía Augusta que es la actual Calle (o carretera) de Santa Eulàlia y que estaría en el origen no solo del barrio, sino del propio municipio de L’Hospitalet.

Ermita de Provençana (s.XII)
Ermita de Provençana (s.XII)
El territorio que hoy denominamos Hospitalet, formado desde época romana por casas aisladas que cultivaban grandes extensiones de terreno, era conocido hacia el siglo X con el nombre de “Provintiana” y era administrado por la pequeña iglesia que hoy conocemos como “Ermita de Santa Eulalia”; razón por la cual se conoce al edificio más antiguo de L’Hospitalet (consagrado en 1101) como “Santa Eulàlia de Provençana”. Lo suyo hubiera sido que, a partir de este primer edificio, se hubiese desarrollado un primer núcleo habitado como tantas veces ha pasado en la historia, pero la cuestión es que no fue así -no se sabe por qué- y, al cabo del tiempo, acabó por desarrollarse el asentamiento del Centro y cambiando hasta el nombre del pueblo (ver L’Hospitalet-Centre, breve historia de un barrio muy descentrado).

Hostal de la Bordeta (Riera Blanca -Crta. Sta. Eulàlia)
Hostal de la Bordeta (Riera Blanca -Crta. Sta. Eulàlia)
Sea como fuere, la zona quedó como un páramo despoblado (a excepción de algunas masías dispersas) vertebrado por la antigua Vía Augusta durante muchos siglos, y el hecho de estar en el camino entre la Pobla de L’Hospitalet –el barrio del Centro, vamos- y Barcelona, tampoco ayudó demasiado a que se poblara. Que a mediados del siglo XVII se construyera el hostal de la Bordeta en la esquina de la carretera con la Riera Blanca tampoco hizo variar demasiado el paisaje humano de la zona, hasta el punto que el despoblamiento propició el abandono y la ruina de la ermita de Provençana.

Parcelación de Santa Eulalia en 1850
No fue hasta el 1820, con la llegada del Canal de la Infanta a aquellos campos, que la disposición de agua a manta cambió la situación ostensiblemente. La existencia del canal llevó a los agricultores, además de a instalar un primer molino harinero en 1831 en la Riera Blanca, a crear toda una densa red de acequias que convirtieron aquellos campos antaño de secano en fértiles huertas que, con el tiempo, acabaron conformaron la estructura de calles que vemos hoy en día (ver El curioso origen de la estructura de calles de Santa Eulàlia de Provençana). Paralelamente al aumento de producción lo hizo el poblacional, sobre todo en el adyacente pueblo de Sants cuya proximidad a Barcelona propició la creación del barrio de la Bordeta a lo largo de la carretera hasta extenderse a la parte de Hospitalet -incluso la ermita de Provençana recuperó el estatus de parroquia. Un Hospitalet que llegaba hasta la Riera de Escuder (Can Batlló, más o menos), y que en 1838 sufrió una primera mutilación de su término municipal, cuando Sants absorbió la franja de terreno entre dicha riera y la Riera Blanca. Cauce que, a partir de entonces, marcó el nuevo límite municipal. Curiosamente, unos años más tarde (1848) la gente hospitalense que había pasado a ser de Sants, pedía su retorno a Hospitalet... sin que les hicieran ni caso, claro. 

A partir de este momento, el crecimiento de Sants y de Barcelona impulsó a diferentes industrias a instalarse en territorio hospitalense aprovechando los cercanos y bien comunicados terrenos agrícolas de Santa Eulalia.

La Aprestadora Española en un mapa de 1855
La Aprestadora Española en un mapa de 1855
Así las cosas, en 1854, a la vez que se construía el trazado del ferrocarril de la línea a Martorell, se instalaba la Aprestadora Española y Tintes Pareto (dedicadas ambas al textil), desarrollándose las calles Aprestadora, Pareto y la Carretera de Santa Eulàlia como los ejes vertebradores del barrio. Un barrio que crecía conforme que industrias y talleres (tanto los ubicados en La Bordeta, como en Santa Eulalia) necesitaban más trabajadores y estos tendían a ubicarse en las cercanías de sus puestos de trabajo. Y hasta tal punto era la interrelación entre la parte de Sants y la de L'Hospitalet que, en 1874, una buena parte de los 500 habitantes de Santa Eulalia pidieron la integración en el municipio de Sants por simple lejanía del centro administrativo del municipio. Como había pasado años antes, y para no perder la costumbre, la administración se pasó las reclamaciones vecinales por el arco del triunfo.

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