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martes, julio 30, 2013

La explosión de belleza de un desierto florido

Uno de los peores y más áridos desiertos que se pueda encontrar en la Tierra es el desierto de Atacama, al norte de Chile y sur de Perú. Sus condiciones de aridez son tan extremas que, además de tener un Valle de la Luna debido a su semejanza con el paisaje lunar, la NASA hace allí las pruebas de los vehículos de investigación que van a ser enviados a Marte, lo cual no habla muy en favor de la benignidad de su clima. No obstante, cuando una rara conjunción planetaria pone todos los factores a favor, la naturaleza despliega todo su potencial y crea un espectáculo sin igual en el planeta: el Desierto Florido

Aridez extrema en Atacama
Tal como apuntado anteriormente, pocos desiertos hay con un clima tan rudo y hostil como el del desierto de Atacama. Sus oscilaciones de temperatura, simplemente son espeluznantes, ya que resulta habitual que en un mismo día se pasen de temperaturas casi al punto de congelación a más de 45 º a la sombra. Sin embargo, donde realmente es el rey es en la humedad, bueno... más bien por brillar por su ausencia.

Septiembre de años diferentes
Al hecho de haber mantenido un clima de aridez extrema durante los últimos 150 millones de años, Atacama destaca por ser considerado el desierto más seco del mundo, siendo el único sitio de la Tierra donde se ha podido documentar el 0% de humedad relativa del aire. Esta extrema sequedad, con medias de precipitación anuales que no superan los 5 l/m2 al año, hace totalmente inviable la existencia hasta de vida microbiana, corroborado por las pruebas de la NASA, que con sus vehículos han llegado a no encontrar ningún rastro de vida en algunos puntos, tal y como si fuera Marte o la Luna. Ahí es nada.

Una explosión de vida y de belleza
A pesar de estas condiciones extremas, producidas por la conjunción de una orografía desfavorable con una corriente marítima fría proveniente de la Antártida (la corriente de Humboldt), cada 7 u 8 años, coincidiendo con el fenómeno de El Niño, la tortilla se da la vuelta y las corrientes cálidas del norte aportan un algo de humedad. Es en estas circunstancias que, si se superan los 15 litros por m2 de lluvias y lo hace de forma pausada y regular durante el mes agosto (pleno invierno en el hemisferio sur), al llegar la primavera -de septiembre a octubre- las plantas que durante décadas habían permanecido en estado latente, florecen de forma inimaginable, tiñendo de color y vida el estéril desierto de Atacama.

Añañucas, Patas de Guanaco, Garras de León, Azulillos, Celestinas, cactus, bulbos y plantas crasas de todo tipo y tamaño -muchas de ellas endémicas de la zona-, que parecían muertas o estaban enterradas en espera de mejores oportunidades, brotan y florecen en el breve lapso de tregua que de tarde en tarde da el implacable clima desértico. Tregua climática que, precisamente como flor de un día, proporciona a nuestros ojos uno de los espectáculos naturales más bellos, delicados y desconocidos del mundo.


La vida se abre paso en pleno infierno


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1 comentario:

elcalderodenimue dijo...

Qué pasada. Con un poco de suerte en breve estoy lampando por ahí.