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| La Quinta de Sant Rafael de Tarragona |
Si bien el
patrimonio histórico y artístico de una ciudad es algo que dignifica y enriquece a la sociedad que la mantiene, hay demasiadas veces que, cuando es la administración local la que debe cuidarlo, no le da el mantenimiento que le toca o, directamente, lo
abandona a su propia suerte. Pues algo similar le ocurre a la
Quinta de Sant Rafael, una maravillosa casa modernista situada en
Tarragona, entre la Plaza Imperial Tarraco y el río Francolí, en el conocido como
Parc de la Ciutat que, a pesar de pertenecer al Ayuntamiento, lleva años y años esperando un plan de usos que evite su degradación.
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| Terraza sobre el porche de entrada |
La historia de esta casa se inicia en 1911, cuando
Mariano Puig i Valls, político, mecenas y rico propietario tarraconense, decidió la construcción de una casa, para descanso y curación de su hermano
Rafael Puig i Valls, que sufría de arteriosclerosis, en una de sus fincas situada en el límite del espacio urbano de Tarragona.
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| Dos torres rematan la Quinta |
Rafael Puig i Valls era un reputado
ingeniero forestal que se hizo conocido por su defensa de la naturaleza, los bosques y por la promoción de la
Fiesta del Árbol; o dicho de otra forma, lo que hoy podríamos considerar un
ecologista convencido. Esta estima por el medio ambiente, seguida también por su hermano Mariano, hizo que éste le construyera una casa de planta baja y piso en estilo modernista (con detalles de
secesión vienesa,
ver La Botiga Nova, modernismo al estilo de L'Hospitalet) que destacaba por su decoración floral, por su trabajo de la forja y por disponer de
dos torres, una octogonal en el ángulo suroeste de la casa y otra cuadrangular rematada con una cúpula de
cerámica vidriada de colores blanco y azul, a modo de torreón, sobre la terraza de la casa. El arquitecto encargado del proyecto fue
Juli Maria Fossas i Martínez, quien la levantó entre 1912 y 1913.
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| El interior está totalmente vandalizado |
La Quinta de Sant Rafael, uno de los mejores ejemplos de
modernismo de la ciudad de Tarragona, estaba rodeada de un gran jardín de estilo inglés, que los hermanos Puig y Valls trataron como un
jardín botánico, plantando gran cantidad de árboles y arbustos diferentes con una intención didáctica. Sin embargo, su relación con el mundo del arte permitió que el jardín acogiera numerosas esculturas procedentes de la
Exposición Universal de Barcelona de 1888 (
ver Barcelona 1888, la torre que quería competir con la Torre Eiffel).
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| Fachada trasera de la Quinta de Sant Rafael |
Muerto Rafael Puig en 1920 y Mariano Puig en 1928, la propiedad pasó a sus herederos que ocuparon la casa hasta 1973 cuando pasó a propiedad del Ayuntamiento de Tarragona quien, en 1986, convirtió el espacio ajardinado de la antigua finca en el conocido como
Parc de la Ciutat (Parque de la Ciudad). Sin embargo, así como el parque que rodeaba la casa (aunque nada tiene que ver con el original) se convirtió en uno de los más valiosos
espacios verdes de Tarragona, con varios árboles monumentales incluido, la casa quedó absolutamente
abandonada y al alcance del incivismo más furibundo. Incendios,
vandalismo, olvido, dejadez... la Quinta de San Rafael, en un estado de degradación indignante, desde entonces ha encadenado proyecto tras proyecto sin que ninguno de ellos se acabe de concretar, en una larga historia de
desprecio institucional que, desgraciadamente, afecta demasiado a menudo a nuestro patrimonio arquitectónico (
ver Can Rigalt, especulación y polémica de un singular patrimonio hospitalense).
- Pioneros de la ecología moderna
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| Los hermanos Rafael y Mariano Puig i Valls (1912) |
Tal era la concienciación -sin duda avanzada para su época- de
conservación del medio ambiente y del patrimonio histórico de los
hermanos Puig i Valls (sobre todo Rafael), que promocionaron la creación de parques naturales en Collserola, en
Montserrat y en el Cap de Creus. Estos proyectos, revolucionarios a principios del s.XX, aún tardarían muchos años en crearse, pero lo que sí que crearon fue el parque del
Pont del Diable de Tarragona que, aprovechando que el mejor acueducto romano de Catalunya estaba en una finca suya, lo rodearon de todo un jardín forestal que integrara su amor por el bosque y por la historia. Aunque degradado por la
falta de mantenimiento de las administraciones, a día de hoy es un rincón con mucha personalidad que no deja indiferente al visitante.
Por si lo quieres visitar:
Dirección: Quinta de Sant Rafael. Parc de la Ciutat, s/n, 43005 Tarragona (Tarragonès)
Teléfono: (+34) 977 250 795
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| Verja de entrada al Parc de la Ciutat |
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