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martes, julio 09, 2013

El garbanzo negro del generalísimo

Acostumbra a pasar que en la mayoría de las familias siempre hay alguien que, cual garbanzo negro, acaba llevando la contraria a la tendencia general de la familia. Ejemplos hay de todo tipo, desde familias del PSOE que tienen familiares allegados del PP, conservadores con familiares gays o lesbianas, familias republicanas con algún miembro monárquico o incluso familias ultrarreligiosas con algún pariente apóstata... es algo que puede pasar -y de hecho pasa- en todas las familias. Hay familias en que este hecho se lleva relativamente bien, otras en las que no se lleva tan bien y otras, en la que esta disensión te puede estar metiendo en un serio problema. Y eso es lo que le pasó a Franco, que le salió una sobrina marxista.

Pilar Jaraiz Franco
Efectivamente, Pilar Jaraiz Franco, hija de Pilar Franco, única hermana del dictador -la cual, todo sea el decirlo, pensaba que su hermano acabaría por ser santificado-, a pesar de haber sido educada dentro del ideario tradicionalista típico de la familia, le salió por los cerros de Úbeda al generalísimo.

Pilar Jaraiz, la mayor de los sobrinos de Franco, había nacido en 1916 en El Ferrol, y con 15 años se mudaron a Madrid. Con diecinueve años, y poco después de licenciarse en Derecho, se casó con el oficial del Estado Mayor, Antonio Lago. Todo parecía estar siguiendo los protocolos establecidos a la perfección y tanto roce había entre ella y su tío, que Pilar hizo de Dama de Honor en la boda de Franco con Carmen Polo y Franco hizo de padrino de bodas de Pilar. Tan buen rollo había que incluso se iba con su tía de compras de antigüedades por el Rastro. Sin embargo la Guerra Civil iba a cambiarlo todo de arriba a abajo.
Los tíos de Pilar

Pilar, la cual ejerció de abogada en Madrid y Zaragoza, fue presa por las tropas republicanas con su hijo recién nacido en las primeras fases de la guerra. No era por haber hecho nada, sino que el simple hecho de pertenecer a la familia de Franco, ya la puso en el punto de mira. De hecho se mantuvo en prisión hasta 1939 en que un canje por prisioneros republicanos le hizo retornar a Burgos. 

Una vez acabada la guerra, ganó una cátedra de Derecho Mercantil y Economía Política en Barcelona, donde se traslado con su marido, el cual ganó a su vez unas oposiciones a agente de cambio y bolsa y abandonó el ejército como teniente coronel. En la Ciudad Condal, Pilar Jaraiz se dedicó a la docencia en la Escuela de Altos Estudios Empresariales y a tener contactos con los círculos socialistas en la clandestinidad.

Pilar Franco, la madre
El contacto con su tío a pesar de ser correcto con ella, se enfrió, dado que éste al estar en el puesto que estaba y al entroncar con la familia Martinez-Bordiu su propia familia ya le parecía poco, dejándola de lado. Por otro lado, la familia del marido era de tradición liberal, lo que le influenció fuertemente. Si a eso le añadimos que se leyó todos los libros habidos y por haber dedicados al marxismo, se entiende que una vez muerto Franco se sintiera liberada. En 1977 se dio de alta en el PSOE y fue una pieza clave para la restauración de ese partido en Barcelona.
Uno de sus libros
Pilar, a pesar de ser -según ella- una marxista no ortodoxa, mientras que estuvo vivo su tío se contuvo de salir excesivamente del armario "rojo" e insultarlo en público, ya que ello le podía acarrear alguna consecuencia. De hecho el mismo Franco había mandado fusilar a un primo suyo republicano que se le oponía al principio de la guerra, por lo que vistos los antecedentes, mejor no tentar demasiado a la suerte.

A partir de entonces, se dedicó a escribir diversos libros y novelas en que relataba sus experiencias "disidentes" dentro de la familia, y explicaba con indignación cómo Franco despachaba las sentencias de muerte tranquilamente después de comer mientras que se tomaba el café. Algunos de sus libros fueron Historia de una disidencia (1980), La casa roja (1983) o La hermosa tierra (1984).

Esta mujer, autodefinida como "felipista" y socialista de base, murió el 8 de junio de 1996 en Barcelona. Había muerto "la sobrina del general", aunque en realidad había sido el garbanzo negro del generalísimo.



Pilar Jaraiz Franco, la sobrina del general



Fuentes consultadas: