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lunes, noviembre 10, 2014

Kurt, la olvidada estación meteorológica nazi

WFL-26 "Kurt"
En todo conflicto bélico importante las secuelas se alargan mucho más allá del momento en que oficialmente se da por concluido, por lo que la vuelta a la normalidad se hace lenta y progresivamente. La Segunda Guerra Mundial, como guerra que afectó a todo el mundo en mayor o menor medida, no es una excepción a esta regla. Un ejemplo claro lo tenemos en la detención del último soldado japonés en guerra (ver El último soldado de la 2ª Guerra Mundial) casi 30 años después de acabada la contienda. Sin embargo, en fecha tan tardía como el 1981, se hizo un descubrimiento que sorprendió a toda la comunidad internacional, ya que demostraba que la guerra había llegado donde creían que no había llegado nunca: a suelo norteamericano. Se trataba de Kurt, la estación meteorológica nazi en Canadá.

Península de Labrador
La Segunda Guerra Mundial, por bien que afectó a todo el mundo, no lo hizo en suelo de Norteamérica. La lejanía de Japón o Alemania de Estados Unidos y Canadá, así como la potencia naval británica en el Atlántico y estadounidense en el Pacífico hizo que las incursiones directas de los ejércitos nazi o nipón en tierra norteamericana no se produjeran más que en forma de espionaje individualizado. O al menos se creía así hasta que se descubrió la estación meteorológica alemana que había sido instalada en el extremo norte de la península del Labrador. Pero... ¿una estación meteorológica? ¿en un sitio tan remoto? Los archivos de la marina alemana, tenían la respuesta.

Ubicación de Kurt
Durante el transcurso de la guerra, el conocimiento de las previsiones meteorológicas a medio y largo plazo eran vitales para los raids aéreos ya fueran por parte de los Aliados como por parte del Eje. Sin embargo la Luftwaffe se encontraba con el inconveniente de que, debido al control naval del Atlántico Norte por parte de los Aliados y al hecho que la circulación de vientos en el Hemisferio Norte es básicamente de Oeste a Este, no tenía suficiente información para poder hacer sus propias previsiones. Tenían que conseguirla como fuese.

El 18 de septiembre de 1943 un submarino alemán, el U-537, zarpando desde Kiel (Alemania), se dirigió hacia las costas del Labrador (Canadá) para instalar una estación meteorológica automática que emitiese datos del tiempo de primera mano que sirvieran para hacer las previsiones más precisas posible.

El U-boot 537
La estación pertenecía a un contingente de 26 estaciones que tenían que ser repartidas por las zonas árticas del norte de Europa -recordar que Noruega estaba controlada por Alemania (ver La fuerza antinazi de un sencillo clip sujeta papeles)- de las cuales, dos, tenían que ser instaladas en suelo americano. La misión no estaba exenta de peligro.

El U-537 llegó a las costas de Martin Bay el 22 de octubre de 1943, después de esquivar las patrullas aliadas de defensa. Patrullas que hicieron que otro submarino encargado de la otra estación que tenia que ser instalada en suelo americano fuese hundido antes de llegar a su destino.

Peter Schwerer, el comandante
La estación meteorológica (llamada oficialmente Wetter-Funkgerät Land-26, o Kurt por ser el Dr. Kurt Sommermeyer el meteorólogo encargado de su instalación) consistía en una serie de 10 cilindros de 1 metro de alto por 47 cm de diámetro, con un peso de unos 100 kg cada uno, que contenían el instrumental, la emisora de radio y las pesadas baterías de níquel-cadmio que tenían que proporcionar energía al conjunto al menos durante 6 meses. Además de estos cilindros, disponía una antena de 10 m de alto y otra algo más pequeña que montaba el anemómetro y la veleta.

