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martes, diciembre 20, 2005

Suspiros ingenieriles

Los presupuestos ajustados y la osadía -por no decir falta de respecto para con el entorno- en el momento de hacer las obras públicas es escandaloso. Antes, se tardaba una vida en hacer una vía de comunicación, y ahora, en unos pocos meses han desaparecido montañas, valles, se han levantado viaductos imposibles, se han perforado túneles de muchos kilómetros y se han hecho taludes inverosímiles como si el riesgo geológico no existiera o los ingenieros fueran lo más cercano a Dios que existe. Y esto es lo que ha pasado en Zumaia (Guipúzcoa), en que el desprendimiento de un talud -teóricamente estable- se ha llevado a tres coches y un camión cargado de producto químico por delante.

Ahora los especialistas se estiran de los pelos porque en 30 años no había pasado nada con aquel talud de 20 metros de altura, sin tener en cuenta que la dinámica geológica sigue un curso y el hombre no entra en sus cálculos. Por el contrario, los ingenieros reducen la seguridad de las obras a una estadística de accidentes, estadística tanto más ajustada cuanto más ajustado es el presupuesto, y presupuesto tanto más ajustado cuanto mayores son las comisiones a repartir.

La próxima vez que pase por una obra, que sepa que su vida ha sido puesta en consideración, pero reducida a una estadística. Rece porque el presupuesto le permita tener una estadística amplia… o que el constructor no haya cobrado todavía.

3 comentarios:

scape95 dijo...

Precisamente hoy pensaba cosas parecidas. Hemos pasado por varias estaciones de esquí del Pirineo aragonés y, entre ellas, me ha llamado la atención la de Formigal. Situada en un entorno absolutamente increíble, es también increíble el número de grúas que se veian, construyendo enormes edificios (nuevos hoteles y apartamentos).

Y también hemos pasado por Biescas (curiosamente, el mismo día en que se producía una noticia importante sobre aquella tragedia de 1996). Hemos parado junto a las dos construcciones que quedaron en pie... intertar imaginar lo que pasó allí ese día ponía los pelos de punta.

Coñe, qué frío hace por estas tierras!!

Salu2!!

odyseo dijo...

así es fácil de entender por qué ultimamente se caen los viaductos o se hunden los túneles, se vienen abajo los puentes o se deslizan los taludes. Más de una fortuna ha salido de ahí.

Un saludo

oserlaj dijo...

Lo has explicado perfectamente: el hombre moderno le gusta demasiado jugar a ser Dios.

Interesante metáfora, la vida del ser humano está supeditada al dinero una vez más. Un saludo!