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viernes, octubre 04, 2013

¿Qué es un almacén de gas?

Bizcocho emborrachado
Estos días con la polémica del almacén de gas frente las costas de Alcanar y la gran cantidad de terremotos que se han acumulado en la zona en muy poco tiempo -posiblemente inducidos por la actividad del almacén-, ha hecho que la mítica popular entorno a los yacimientos de gas o petroleo se ponga en marcha en la misma proporción del miedo a los movimientos sísmicos. La gente, apoyada en películas catastrofistas baratas, aún piensa que cuando uno de estos yacimientos se agota, lo que queda detrás de sí es un agujero vacío en el cual cabría una ciudad entera como mínimo, y que en cualquier momento podría colapsar. Sin embargo, nada hay más alejado de la realidad. Pues si no es así... ¿qué es un almacén de gas?. Miraré de explicárselo de forma fácil.

Imagínese que ha hecho un bizcocho y lo tiene aún en la bandeja donde lo ha cocido. El bizcocho está en su punto de esponjosidad, pero le gusta "emborracharlo" y para ello no duda en tirarle una generosa cantidad de su licor favorito. El bizcocho absorberá el licor y cuando lo coma lo notará en el paladar, ya que estará empapado de él. No obstante, no lo va a consumir en el momento y, para que no le vengan las moscas, lo tapa con una lámina de papel de aluminio. Nada fuera de lo común. Pues bien, esto, y aunque le parezca extraño, es el esquema de un yacimiento de petroleo o de gas.

Alternancia de capas duras y blandas
La superficie de la Tierra, como bien sabrá, está formada por capas de rocas superpuestas de muy diferente dureza y composición. Unas son duras y compactas como las calizas, otras porosas como las areniscas o gravas y otras blandas, como las arcillas. Es en esta alternativa de capas diferentes que líquidos tales como el petroleo o el agua e incluso un gas, se filtran entre las capas y se acomodan en la mejor posición. Si trasladamos esta imagen a nuestro postre, la base de la bandeja podría ser una capa de caliza, el blando aluminio una capa de arcilla y el bizcocho sería la porosa capa de arenisca o gravas que contendría nuestro licor (léase petroleo, agua o gas). Ahora bien... nos interesa recuperar la máxima cantidad posible de licor, pero no podemos ni quitar el aluminio, ni tocar el bizcocho...¿cómo haremos para sacarlo? Sencillo, con una cañita perforaremos el aluminio y cuando lleguemos al bizcocho emborrachado absorberemos para extraerlo. Exactamente igual a como se saca el petróleo del subsuelo.

Arenisca porosa
Al perforar la superficie se intenta llegar a una capa donde se supone por estudios geológicos que tiene que haber petroleo. Una vez que se alcanza, si el bizcocho está saturado (¿o debería decir arenisca llena de petroleo?) si bombeamos podremos extraer el fluido que se encuentre en él. Habremos encontrado petroleo. Según el grado de empapamiento de las areniscas, podremos obtener más o menos cantidad de petroleo, agua o gas. Si está muy seco y hay poco licor, por mucho que chupe poco va a sacar (típico yacimiento petrolífero español); por el contrario, si está superempapado el licor saldrá por todos lados hasta dejarlo todo pringado (típico caso de yacimiento petrolífero árabe). Sea uno o sea el otro, cuando acabamos de sacar el fluido que contiene, la arenisca queda vacía, o lo que es lo mismo, nuestro bizcocho está casi como al principio, con todos sus poros vacíos. Y si queda vacío... puedes volver a emborracharlo con otro licor diferente. Y eso es lo que se llama un almacén de gas.

Esquema petrolífero
Una vez que un yacimiento petrolífero se agota, no queda ningún agujero como una catedral de grande vacío en el subsuelo, sino que las areniscas o gravas que estaban saturadas de hidrocarburos vuelven a estar vacíos, por lo que si inyectamos un líquido o un gas a presión, éste hará el camino inverso al que hemos hecho servir para extraerlo. Ello hará que se acaben ocupando de nuevo los poros entre las partículas de la arenisca o grava con un fluido (líquido o gaseoso) que nosotros queramos, y allí permanecerá, confinado entre arcillas o calizas hasta que lo volvamos a extraer, pudiéndose repetir tantas veces como interese. 

En el caso de la plataforma de delante de Alcanar, se trataba de una antigua explotación petrolífera de los años 70 que al quedar agotada rápidamente (el bizcocho estaba muy seco) se ha querido aprovechar para rellenar sus huecos con gas. En vez de construir un depósito en superficie, con todos los peligros medioambientales que supone, se aprovecha el antiguo yacimiento para almacenar el gas, y así poder utilizarlo cuando convenga. No hay más misterio.

Sistema utilizado por Castor
El sistema, al menos en teoría, es seguro. Sin embargo, el hecho de inyectar un fluido a alta presión puede tener resultados inesperados derivados de la estructura interna de la roca porosa que ha de servir de almacén. Fallas, grietas y puntos de debilidad que son imposibles de detectar desde la superficie pueden desestabilizarse al introducirse por las bravas un gas o un líquido, produciéndose pequeños temblores derivados de esta desestabilización. 

En el caso de los terremotos de Alcanar- Vinaroz, el gran problema no es que la actividad de inyección de la plataforma provoque un terremoto (no tiene tanta energía como para hacerlo), sino que, por efecto mariposa, no se sabe qué puede haber desencadenado. El doctor Mariano Marzo, de quien tuve el honor de recibir clases en la facultad de Geología, supone que se ha podido activar la falla de Amposta, pero no hay nada concreto al respecto. Esperemos que no vayan a más pero, por si acaso, visite mi artículo ¿Qué hacer en caso de terremoto?. Tomar precauciones nunca está de más.

   
Plataforma Castor-Vinaròs, en el centro del huracán


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