Instalando la WFL-26
El conjunto, que tenía que ser instalado a 300 m tierra adentro, fue llevado a tierra por 10 personas en lanchas neumáticas desde el submarino, el cual, mientras tanto, permanecía en superficie a la vista de las posibles patrullas aliadas o, incluso, de las poblaciones de esquimales que en aquella época se dirigían hacia el sur al acercarse el invierno.

Presa fácil durante la operación
La idea era que la estación emitiera los datos durante dos minutos cada 3 horas en una frecuencia de 3.940 kHz. Ello tenía el peligro de ser detectados por los Aliados ya que durante aquellos dos minutos se rompía el silencio de radio, y era factible que las defensas la detectaran por triangulación. Pintaron los barriles con colores de camuflaje e instalaron el conjunto en menos de 24 horas, embarcando de nuevo e iniciando un movido viaje de vuelta en que fueron detectados por la fuerza aérea canadiense e intentaron hundirlo, sin éxito. El U-boot llegó al puerto de Lorient (Francia) el 8 de diciembre de 1943.

Kurt, en el Museo de la Guerra
Según los registros alemanes, la estación emitió durante un par de semanas y después se dejó de recibir señal de ella. El transcurso de la guerra y el aislamiento de la zona hicieron que la Kurt cayera totalmente en el olvido hasta 1977 en que Peter Johnson, un geomorfólogo canadiense que estaba haciendo una cartografía de la zona, descubrió la estación. El único inconveniente es que pensaba que era canadiense y simplemente la incluyó en su estudio como la estación "Martin Bay 7", sin darse cuenta que era una reliquia nazi de la Segunda Guerra Mundial.

Casi paralelamente, Franz Silinger,  un ingeniero alemán jubilado que estaba preparando una historia sobre la Siemens y su implicación en la guerra, descubrió los papeles del Dr. Sommermeyer y la existencia de la Estación Kurt. Silinger contactó con el historiador del ejército canadiense W.A.B. Douglas a quién explicó el descubrimiento.

En 1981, Douglas y un equipo especializado se dirigió hacia la zona concretada por Silinger, encontrando la estación con algún barril abierto, pero en bastante buen estado, dando fin a 38 años de olvido de la única operación de guerra oficialmente documentada en suelo del subcontinente norteamericano.

Actualmente, la WFL-26 "Kurt" se encuentra en el Museo Canadiense de la Guerra, en Ottawa, como ejemplo de que por mucho que se arreglen, por mucho que se cierren, por mucho que se olviden, las cicatrices de una guerra nunca acaban de borrarse del todo.


Kurt, la olvidada estación meteorológica nazi en Canadá

Webgrafía

7 comentarios:

Juanjo Ortiz dijo...

Muy interesante, estupendo aporte.

Quendi dijo...

Gran historia, cuantas habra de similares que aun desconocemos.

Sergio dijo...

No estoy seguro de que fuese la única operación de guerra en Norteamérica. Hubo un ataque japonés pequeño en Oregón: http://es.wikipedia.org/wiki/Ataques_en_Norteam%C3%A9rica_durante_la_Segunda_Guerra_Mundial#Ataques_a.C3.A9reos_en_Oreg.C3.B3n

Anónimo dijo...

Pearl Harbor?

Ireneu Castillo dijo...

No, no hay que confundir "norteamericano" con "estadounidense". Aunque se utilicen como sinónimos normalmente, en este caso no lo son y se refiere al subcontinente norteamericano.

Ninguna patrulla japonesa ni alemana pusieron el pie en tierras continentales norteamericanas (ergo no en sus islas) excepto de la que puso la estación Kurt.

Anónimo dijo...

Vaya, hace unos años la paguina Tecnología Obsoleta saco un articulo sobre esta estación, aquí dejo el enlace:

http://www.alpoma.net/tecob/?p=3760

Gerardo dijo...

Me ha encantado la historia, soy un aficionado a las estaciones meteorológicas y a la Segunda Guerra Mundial.
¿Se sabe que tipo de información meteorológica era capaz de transmitir? ¿Queda alguna en funcionamiento como reliquia?

Un saludo,