El castillo de Burriac, el inconfundible centinela del Maresme

Castell de Burriac
Castell de Burriac
Cuando vamos de Barcelona a Mataró (ver Mataró y el tren que utilizaba grasa de bebés secuestrados) por cualquiera de las carreteras que vertebran el Maresme y llegamos a la altura de Cabrera de Mar, no pasa desapercibido un cerro que, puntiagudo y destacando entre el verde pinar de pinos piñoneros con sus 391,7 metros de altitud, cuenta con los restos de un castillo en su cima. Se trata del castillo de Sant Vicenç, más conocido por el nombre de castillo de Burriac.

Burriac y Mataró al fondo
Burriac y Mataró al fondo
Dejando el coche en el parking de la Font Picant de Cabrera, en media hora de una subida notable por una pista forestal rodeada (con permiso de los incendios) de bosque mediterráneo, nos plantaremos a los pies del Turó de Burriac, inmejorable atalaya granítica sobre la que se sitúan los restos del castillo homónimo. Un castillo del siglo XV del que destaca la redonda Torre del Homenaje que, construida con bloques irregulares, desafía la fuerza de los elementos desde sus 15 metros de altura, los cuales le permiten controlar un inmenso territorio desde este elevado otero.

Restos de la capilla de Sant Vicenç
Restos de la capilla de Sant Vicenç
Las ruinas, visitables y consolidadas por la administración en 1994, ocupan una superficie irregular de unos 2.000 m² que se dividen en dos niveles. La parte más alta o soberana se considera el lugar noble y en ella se ubica la torre, la residencia del señor del castillo y los restos de la capilla de Sant Vicenç. Por el contrario, en la parte inferior o "yusera", junto a la puerta de entrada, se encuentran las cuadras, el patio, los almacenes y varios lienzos de la muralla que rodeaba todo el conjunto. Un conjunto que tendría unos orígenes antiquísimos y que nos llevaría, nada más y nada menos, que a la época ibera.

Una atalaya de la costa del Maresme
Una atalaya de la costa del Maresme
Según parece, y como acostumbraban a hacer los iberos (ver El Puig Castellar de Sant Vicenç dels Horts, la atalaya ibera del río Llobregat), el Turó de Burriac había sido ocupado desde antiguo, aunque en época romana sería reocupado eliminando todo rastro anterior, tal y como queda testimoniado por los restos del aljibe romano que se encuentran a los pies de la torre del castillo. Esta infraestructura hidráulica sería reutilizada durante la Edad Media en la construcción del primigenio castillo, el cual consta documentado desde el año 1024.

Reconstrucción idealizada del castillo de Burriac
Reconstrucción idealizada del castillo de Burriac
El castillo, que parece ser que incorporó la preexistente capilla de Sant Vicenç y la convirtió en la capilla de la fortificación, pertenecía a la familia Santvicenç, aunque se encontraba bajo el control del condado de Barcelona. El castillo de Burriac, de esta forma, perteneció a esta estirpe aristócrata hasta el siglo XIV, cuando pasó a los Desbosc hasta 1471, momento en que la propiedad cayó en manos de Pere Joan Ferrer por designación del rey Juan II (ver La azarosa historia del monasterio de Montserrat... de Madrid).

Ruinas consolidadas del castillo de Burriac
Ruinas consolidadas del castillo de Burriac
Pere Joan Ferrer, que vivió en el castillo de forma habitual, emprendió su ampliación y su renovación a finales del siglo XV, época a la que corresponderían los restos que hoy se pueden admirar. Habitado durante los siguientes dos siglos, con diversos cambios de titularidad, a partir del siglo XVIII fue abandonado, cayendo definitivamente en ruinas. No fue hasta 1990 cuando fue comprado por el ayuntamiento de Cabrera de Mar, recuperándolo y acondicionándolo para su visita en 1994, dignificando de esta manera uno de los castillos más emblemáticos de esta parte de la costa barcelonesa.

  • Un poético lugar para encontrar la Parca

Antoni Isern i Arnau
Antoni Isern i Arnau
El castillo de Burriac fue testigo en 1907 del suicidio del poeta romántico Antoni Isern i Arnau, poeta de Alcover (Alt Camp) que, campesino de profesión, escribía sin haber tenido formación literaria. Este hecho llamó la atención de parte de la intelectualidad del momento, al tiempo que recibió fuertes críticas por su falta de técnica. Incapaz de digerir las críticas y viéndose rechazado por el gremio, Isern se suicidó dentro de la cisterna del castillo a la edad de 24 años.

El dato: Considerada una de las cumbres emblemáticas de nuestro país, la Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC) ha incluido Burriac dentro del reto "100 Cims", una iniciativa que desde 2006 pretende dar a conocer Catalunya a través del senderismo.


Por si lo quieres visitar:
Dirección: Oficina de Turisme (Punt d’informació de la Font Picant), Camí de la Font Picant, s/n 08349 Cabrera de Mar (Maresme)
Teléfono: (+34) 674 011 450
Acceso: Propiedad pública visitable

El castillo de Burriac, un inconfundible centinela
El castillo de Burriac, el inconfundible centinela del Maresme

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