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lunes, junio 13, 2005

Carod y el boomerang de los políticos.

Carod-Rovira se querellará por las amenazas de muerte para con él que proliferaron en la manifestación popular (aunque yo más bien diría miting electoral PPero) que se hizo el sábado pasado en Salamanca. Vale que es abominable amenazar de muerte a nadie, pero en este caso he de reconocer que los políticos están recogiendo la semilla de la discordia que están sembrando continuamente. Ahora le ha tocado a un Carod muy cuestionado dentro de su partido, pero si seguimos en este estado de críspación política, pronto se hará extensivo a todo político y a toda manifestación social.

La deria de los políticos -como buenos pescadores que son- por revolver el rio en busca de la ganancia rápida, jugando al peligroso juego de azuzar los bajos instintos que les sean propicios electoralmente y la de cargar en personas concretas las culpas que al partido interesa cargar, provoca que el "rio" se mueva tanto que llegue a ser un peligro, incluso para los propios pescadores.

Los políticos, olvidando los temas realmente interesantes para el dia a dia de las personas, sacan provecho de la rabia mal contenida y peor asimilada que en el populacho crean ciertos temas espinosos, siguiendo unas reglas del juego concretas y que todos los partidos conocen. Lo único que diferencian unas actuaciones de otras es la potencia tanto informativa como económica de cada uno. Si esto lo conocen todos los partidos ¿porqué se llevan las manos a la cabeza cuando se producen estas amenazas?. Hipocresía y voluntad de volver la presión en contra en presión a favor.

En todas las manifestaciones políticas se producen amenazas de muerte veladas -o no- a los oponentes ideológicos de la manifestación. En Salamanca, el diablo se llama Carod; cuando las manifestaciones anti-guerra, los improperios asesinos caian sobre Aznar, al igual que han pasado por el "cadalso virtual" practicamente todo el elenco político español por una u otra razón: Felipe Gonzalez, Fraga, Otegi, Ibarretxe, Ibarra, Zaplana, Zapatero... y por no decir todo el empresariado que ha cerrado alguna fábrica.

Esta fea costumbre de la política española no es mas que una parte del juego que juegan entre ellos para posicionarse, que si bien normalmente no pasa del tan manido "¡es para matarlo!", es un juego peligroso que en una locura puede provocar serios altercados.

Me parece bien que se castiguen esos comportamientos para evitar males mayores, pero como dijo una vez un independentista vasco cuando el GAL se cargaba a los de ETA: en una guerra es normal que hayan bajas de ambos bandos.

Que no se quejen los políticos si después de sembrar vientos de discordia recogen tempestades en forma de cambios súbitos de gobierno, amenazas de muerte, pérdidas de escaños, expulsiones, trasfuguismo, atentados... Si lo que quieren es guerra, que no se quejen de las bajas.

3 comentarios:

oserlaj dijo...

Lo peor es que con la cantidad de problemas que hay se haya hecho una montaña de este tema. Especialmente ridículo es el corte de voz que han puesto en la web de la SER en el que se escucha a Esperanza Aguirre hace 9 años apoyando que vuelvan los documentos a Cataluña y lo que dijo el otro día, en el que cualquier parecido con su anterior opinión es simple coincidencia jejeje

Un saludo!

odyseo dijo...

Creo que tienes más razón que un santo.

Ireneu dijo...

Jajajaja! ya lo he escuchado, Oscar... es impresionante. ¡Mira que se ha de ser caradura para ser alguien en política!

Ah! y gracias, Ody! espero que no se le ocurra a nadie hacer un proceso de beatificación de mi persona! Que la gente está mu tará! ;-)