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miércoles, julio 03, 2013

Guimerà, el robado Nobel catalán

Estatua de Guimerà en BCN
17 veces, 17, fueron las veces que presentaron candidatura a favor del escritor Àngel Guimerà para que se le otorgara el Nobel de Literatura sin conseguirlo. ¿Y cual fue la razón para no concedérselo? Que escribía en catalán. ¿Cómo se les queda el cuerpo?. Pues esto, que pudiera parecer un gratuito alegato nacionalista catalán, es lo que se extrae de los documentos de Harald Hjärne, el secretario de la Academia Sueca del 1903 al 1922. Curioso cuando menos.

Àngel Guimerà i Jorge, el cual seguro conocerá por obras tan famosas como Terra Baixa  (soberbio Enric Majó en la versión televisiva del 1982) o Mar i Cel (si, si... la de Dagoll Dagom), fue un gran autor en lengua catalana de finales del s. XIX y principios del XX, ganador de los Juegos Florales y uno de los principales representantes de La Renaixença. Sin embargo, y aunque parezca lo contrario, Guimerà no era catalán.

Estatua de Guimerà en Tenerife
Guimerà nació en Santa Cruz de Tenerife el 1845 de padre catalán y madre canaria, y no fue hasta 9 años después que la familia se trasladó a la península y fijó su residencia en El Vendrell (Tarragona). Ello significó el primer contacto con una realidad lingüística catalana totalmente desconocida hasta entonces. Hay que significar que a su llegada, estudió en los Escolapios de Barcelona -evidentemente todo en castellano- y no fue hasta que su amigo Jaume Ramon lo pone en contacto con los Juegos Florales que se introduce en la literatura catalana, desarrollando una extensísima obra que lo hizo famoso a nivel internacional.

Tal fue la repercusión de su obra y la implicación en el mundo político y cultural de la Catalunya de la época que la Real Academia de las Buenas Letras de Barcelona lo propuso a la Academia Sueca para el premio Nobel de Literatura de 1906. En esta primera ocasión se llegó fuera de plazo, pero no pasaría lo mismo el año siguiente, el cual no fue nominado... ni en las diecisiete veces consecutivas que vinieron después.

José Echegaray
Las excusas dadas por los suecos fueron de lo más variopintas, desde la primera fuera de plazo, a que no se conocía suficiente su obra (cuando en 1904, el Nobel se concedió a José Echegaray, en parte por haber sido traductor de Guimerà al castellano), a que faltaban traducciones a inglés, alemán o francés porque el catalán no lo dominaba el jurado o simplemente que la Academia Sueca no lo consideraba oportuno en aquel momento. 

Benito Pérez Galdós
En fin, los años iban pasando, la popularidad de Guimerà iba in-crescendo, pero el premio Nobel no llegaba. Esta situación llegó a poner en un serio apuro a los contactos del Nobel, ya que no sabían qué decirles a los representantes de Guimerà, máxime cuando en 1916 y 1917 la Real Academia Española de la Lengua presentó la candidatura de Benito Pérez Galdós y, aunque no se lo llevó,  ésta fue aceptada "porque representa mejor a la literatura española", según palabras de Hjärne. 

Jacinto Benavente
La guinda del pastel fue cuando en 1922, la RAE presenta a Jacinto Benavente y gana el Nobel de Literatura para España. Ello fue un auténtico mazazo para las aspiraciones de los seguidores de Guimerà, a pesar de lo cual, siguieron presentando su candidatura hasta 1924, año en que murió con 79 años. Sin embargo, no fue hasta el 1986 cuando se destapó el pastel de verdad.

Las deliberaciones del jurado del Nobel son secretas durante 50 años y no fue hasta 1986 cuando el escritor sueco Kjell Espmark escribió el libro "El Premio Nobel de Literatura. Principios que sustentan las decisiones y las evaluaciones." en el cual explica que durante las deliberaciones se sopesan toda una serie de condicionantes, entre ellos muchos políticos que afectaron a algunos escritores. En este caso reseña especialmente el caso de Guimerà, ya que la misma academia lo considera uno de los autores más preeminentes del momento y totalmente merecedor del Nobel.

Harald Hjärne
No obstante Espmark destaca que Harald Hjärne (y por extensión toda la academia) está en contra de regionalismos y de premiar carreras en lenguas no oficiales, por lo que si Guimerà salía escogido ello significaría un espaldarazo a las reivindicaciones nacionalistas catalanas. Esta situación, paralelamente, podría implicar herir el "orgullo nacional castellano" (sic), cosa que la Academia Sueca no estaba dispuesta a que sucediera en mor de los objetivos pacíficos que perseguía.  

Sea como fuere, los académicos suecos estaban dispuestos a darle el Nobel a Guimerà porque era de justicia, pero las presiones de la diplomacia española por un lado y la RAE por el otro, hacían pensar que para evitar susceptibilidades antes tenía que ser premiado otro escritor que se expresase "en la lengua noble más antigua" (sic) de su país, obviando que Echegaray era español y que por esa regla de tres habrían tenido que premiar primeramente un escritor vasco. Evidentemente "lengua noble" era un simple eufemismo de "lengua nacional" y una forma de escurrir el bulto.

Total, que Guimerà se quedó sin Nobel, simplemente por haber desarrollado su carrera en catalán y por presiones políticas del gobierno español al margen de todo criterio artístico y cultural. 

Saquen ustedes mismos sus conclusiones.


Retrato de Àngel Guimerà



Fuentes consultadas:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya. Y el hecho de que Echegaray llevara décadas traducido y representándose con notable éxito en Suecia (entre otros países) mientras que Guimerà, fuera de los círculos burgueses de Barcelona, fuera un don nadie, es un asuntillo menor que en nada pudo influir la elección. Desde luego, el chauvinismo provinciano os pierde.

https://www.yumpu.com/sv/document/view/14789208/program-blad-doria/3