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Bellvitge, la historia de una joya convertida en cemento (1)

Vista panorámica del barrio de Bellvitge
Vista panorámica del barrio de Bellvitge
Aún me acuerdo cuando, a principios de los 2000, paseando por la Rambla de la Marina en dirección al Merca2 y al lado de la salida del metro, un hombre joven me para y me pregunta por una dirección del barrio. Después de indicarle, se conoce que le di la suficiente confianza como para preguntarme... "¿El barrio es tan chungo como dicen?" No pude, por menos, que reírme y tranquilizarlo de que Bellvitge, si bien en los 80 tenía sus problemas -como todo L'Hospitalet en aquella época, para qué nos vamos a engañar- no era el "territorio comanche" que desde la Ciudad Condal se había vendido insistentemente. Más allá de la anécdota, este hecho demuestra las carretadas de prejuicios que Bellvitge aún mantiene por haber sido uno de los polígonos residenciales más grandes de Catalunya, pero, aún más, del gran desconocimiento que hay sobre la historia de este popular barrio hospitalense. Una interesante historia que miraré de explicarle sucintamente.

Evolución del delta del Llobregat
Evolución del delta del Llobregat
Bellvitge es uno de los barrios de L'Hospitalet de Llobregat más recientes y famosos (no siempre para bien), pero también es uno de los más recientes geológicamente hablando, ya que, al asentarse enteramente en el lóbulo izquierdo del Delta del Llobregat, los 2,80 km2 del barrio fueron mar abierto hasta bien entrado el siglo V d.C. Tan solo con el avance del delta, gracias a la continua deposición de fangos y arenas por el río y las tremendas riadas que estacionalmente le acompañaban, fue que se conformó el espacio que hoy conocemos como Bellvitge. De hecho, la playa, durante el siglo VIII estaba a la altura de lo que hoy es la Gran Vía.

Ermita de Bellvitge, en medio de los campos
Ermita de Bellvitge, en medio de los campos
El territorio dejado por el río era llano como la palma de la mano, muy fértil pero pantanoso, por lo que su ocupación humana fue escasa durante buena parte de su historia, circunscrita a los escasos agricultores de la parroquia de Provençana a la que pertenecían los terrenos que el río hacía crecer con sus sedimentos. Uno de los primeros propietarios documentados fue una tal Amalvigia que en el año 995 disponía de una masía y una capilla adyacente. Capilla que serían los antecedentes de la actual ermita de Bellvitge, templo de estilo románico (hoy barroca) que también tiene una muy particular historia (ver Un iceberg llamado ermita de Bellvitge). Justamente el nombre Amalvigia estaría en el origen del nombre de Bellvitge ya que el nombre mutaría a "Malvige" (entendido como Mal Viaje, por los insalubres terrenos pantanosos y por ser el río la peligrosa frontera entre Al-Ándalus y los condados catalanes), luego a "Benvige" (por oposición, al ser un lugar sagrado), "Belvige" y, de aquí, como Bellvitge, nombre que se utiliza desde el 1323.

La ermita se ha inundado repetidamente
La ermita se ha inundado repetidamente
Este territorio, en principio insano y peligroso, llamado Marina (ver El Samontà y la Marina, el desconocido origen del alma de L'Hospitalet) fue transformado en una fértil zona agrícola gracias al duro trabajo de los labriegos que se dejaban la piel de sol a sol en la tierra y, sobre todo, con el permiso de las catastróficas inundaciones (no menos de 185 documentadas desde el 1100 -ver Los "batiports" de L'Hospitalet, donde historia, inundaciones y malos olores se dan la mano) y las guerras que la asolaban. No en vano, la ermita de Bellvitge tenía que ser reconstruida constantemente, ya fuera por las riadas o por ser campo de batalla, tal como pasó en 1493 o 1718, por poner solo un par de ejemplos.

Red de riego del Canal de la Infanta (1908)
Red de riego del Canal de la Infanta (1908)
Pese a ser tierras fértiles, aprovechables gracias al drenaje de sus zonas pantanosas, el agua del río no llegaba más allá de su orilla, por lo que la agricultura que se producía era meramente de subsistencia reducida a cereales, legumbres y productos de secano, cuyas producciones eran muy sensibles a las sequías y a las malas condiciones climáticas. No obstante, todo ello cambiaría a partir de 1819 con la construcción del Canal de la Infanta (ver El Canal de la Infanta o la trascendencia histórica de un patrimonio olvidado) y de las grandes acequias que, bajando desde el canal, atravesaban Bellvitge hasta llegar al mar, permitiendo el riego a manta de una tierra productiva hasta entonces infrautilizada. Infraestructura clave que acabó por convertir el hemidelta izquierdo en un auténtico vergel y a Hospitalet en el mayor polo de producción hortícola de Catalunya y España.

Acequia de la Feixa Llarga
Acequia de la Feixa Llarga
Esta situación supuso el crecimiento poblacional de L'Hospitalet y la instalación del ramal de tren de la costa, si bien no se reflejó en un crecimiento poblacional de Bellvitge, el cual se mantuvo con una ocupación reducida a masías aisladas dedicadas enteramente a una agricultura intensiva gracias a las hasta 4 cosechas anuales que se obtenían de sus tierras. Auténtica joya de valor incalculable para un pueblo que, hasta principios del siglo XX era eminentemente agrícola (se le llamó la Huerta de Europa) y que tenía en la fertilidad de sus campos y en su proximidad a Barcelona sus principales bazas económicas.

Zona expropiada a L'Hospitalet (1926)
Zona expropiada a L'Hospitalet (1926)
El crecimiento de la Ciudad Condal a finales del siglo XIX y principios de siglo XX a costa de la absorción de los pueblos adyacentes afectó L'Hospitalet a partir de 1920, con la expropiación por las bravas (ver La expropiación de la Zona Franca: Historia de una puñalada trapera (1)) de más de 900 hectáreas de la Marina para la construcción de una Zona Franca que jamás se llegó a hacer. Esta decisión "imperialista" de la capital catalana acabó cercenando de territorio hospitalense buena parte de sus mejores tierras, dejando establecidos en esta parte los límites municipales entre Barcelona y L'Hospitalet que hoy conocemos y delimitando el espacio que actualmente ocupa el barrio de Bellvitge. ¡Y aún gracias! Porque, de no haberse opuesto frontalmente el alcalde Just Oliveras a una nueva expropiación, en la actualidad buena parte del barrio -entre ellas, su carismática ermita- sería parte de Barcelona (ver Finestrelles, las 53 hectáreas de Hospitalet cercenadas por un conde).

Espacio que habría ocupado el aeropuerto de BCN
Espacio que habría ocupado el aeropuerto de BCN
Sea como fuere, el espacio agrícola de Bellvitge siguió su vida tranquila como siempre, pese a la prolongación de la Gran Vía hasta el río y los denodados intentos de endiñar por vía "trifásica" en sus campos el futuro aeropuerto de Barcelona (ver Barcelona-El Prat o el pelotazo que casi ubica el aeropuerto en L’Hospitalet). Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil, con la ulterior derrota republicana y la victoria de las tropas franquistas, haría cambiar radicalmente el futuro de las tierras de la Marina hospitalense.

...ver la continuación

Comentarios

Clay ha dicho que…
Muy interesante, estoy deseando seguir leyendo la historia de Bellvitge, mi barrio de acojida. Gracias!!!!
Ireneu Castillo ha dicho que…
Muchas gracias, Clay. Ya lo tienes a tu disposición. Espero que te guste tanto como la primera parte. Saludos! :-)

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