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miércoles, junio 22, 2005

¿Colillas volantes? No, gracias.

Si hay algo que cuando voy por la carretera me saca de quicio son los guarros -y guarras- que por miedo a ensuciar sus coches, o directamente por perrería, utilizan la ventanilla como cenicero lanzando encedidas las colillas de sus cigarrillos, papeles y mierda de todo tipo.¿Tanto cuesta utilizar tu cenicero para dejar los residuos y cuando llegas a destino tirarlos a una papelera? Hay gente manta a la que parece que si.

El tenerme que tragar una media unos 50 kms diarios me permite ver conductas incívicas de este tipo todos los dias, y aunque parezca que deba ser una cosa aislada, la experiencia diaria te dice que de aislada nada, generalizada, y bien generalizada.

Esta mañana a parte de ver volar infinidad de colillas humeantes por las ventanillas - también existe la versión del jeta a quien distraidamente se le cae el pitillo de la mano-, ha estado a punto de darme una manzana que el conductor de una furgoneta que circulaba delante mio en la Ronda de Dalt se ha comido - eso es un decir, porque se había dejado la mitad- y que, ni corto ni perezoso, ha lanzado al inmenso container que es la ventanilla de un vehículo. Les pitas o les haces luces e, impasible el ademán, continuan conduciendo como si tal cosa. Encima de guarros, hipócritas.

Botellas vacias, peladuras de frutas, pañuelos usados, colillas encendidas... todo sale por la ventana del impoluto coche de delante. A parte de lo que tiene de comportamiento incívico y egoista, el problema es que ello puede significar un verdadero peligro tanto para los otros conductores - un impacto de una botella medio vacia en un motorista a 100 km/h es para hacer temblar a quien lo reciba- como para el entorno. ¿Cuantos incendios se han provocado por esa colilla que a alguien le molestaba y que no se molestó ni en apagar porque era demasiado trabajo? Incontables, y lo que es más grave es que seguiremos padeciendo incendios gracias a los guarros de las carreteras.

Hay veces que los que hacen tercermundista a un pais son los comportamientos individuales de sus ciudadanos, no sus gobiernos.

7 comentarios:

oserlaj dijo...

A mi también me dan mucha rabia los guarros al volante. Con lo fácil que es utilizar el cenicero del coche, que para eso está. Además, no comprendo cómo no se ponen serios y prohíben de una santa vez ir fumando mientras se conduce. Eso de tener una mano medio ocupada y que puedan caer brasas en cualquier momento es lo más inseguro que he visto en mi vida.

Aunque hay un tipo de guarros que me joden más todavía: los que dejan condones usados en la arena de la playa. ¡Cafres!

malaputa dijo...

Estoy contigo al cien por cien. La gente es tan guarra que ni siquiera es consciente de que lo que hacen es peligroso. Porque también lo hacen por la autopista...

Ireneu dijo...

Yo lo que pienso es que es todo resultado de que la gente no se ve como colectivo mas que cuando le interesa. En una situación normal son ellos contra el resto del mundo, y por eso no le dan ningun valor a los elementos comunes, simplemente por que tiene la percepción de que no le afectan directamente. En otros paises, la sensación de pertenencia de grupo es mayor y tu ves las calles impolutas.

laceci dijo...

Lo que no entiendo es porqué está prohibido hablar por el móvil mientras se conduce, y sin embargo fumar está permitido...
MANDA HUEVOS...

El inadaptado dijo...

Hace unos años fui de viaje de fin de curso al Benelux. Y estando en Amsterdamm, me quedé de piedra al ver que cuando el semáforo se ponía en ambar... ¡los coches se paraban! Y si andabas por el carril bici... ¡los ciclistas se cabreaban contigo!

A este pais le queda muuucho camino por andar hasta que se pueda considerar "civilizado"...

malaputa dijo...

Eeeh, yo paro en ámbar (desde que me multaron con 90 yurazos por no hacerlo).
Puestos a quitar, que quiten también las radios y los coches que no sean monoplazas, porque yo conozco a cada uno de miedo al volante cuando va de charla con el de al lado, y lo que es peor, ¡¡¡con el/los de atrás!!!

Ireneu dijo...

El problema es que la gente no sabe bien el código de circulación. El verde, no significa via libre a toda castaña, ni el ambar acelere para pasar, ni el rojo pase con precaución.

Hubo quien dijo que lo que realmente se tenia que prohibir es todo aquello que distrajera lo más mínimo... hasta el pensar.