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martes, octubre 29, 2013

La política española, una cuestión de familia

Cuando hablamos de los políticos de este país, la mayoría de las veces es para acordarnos de toda su parentela gracias a la extraordinaria  calidad (nótese el sarcasmo) de su trabajo al frente de la res publica. Una de las "lindezas" que más ha trascendido durante los últimos años es llamarlos "casta política", debido justamente a que parece que el poder se lo reparten unas pocas familias, pero... ¿hasta qué punto es esto real? Para saberlo, me he estado unas cuantas semanas recopilando datos biográficos de padres, abuelos y bisabuelos de 77 políticos españoles conocidos actuales y, una vez estudiados los datos, les adelanto que si sus padres son trabajadores, en este país, poca carrera política va a hacer. A continuación se lo detallo.

Político crea político

Gallardón, su padre era diputado
37 de los 77 políticos estudiados han tenido padres con algún tipo de vinculación política destacada, ya sea de izquierdas, de derechas, funcionarial o aristocrática. Con ello se puede llegar a afirmar que buena parte de los políticos actuales están influidos directamente por sus familias, que los han introducido en política directamente o bien, el entorno político en casa ha influenciado para que posteriormente tomaran responsabilidades políticas. En este caso, el pensamiento generalizado de que la clase política es una "casta" de Juan Palomo, no iría muy desencaminado... y si piensa que PP y PSOE son lo mismo, casi que también; el 54% de los 37 políticos del PP y el 48% de los 27 del PSOE estudiados tienen -o tuvieron- padres comprometidos políticamente. ¿Casualidad? Difícilmente, ya que algunos de ellos hunden la tradición política familiar hasta los bisabuelos y en proporciones similares. 

Militares, menos de lo que podría pensarse

Margallo, su bisabuelo era gobernador de Melilla
A pesar de la tradición de golpes militares, guerras civiles y dictaduras varias que han inundado la política española durante el último siglo, los políticos actuales tienen pocos ancestros militares de profesión y que se hayan destacado por ello. Es de suponer que el peso social del Ejército para con los descendientes los conduce, justamente, hacia el Ejército y no tanto para la función pública, lo que explicaría esta situación. También vale la pena destacar que la proporción de ascendientes militares en primer grado es similar en las filas de la izquierda y de la derecha: 5 entre IU y PSOE y 6 en el PP. Curiosamente, los 5 de la izquierda eran militares franquistas a los que les salieron sendas ovejas negras en forma de hijos e hijas comprometidamente de izquierdas.

La burguesía defiende sus intereses

Fabra, 4 generaciones en la Diputación
Llama poderosamente la atención que un 28% de los políticos estudiados del PP y del PSOE sean descendientes de padres pertenecientes a profesiones liberales o empresarios. Al contrario de que podría parecer que la burguesía ha de tener una fuerte representación conservadora, los profesionales cualificados y los hombres de negocios han inducido directa o indirectamente a sus retoños a implicarse en la actividad política, ya sea esta de izquierdas o derechas. La propia tradición de honorabilidad familiar, la capacidad pecuniaria de hacer que su prole se prepare convenientemente y la necesidad de estar cerca de los centros de poder para poder influir en lo que afecte a su actividad económica explicarían el porqué de este alto porcentaje de profesionales liberales y empresarios, independientemente de su adscripción progresista o conservadora.

El trabajador manda poco

El padre de Montoro era comerciante
Tan solo 6 políticos de los 77 estudiados tiene su padre que proceda de capas humildes o poco cualificadas, tales como obreros, agricultores o pequeños comerciantes. Ello indicaría que tan solo los hijos con cualidades excepcionales y/o con mucha suerte han podido aprovechar las pocas oportunidades de promoción política que permite una vida fuera de los círculos de poder. La poca permeabilidad entre estos estamentos, el poco interés de las clases bajas por unas responsabilidades políticas que tradicionalmente no han podido asumir y la falta de capacidad económica para dar a los hijos una formación superior que se lo permita, ha hecho que los trabajadores tengan una muy baja representación en la política española, ya sean en las bancadas de la derecha o de la izquierda.

Solana, su abuelo era Conde de Torre Alegre
En conclusión, la vida política española está integrada, básicamente, por familias que tienen intereses en estar en los centros de decisión o implicadas en la vida política del país desde hace generaciones, y esto es así tanto para el bloque progresista (supuestamente más accesible) como para el conservador (supuestamente más oligárquico). 

Almunia, su abuelo era Marqués de Almunia
El sistema democrático de los últimos 35 años, sin embargo, debería haber abierto la política española a la ciudadanía, pero no ha sido así. Esta circunstancia ha provocado que, básicamente, los mismos apellidos que pululan en la escena política de hoy en día sean los que planeaban en las generaciones anteriores, manteniendo sus privilegios seculares y la sensación de alejamiento entre la clase política y la población, que continuamente da la espalda a la actividad política. Solo así se entiende que apellidos como Botín, Fabra, García-Margallo, García Escudero, Morenés, Rato, Almunia, Fraga, Calvo-Sotelo, Boyer o Maragall sean apellidos que ya sonaban en la escena política de finales del siglo XIX, a pesar de dos dictaduras y una guerra civil de por medio.


La política española, una cuestión de familia

Fuentes y Webgrafía

2 comentarios:

Xavier Fluvià i Junyent dijo...

Gran article Ireneu!

Juanma dijo...

Fora molt interessant que ampliessis el teu estudi cercant, a banda de les relacions familiars, altres tipus d’afinitats mes “obscures” (encara que gens reprovables), com ara lobbistes, militars, opusdeistes, maçons, i, àdhuc, gent integrant de l’anomenat “front rosa”.