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jueves, octubre 17, 2013

La piedra que acabó con un papa


El Papa Lucio II
Los papas, debido a su influencia tanto terrenal como espiritual, han estado siempre en el ojo del huracán de la historia del mundo. Esta influencia ha hecho de ellos un objetivo a batir por cualquiera que se opusiera al poder omnipotente que muchas veces han practicado desde el Vaticano, lo cual ha provocado que muchos de ellos murieran en circunstancias luctuosas. Asesinatos a sangre fría, envenenamientos, "accidentes"... han plagado las biografías papales. Sin embargo, uno de ellos, Lucio II, murió de una forma cuando menos curiosa: murió de una pedrada.

Curia Vaticana
A principios del siglo XII, la vida política de Roma y de los Estados Pontificios era de todo menos tranquila y sosegada. El papado, afianzado como poder político Europeo, se veía constantemente acosado, incluso desde dentro de la Iglesia, por aquellos cristianos que se horrorizaban del desmesurado tren de vida que llevaba el papa y toda su curia. Estos se pasaban por el arco del triunfo los votos de pobreza y castidad con que, supuestamente, tenían que ejercer su apostolado, y llenaban de indignación a quién creía que el papado tenía que dar ejemplo de contrición y austeridad tal y como había sido el cristianismo en sus primeras épocas.

Lucio II (1700)
En vistas de que el Vaticano hacía caso omiso a este sutil detalle y continuaba en sus trece de abrazar con más intensidad los placeres y poderes terrenales que los principios espirituales, diversos personajes emergieron como líderes del malestar que generaba en la vida política de Roma. Malestar que hizo que en 1143, un grupo de nobles, comerciantes y artesanos, se organizaran para poner en marcha un Senado al estilo romano, desde el cual se gestionara la vida política de la ciudad al margen de las veleidades del papado.

Roger II de Sicilia
En estas circunstancias, el improvisado senado eligió como líder a Giordano Pierleoni, miembro de una de las familias más poderosas de la Ciudad Eterna y hermano del antipapa Anacleto II, nombrándolo  Patricio. El Senado, ubicado en el Capitolio, comenzó a tomar cada vez más y más poder a espaldas del papado, el cual estaba en manos de Lucio II desde el 9 de marzo de 1144, hasta llegar a vaciar de poder político al Papa, al cual se conminó a abandonar todo el poder terrenal y centrarse únicamente en su faceta de sacerdocio. Roma se había convertido, de facto, en una república conocida desde entonces como la Comuna de Roma.

La circunstancia no era muy del grado de Lucio II, evidentemente. Eso de dejar el oro y el poder plenipotenciario que tenía hasta entonces a un nuevo poder civil y más o menos democrático, no era lo que más le apetecía, y si bien en un primer momento intentó "dinamitar" el senado a base de influenciar en diversos senadores, en 1145 empezó a buscar apoyos militares para conseguir disolver el Senado. Un senado, que había recuperado el conocido lema romano "Senatus Populus Que Romanus" (SPQR- El Senado y el Pueblo Romano) y había llegado a acuñar moneda propia.

Senatus Populus Que Romanus
Lucio II contactó primero con Roger II de Sicilia para que le ayudara militarmente, pero en 1144 había tenido desavenencias con él por asuntos territoriales que había acabado en conflicto bélico, y a pesar de que Lucio se rindió al ejército de los sicilianos -que incluso llegó a atacar la Campania-, Roger II aún estaba suficientemente enfadado con él como para no estar muy por la labor de salvarlo de sus enemigos. 

Conrado III de Alemania
Ante la negativa, Lucio II decidió pedir ayuda al rey Conrado III de Alemania, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que le escribió una carta. Lucio, en viendo que la respuesta del emperador se demoraba más de lo que era preceptivo -síntoma evidente de que Conrado, tampoco estaba muy dispuesto a echarle una mano-, decidió atacar al Senado de la Comuna de Roma con sus propias fuerzas. Para ello, armó un pequeño ejército gracias a parte de la aristocracia romana que no estaba de acuerdo con la Comuna, y atacó el Capitolio el 31 de enero de 1145.

Colina Capitolina
En estas circunstancias, se formó una marimorena tremenda y el Foro romano se convirtió en un auténtico campo de batalla, donde se enfrentaron partidarios y detractores de los dos bandos. En uno de estos lances, Lucio II se puso al frente de las hostilidades (normal, dado que era el principal interesado) con la mala suerte de que recibió una certera pedrada de las huestes senatoriales que lo dejó fuera de combate.

Foro romano
Retirado a sus aposentos, Lucio II acabó muriendo por complicaciones derivadas de la pedrada recibida el 15 de febrero de 1145, con el dudoso honor de ser el primer papa muerto de una pedrada por defender más sus bienes materiales que los espirituales de los demás.


Lucio II, en una ilustración de 1911

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